Libros infantiles: el primer acercamiento al arte y la cultura

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Un buen libro infantil es la primera exposición de una persona al arte y al diseño, un conducto para el acercamiento paternal, un medio para enseñar lecciones individuales y sociales y, en estos tiempos, los vestigios de la materia impresa para las generaciones digitales. Todo esto es muy claro en la exposición de la Biblioteca Pública de Nueva York: “The ABC of It: Why Children’s Books Matter”, curada por el historiador de libros infantiles, Leonard Marcus.

“Me dijeron que tendría acceso a todas las colecciones especiales de la biblioteca y que podría hacer cualquier cosa que quisiera. Me sentí como si me hubieran dado las llaves del reino”, dijo Marcus. Y lo que ese reino contiene es: la copia que Alice Liddell, la niña que inspiró Alicia en el País de las Maravillas, tenía del libro de Carroll; una edición rara ilustrada de las Fábulas de Esopo; la copia de la Madre Ganso que tenía Nathaniel Hawthorne; y los peluches originales de Winnie the Pooh. Además de la colección personal de MAD de Marcus y su libro pre editado del primer Harry Potter, la primera edición sueca de Pippi Longstocking, entre otros tesoros.

El material se exhibe en secciones de temas distintos, por ejemplo, el debate de cuál es el mejor libro infantil de la historia, la influencia de los libros infantiles en el teatro, el cine y la cultura popular. También hay una sección dedicada a la identidad nacional, que incluye una extraordinaria colección de libros infantiles de periodos como la Rusia Bolchevique, Estados Unidos en la Guerra Civil, cómics japoneses para enseñar inglés a los niños durante la Ocupación y libros de la China Maoista.

Esta exposición no intenta únicamente hacer una retrospectiva de la literatura infantil sino demostrar que los libros son expresiones del momento histórico, artístico y social que se vive, y por ende son herramientas que pasan de generación en generación.

 [The Atlantic]