Estimulación adecuada: tratamiento alternativo para la hiperactividad

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad es uno de los desórdenes más comunes entre niños y adultos y afecta entre el 7-9 por ciento de los niños. La hipótesis dopaminergetica sostiene que existe un déficit de dopamina en los niños o adultos que lo padecen. Un grupo de científicos argumenta que a pesar de ser la teoría más popular, la hipótesis tiene un respaldo científico poco sustentable, cosa con la que muchos doctores están de acuerdo. Los investigadores disidentes piensan que los resultados, publicados en revistas médicas y científicas “confiables”, son precisamente lo opuesto ya que tienen nexos directos con la industria farmacéutica.



El problema de la hipótesis es que, como bien lo dice su nombre, es sólo eso —no es más que una teoría—. Es bien sabido dentro de la comunidad médica que la evidencia genética, neuroquímica y farmacológica es muy débil, en especial para determinar déficits químicos en el cerebro. Lo que es más importante, nuestro limitado conocimiento del cerebro hace que cualquier fuente “científica” semi-informada y bien escrita parezca ser una verdad absoluta, hecho     que con frecuencia la industria farmacéutica y su imperio de varios millones de dólares explota.

Nuestros cerebros producen dopamina todo el día; actividades cómo correr la producen ya que es una reacción del placer. “A la dopamina se le conoce cómo el transmisor de recompensas, porque cuando logramos algo —como correr una carrera y ganar— nuestro cerebro desencadena su liberación. A pesar de estar exhaustos sentimos una repentina oleada de energía, placer excitante, confianza y hasta podemos alzar los brazos y correr una vuelta de victoria. Los perdedores, al contrario, no obtienen la oleada de dopamina y por lo tanto se les acaba la energía de inmediato, colapsan en la meta, y se sienten terriblemente. Al secuestrar nuestro sistema de dopamina, las sustancias adictivas nos dan placer sin que tengamos que trabajar por él”, explica el Doctor Norman Doige, experto en Neuroplasticidad.

En pocas palabras, producimos dopamina cuando nos sentimos bien con nosotros mismos y nuestros logros, si en el medio ambiente en el que nos desarrollamos no tenemos metas ni expectativas y no estamos estimulados, no produciremos dopamina. No es la dopamina la que mágicamente desencadena emociones, sino las emociones y sentimientos que constituyen nuestra percepción que maneja nuestros cerebros y los flujos químicos dentro de los mismos. Adicionalmente, investigaciones recientes han demostrado que el corazón y el cerebro tienen una relación mucho más estrecha de lo antes pensado. El corazón tiene una serie de neuronas que tienen memorias a corto y largo plazo, cuando sus señales son recibidas por el cerebro afectan nuestras experiencias emocionales.

Regresando al tema de niños con trastorno de déficit de atención e hiperactividad; cualquier persona que pase 15 años de su vida dentro de un sistema escolarizado que no estimula la creatividad o la imaginación estará más acostumbrado a obedecer y estar aburrido que a otra cosa. El punto es que aunque la hipótesis dopaminergetica sea cierta, y una producción baja de dopamina sea la causa principal del déficit de atención, la respuesta al problema no sería tomar medicinas sino estimular al que lo padece. No es que el cerebro del que tiene el déficit no funcione, es que el medio ambiente que lo rodea es insuficiente y desestimulante. Si no fuera porque la industria farmacéutica nos ha enseñado que la respuesta a todo mal físico y mental viene en un frasco, llevaríamos años estimulando a niños creativamente en vez de llenándolos de químicos que los convierten en seres pasivos, obedientes inconscientes y tristemente, controlables.

Otro tratamiento alternativo o complementario es el yoga infantil.

[Collective Evolution]