Nace bebé cuyo embrión fue genéticamente diseñado

         
Por: Redacción

David Levy and Marybeth Scheidts holding their baby Connor Levy



Connor Levy nació el 18 de mayo después de que una pareja de Philadelphia enviara células de sus embriones in vitro a especialistas en Oxford para saber si tenían anormalidades genéticas.

El procedimiento ayudó a los doctores de la clínica de fertilidad a seleccionar los embriones con el número correcto de cromosomas para aumentar las posibilidades de la pareja de tener un bebé sano.

El nacimiento de Connor demuestra cómo la secuenciación de nueva generación, la cual fue desarrollada para leer genomas enteros rápidamente y con poco presupuesto,  es un primer paso para transformar la selección de embriones en las clínicas de fertilización in vitro.

Si los lectores descifran el genoma completo, pueden prevenir riesgo de cáncer, enfermedades cardiacas  y Alzheimer para los futuros bebés.  

Marybeth Scheidts y David Levy, padres de Connor, habían intentado concebir tres veces con un tratamiento llamado inseminación intrauterina, sin éxito, hasta que acudieron a la clínica Main Line Fertility en Pennsylvania.

Como parte de un estudio internacional de la Universidad de Oxford, se ofreció al matrimonio, revisar sus embriones in vitro para saber cuáles tenían un número anormal de cromosomas.

Las probabilidades de que un embrión tenga un número erróneo de cromosomas aumentan con la edad de la madre. Para las mujeres en sus 20, uno de cada 10 embriones podría tener un mal número de cromosomas, pero para las mujeres de más de 40, más del 75% de los embriones pueden estar mal.



La mayoría de las veces los embriones con número anormal de cromosomas no se implantan exitosamente en el vientre, generalmente son abortados. Los que llegan a término completo, nacen con desórdenes genéticos como síndrome de Down o de Turner.

Después de un tratamiento estándar en la clínica de Estados Unidos, la pareja obtuvo 13 embriones. Los doctores cultivaron los embriones durante 5 días, tomaron unas cuántas células de cada uno y las enviaron a Oxford para leer la información genética. Las pruebas revelaron que pese a la apariencia saludable de los embriones, sólo tres de éstos tenían el número correcto de cromosomas.

Con base en los resultados del estudio, los médicos estadounidenses transfirieron uno de los embriones saludables a Marybeth Scheidts y guardaron el resto a baja temperatura. 9 meses después nació Connor.

“Es difícil exagerar en qué tan revolucionario es esto. Incrementa las posiblidades de embarazo un 50%, reduce las probabilidades de aborto en un rango similar. Además, conforme pase el tiempo será más barato revisar los embriones” dijo Michael Glassner, fundador de la clínica Main Line Fertility.



[the guardian]