Anillos de diamantes: una pésima decisión económica

Los diamantes son mera opulencia y  tal vez no sea mala idea pensar en invertir el costo de un diamante dinero en el hogar en vez de en un anillo. Cuando los hombres compran un diamante gastan en algo que no es un bien. De hecho, tan pronto como el diamante sale de la joyería, pierde 50% de su valor.



La tradición del anillo de diamante se remonta a 1938 cuando la compañía De Beers hizo una campaña comercial muy exitosa, antes de ésta los estadounidenses sí regalaban anillos de compromiso pero no era una práctica tan establecida como ahora.

Los diamantes no son una joya tan rara o difícil de conseguir, sino que De Beers ha mantenido restringido el suministro para mantener los precios altos.

En finanzas existe un concepto llamado valor intrínseco. El valor de un bien es esencialmente dado por el valor descontado de las ganancias futuras en efectivo que ese bien generará. Por ejemplo, cuando Hertz compra un auto, su valor es la ganancia que obtendrán por rentarlo y vender el carro al final de su vida (el “valor terminal”). Para Hertz, un auto es una inversión. Cuando compras un auto, a menos que hagas dinero con él, su valor corresponde al valor de su reventa. Obtener un auto para uso personal representa una gran pérdida debido a la cantidad a la que se reduce su valor terminal.

Hay una creencia común de que la joyería y los metales preciosos son bienes que se revalúan y protegen de la devaluación pero eso no es del todo falso pero en el caso de los diamantes, se trata de un bien que se  devalúa.

Las joyas de aparador, especialmente las de las prestigiosas tiendas de la Quinta Avenida, prefieren no comprar diamantes a los clientes porque la oferta que les harían sería ridículamente baja. Las ganancias de un diamante para las tiendas van de 100 a 200%, dependiendo de la políticas de la tienda, si compraran diamantes a sus clientes, tendrían que pagar precios completos.

La mayoría de los joyeros preferirían no hacer una oferta a sus clientes que podría parecer insultante y también disminuir la noción de lo que realmente valen los diamantes. Además, ya que los joyeros generalmente reciben sus diamantes de mayoristas con concesión y no tienen que pagarlos hasta que los vendan, no arriesgarán sus propias ganancias comprando a los clientes.

[Business Insider]