Dile adiós a la leche de vaca pasteurizada

Ya sea de almendra, ajonjolí, nuez de macadamia o semillas de girasol, las leches de semillas son muy nutritivas y son un gran sustituto para la leche de vaca; que en ocasiones tiene un contenido tan alto de hormonas y químicos que alteran nuestro sistema afectando nuestra salud general. En este post me gustaría enfocarme en mi favorita, la leche de almendras.

¿Por qué la vas a amar?



-La leche de almendra es totalmente vegetal, natural y equilibrada, la cual no contiene aditivos ni conservadores. Además es rica en vitaminas E, D y A, proteínas, omega 6, zinc, calcio, hierro, magnesio y potasio.

-Tiene un alto porcentaje de fibra soluble e insoluble con lo cual protege la pared intestinal, sobre todo a nivel del colon y regula la velocidad de absorción de azúcares y colesterol.

-Un vaso de leche de almendra contiene alrededor de 70 calorías mientras que la de vaca contiene 86 calorías aproximadamente.

-La leche de almendras tampoco contiene las hormonas de crecimiento que puede haber en la leche de vaca

– Por su nivel de calcio / fósforo, la leche de almendras es un alimento ideal para  las etapas de crecimiento y adolescencia.

 

Hay miles de tipos de leches de almendras pero la preparación básica sobre la que vamos a basar nuestras creaciones es la siguiente:

Paso #1

En la noche anterior: En un vaso de vidrio deja remojando en agua 1 taza de almendras.  En la mañana o de cuatro a ocho horas después: Tira el agua del remojo de las semillas

(no debes tomar esa agua pues contiene los contaminantes de la semilla).

Paso #2

En la licuadora echa las semillas y agrega dos tazas de agua. Licúa por un par de minutos. Con tu nut bag o  bolsa para lechadas, cuela tu licuado. Después agrega el endulzante, debe de ser healthy tus opciónes son dátiles, miel maple natural, miel o stevia.

Paso #3

Agrega tu toque de sabor, hay un mundo de posibilidades, aquí te pongo algunas:

Chocolate: Agrega de 2 cucharadas de cacao orgánico en polvo + 2 cucharaditas de maple

Fresa: 1/2 t. de fresas congeladas

Espirulina: 1 cucharada de espirulina + 4 dátiles

Clásica de Vainilla: Toma una vaina de vainilla natural y agrega la pasta + un toque de especias puede ser cardamomo o canela

Chai: Calienta la leche + pon a remojar una bolsita de té chai

Paso #4

La pastita de almendra que te ha quedado puedes guardarla en el refrigerador para usarla después en otras recetas, como relleno o para empanizar.

Listo!!

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