Las madres sacrifican todo por sus hijos, comenzando al nivel de los microorganismos

Es bien conocido que las madres son capaces de sacrificar todo por sus hijos, incluso su propia salud y bienestar. Esto ha pasado en todas las culturas, en todo lo largo de la historia humana. Esto ocurre también entre ciertas especies animales: hay mamás delfines que dejan de dormir, osas polares que dejan de comer o serpientes que se ofrecen a sí mismas como alimento para que sus bebés puedan comer.



Ahora se encontró que este comportamiento existe desde microorganismos tan antiguos como la levadura. La Saccharomyces cerevisiae es capaz de ceder a su descendencia componentes internos importantes para su supervivencia, como proteínas, motores moleculares y mitocondrias (los componentes de las células encargados de proporcionar energía).

Lo más sorprendente es que las mamás levaduras continúan ofreciendo generosas cantidades de mitocondrias a sus hijos, incluso si esto significa orillarlas a su propia muerte.

“La mamá dará todas las que el hijo necesite”, dice Wallace Marshall, profesor en la Universidad de California, San Francisco (UCSF). “El hijo recibe más y más mientras crece, pero la madre ya no puede obtener más”.

Estos descubrimientos nos permiten reflexionar sobre la antigüedad de este comportamiento de las mamás. Desde el inicio de los tiempos, las madres han dado vida y son capaces de dar su vida por sus hijos.