Razones por las cuales no debemos culpar a las víctimas de violencia (VIDEO)

“Ella estaba buscando que la violaran al vestirse como lo hace”, “Si no quería ser expuesta públicamente, no debió de tomarse fotografías comprometedoras”, “No salgas a la calle con ese escote/esa falda”, “Provocas a los hombres a que te falten al respeto”, “Es su culpa que sea víctima de bullying”, “Seamos sinceros, ella lo estaba pidiendo a gritos al ponerse así de borracha”. Son sólo algunos de los ejemplos de la violencia que se ejerce sobre las víctimas de algún abuso de género. 

Dentro de una cultura falocéntrica, tendemos a culpar a las víctimas en vez de a los victimarios. Por consiguiente generamos todo un golpe de nociones que no sólo liberan de responsabilidad a los violadores o acosadores (en el trabajo o en la calle), sino que también encierran a la víctima en un mar de confusión: “¿qué hice mal?”, “¿qué debí hacer para prevenir esto?”, “¿cómo lo podré hablar sin que me regañen o me crean una mujerzuela?”. 



En el afán de querer proteger a lxs “débiles”, olvidamos que el victimario tiene, en la mayoría de los casos, la decisión de ser o no agresivo. En consecuencia, las víctimas de este acoso realmente no hicieron nada malo: ni siquiera el vestirse como “zorrxs”. Esta enorme confusión imposibilita la búsqueda de justicia que a víctima necesita para reforzar a su persona. ¿Realmente hacia dónde debemos voltear a ver? 

Las personas cuentan con la necesidad de empoderarse a través de su sexualidad, su erotismo, su forma de vestirse, su personalidad. Si se culpa y castiga por intentar hacerlo, ¿qué doble mensaje está recibiendo ese individuo que sólo hace lo que le dijeron que realizara? Es él o ella quien no lastima a los demás. Mientras que es el abusador o violador que sí lo hace, y esa praxis es su decisión. 

 

María José CA

Twitter de la autora: @deixismj

Fotografía principal: Aaron-H / Flickr