Hogares desiguales: ¿por qué los hombres no hacen las mismas tareas de casa que las mujeres?

Un hecho innegable para la mayoría de las mujeres trabajadoras, es que su pareja no cumple con la misma cantidad de deberes que ella en la casa. Aunque ambos salgan a trabajar por las mañanas para contribuir a la economía familiar, la mayoría de las mujeres se levantan antes que su pareja. Ya sea empezar el día preparando el desayuno, adelantando la comida, vistiendo a los niños para la escuela o alguna otra cosa, la mayoría de las mujeres trabajadoras son explotadas no dentro de una oficina, sino dentro de sus hogares.

¿A qué se debe esto? Puede que sea que algunos hombres honestamente no se den cuenta de todo lo que hacen las mujeres en el hogar, mientras que algunas cosas como cocinar, lavar y limpiar son obvias, cosas como escoger las actividades extra-curriculares de los hijos, quedarse en casa a cuidar de ellos cuando se enferman o simplemente peinarlos no lo son (para los hombres).Entonces las mujeres deben trabajar en el hogar antes de salir, trabajar por dinero, y trabajar de nuevo en sus hogares al regresar.



Ya que son muy pocas las mujeres que cuentan con todo el apoyo para criar a una familia (o pueden contratarlo) para irse a trabajar sin preocupación alguna, deben lidiar con turnos dobles. Mientras que es cada día más común que los hombres ayuden en el hogar, las tareas no son equitativas.

¿Por qué no vemos más cambios en los hogares si los vemos en el ámbito profesional? ¿Si las mujeres se acoplan cada día mejor a ser profesionistas, por qué no se acoplan mejor los hombres al hogar?

Hay tres razones para esto:

La Hipótesis Epistémica:

Teóricos piensan que la raíz del problema es que muchos hombres no notan estas cosas porque  nunca vieron a sus padres hacerlas, y además sus madres las hacían en silencio, sin quejarse, completamente imperceptiblemente; de manera que ni siquiera saben cómo percibir ese tipo de actividades, en otras palabras —ni las detectan—.

Otra versión de esta teoría dicta que los hombres tienen otra arquitectura cognitiva. Mientras que las mujeres prestan atención a información de manera selectiva y específica, mientras que los hombres prestan atención a categorías pero tienden a ignorar los detalles.

La Hipótesis Motivacional:

Es posible que los hombres estén conscientes de lo que deberían hacer, pero piensan que hacerlo ocupa más tiempo de lo que ellos consideran que vale la pena. Prefieren comprar una tarjeta de cumpleaños que hacerla, porque tienen otras cosas que hacer.

Otra versión de esta hipótesis dicta que los hombres pueden no querer llevar a cabo ciertas actividades por miedo a hacerlas mal: para qué hacer un regalo con los niños si de cualquier manera lo haré mal.

La Hipótesis Estructural:

Aunque los hombres sean atentos, amables y quieran hacerlo, pero sus supervisores no permiten que nadie salga de la oficina a las 6 de la tarde para recoger a los niños de guardería, significa que no lo hacen porque no pueden. Simplemente si un hombre quiere crecer profesionalmente, debe estar dispuesto a trabajar todo el tiempo.

¿Entonces, cual es la solución?

Si el hombre realmente quiere contribuir de manera equitativa al hogar debe preguntarse:

¿Lavo la mitad de la ropa y trastes todos los días?

¿Compro la mitad de la ropa y juguetes?

¿Me levanto de la cama a consolar al bebé la mitad del tiempo?

¿Cambio la mitad de los pañales?

¿Acuesto a los niños la mitad del tiempo?

¿Voy a recoger a los niños, al súper, al mercado la mitad de las veces?

¿Paso la mitad del tiempo que estoy en casa con los niños?

Lo bueno es que, aunque sea de poco a poco estamos logrando estos cambios. Cada vez hay más hombres que quieren llevar la mitad de todas las responsabilidades del hogar aunque les de miedo no hacerlas bien al principio. Entonces, hasta que todos los hogares tengan una distribución equitativa de trabajo tendremos que seguir laborando dentro y fuera del hogar para lograr estos cambios y así transformar las ideologías machistas que caracterizan las distribuciones laborales en muchos hogares del mundo.

[The Atlantic]