Psiquiatra que definió el déficit de atención e hiperactividad confesó que es una enfermedad ficticia

En las últimas décadas el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) ha sido uno de los diagnósticos más frecuentes entre niños en quienes se detecta cierta tendencia a la inquietud y la aparente falta de concentración, conductas consideradas síntomas de este supuesto trastorno psicológico.

Asimismo, el TDAH también se encuentra asociado a un fenómeno que poco o nada tiene que ver con la medicina: las cuantiosas ganancias que un puñado de farmacéuticas han acumulado gracias a la prescripción de sustancias diseñadas para tratar el déficit. Aunado al hecho de que no existe evidencia conclusiva para la existencia de esta enfermedad, la cuestionable posición ética de estas empresas hizo sospechar sobre la veracidad de la misma.

Recientemente se dio a conocer que el psiquiatra que definió el TDAH en los años 60, el estadounidense Leon Eisenberg, confesó pocos meses antes de morir que el trastorno es “un ejemplo de enfermedad ficticia”, esto es, una invención a partir de pruebas parciales y en función de un propósito específico, en este caso, generar las condiciones en las que fuera posible comercializar un fármaco.

Eisenberg murió en 2009, pero solo hasta hace unos días se dio a conocer su revelación. El psiquiatra dijo además que, de existir, las causas del TDAH tendrían que buscarse en el contexto psicosocial del niño y las conductas que este puede provocar, solo que un estudio semejante llevaría tanto tiempo que, desde su perspectiva, “prescribir una pastilla contra el TDAH es mucho más rápido”.

Se trata, sin duda, de una confesión que al menos nos hace reflexionar sobre los motivos de la medicina y la farmacéutica, las cuales parece que se han convertido en industrias en las cuales la salud humana es la última de sus finalidades.

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[RT]