Alimentación y desarrollo personal: 3 consejos para fomentar buenos hábitos alimenticios

En el caso de ser humano la alimentación no es únicamente un asunto biológico o de supervivencia, sino que, como tantas otras cosas, tiene implicaciones psicológicas y sociales relacionadas íntimamente en el desarrollo de una persona. Alimentarse es nutrirse, pero también es compartir, encontrar satisfacción, a veces buscar refugio y otras asociaciones que dependen en buena medida de los hábitos alimenticios desarrollados durante la infancia.



A continuación compartimos 3 recomendaciones que nos invitan también a reflexionar sobre el lugar que la alimentación puede tener en la vida de nuestros hijos.

 

1. No resuelvas un problema con comida

Es más o menos común que ante una situación emocional crítica ―un berrinche, una frustración, una situación dolorosa― busquemos calmar a nuestro hijo ofreciéndole comida: un dulce, una golosina, una galleta, con lo cual solo estamos inculcando en su mente la asociación entre crisis emocional y compensación alimenticia. Procuremos evitar esto para que, al crecer, no desarrolle trastornos psicológicos en que la comida se encuentra profundamente asociada con la dificultad para resolver problemas emocionales.

 

2. Todos comen lo mismo

La selección caprichosa de alimentos es un hábito malsano que se puede evitar desde la niñez. Es cierto que todos tenemos preferencias y aversiones, en todo, y los alimentos no son la excepción, sin embargo, al momento de compartir los alimentos, pocas cosas tan satisfactorias como el hecho de que todas las personas acepten de buen gusto aquello que se les sirve.

Si en la mesa tu hijo comienza a decir que no le gusta lo que le serviste, reacciona con naturalidad pero no le ofrezcas cambiar su comida. Simplemente dile que eso es lo que la familia comerá ese día.

Es probable que con el tiempo te agradezca esto, pues se fomentan también otros aspectos importantes de carácter como la generosidad, el agradecimiento y la apreciación justa del momento y las condiciones presentes.

 

3. Solo tienes que probarlo

Que algo sea extraño o desconocido no es razón para no conocerlo. La curiosidad, uno de los rasgos más importantes en la vida, también tiene en la alimentación una función importante. Si invitas a tu hijo a probar nuevas cosas, a no asustarse ante lo nuevo, a saborear lo diferente, sin duda esto repercutirá en otros ámbitos de su desarrollo. En el caso de un alimento, incítalo con cariño, acompañándolo con gestos amables como, por ejemplo, permitir que quizá lo huela antes de comerlo, o que lo explore como mejor le parezca.

Por último, recuerda siempre que la niñez es una etapa de descubrimiento, por lo cual es importante que animes a tu hijo como que seas paciente con él.

Con información de The Huffington Post