Equidad: el secreto detrás de la excelente educación finlandesa

De acuerdo con el Estudio PISA, realizdo cada tres años por la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo, que analiza los resultados de adolescentes de 15 años en todo el mundo en matemáticas, ciencias y nivel de lectura, Finlandia ha obtenido los resultados más altos en las tres materias desde el año 2000. En el mismo periodo los resultados de Estados Unidos y México han dejado mucho que desear. ¿A qué se debe que un país pequeño y poco conocido tenga una educación tan exitosa?



Pasi Sahlberg, una de las figuras más influyentes en la reforma educativa de Finlandia nos explica cómo es que el país nórdico que pone un gran énfasis en juegos creativos, poca tarea y falta de exámenes estandarizados, tiene tan buena educación.

Para empezar no hay escuelas privadas en Finlandia. Así es, ninguna escuela tiene permitido cobrar por matricular a sus estudiantes y todas funcionan exclusivamente con fondos del gobierno. Tampoco hay universidades privadas, lo que significa que todo estudiante en Finlandia desde el kínder hasta el doctorado es estudiante de instituciones públicas.

Sahlberg se ha convertido en un experto en la materia de educación en Finlandia y además ha sido el enlace principal entre Finlandia e instituciones internacionales en todo el mundo por lo que sabe bien qué es lo que los países quieren saber. El finlandés está acostumbrado a preguntas como: ¿Cómo podemos seguir el desempeño de los estudiantes sin exámenes constantes? ¿Cómo pueden incentivar la competencia sin exámenes? ¿Cómo ofrecen diferentes opciones educativas?

El hecho es que la educación finlandesa no estandariza al estudiante, no lo compara con la mayoría, si no cada maestro crea exámenes para su clase, y de manera periódica el Ministerio de la Educación examina unos cuantos grupos de muestra para ver el rango en diferentes escuelas. Al referirse al problema de la competencia Sahlberg simplemente dice “Los ganadores verdaderos no compiten”; no hay listas de mejores escuelas o mejores maestros en Finlandia, las políticas educativas se basan en la cooperación no en competir unas con otras.

En cuanto a buenos maestros, en Finlandia no se les incentiva con premios, no se les paga más o menos por ser buen maestro, se da por entendido que ser buen maestro es su trabajo y su responsabilidad, a cambio todos los maestros reciben el mismo buen salario. Es el trabajo del director detectar cuando un maestro no está cumpliendo y solucionar el problema. Adicionalmente en Finlandia, todo maestro debe tener una maestría.

En Finlandia ofrecen diferentes opciones de escuelas, sin embargo, todas son lo mismo. Todas ofrecen la misma calidad de educación, las mismas clases y la misma atención. Sahlberg siente que el concepto de la educación privada es similar a comprar algo en una tienda, en sistemas privados los padres compran el producto de mayor calidad dentro de sus posibilidades económicas mientras que en Finlandia todos pueden escoger diferentes productos que al final ofrecen lo mismo.

El hecho es que desde la década de los ochenta, Finlandia ha buscado establecer la igualdad dentro de la educación. Su prioridad ha sido asegurarse que todos los niños tengan una misma educación dentro de un ambiente seguro. Además ofrecen a los estudiantes comidas gratuitas, acceso fácil a centros médicos, asesoramiento psicológico y orientación individual.

Mientras que los críticos del sistema señalan que Finlandia es un país bastante homogéneo,  al contrario de países como Estados Unidos y México que lidian con diferencias económicas substanciales entre la población. Sin embargo en la última década el número de inmigrantes en Finlandia se ha duplicado y la calidad de la educación no ha cambiado.

¿Qué podemos aprender del sistema educativo de Finlandia entonces? Para poder competir en la economía global, tenemos que abandonar una educación dividida que separa obreros de gente intelectual. Que no es bueno ver la educación como un producto, donde el que paga más obtiene una mejor calidad, donde competimos por obtener lo mejor porque en términos de educación —toda escuela debería poder y querer ofrecer lo mejor—. Más equidad a nivel nacional podría ser la llave a obtener más equidad a nivel internacional.

Bien lo expresó Benito Juárez: “Libre, y para mi sagrado, es el derecho de pensar… La educación es fundamental para la felicidad social; es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.”

[The Atlantic]