Hacer ejercicio puede modificar los genes relacionados con la diabetes y la obesidad

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Los genes no son estáticos, se apagan o se encienden dependiendo de cuáles señales bioquímicas reciban de cualquier otro lado en el cuerpo. Cuando se apagan, los genes expresan varias proteínas que, en turno, abren paso a varias acciones fisiológicas en el cuerpo.

La metilación es uno de los procesos que afecta la actividad de los genes, en el cual grupos de metilos, ramas de carbón y átomos de hidrógeno, se sujetan a la parte exterior de un gen y hacen más fácil o más difícil para ese gen recibir y responder mensajes del cuerpo. De esta manera, el comportamiento del gen es transformado, pero la estructura del gen no cambia. Los patrones de la metilación pueden pasar a los descendientes, fenómeno conocido como epigenética.

Lo fascinante del proceso de metilación es que parecen ser dirigido por los hábitos. Muchos estudios recientes encontrar que la dieta, por ejemplo, afecta notablemente la metilación de los genes, y los científicos que estudian esta área sospechan que las variantes en los patrones de metilación que resultan de diferentes dietas, pueden determinar si alguien desarrolla diabetes u otras enfermedades metabólicas.

Pero se sabe poco sobre el papel de la actividad física en la metilación genética. Varios grupos de científicos intentan determinar cómo el ejercicio afecta a los genes.

De los estudios recientes el que probablemente sea el más llamativo fue realizado por investigadores afiliados al Lund University Diabetes Centre en Suecia y publicado el mes pasado en PLoS One. Se reclutaron docenas de personas sedentarias pero saludables y se tomaron muestras de sus células de grasa. Los investigadores mapearon los patrones de ADN con técnicas moleculares creadas recientemente. También midieron la composición corporal, la capacidad aeróbica, la circunferencia de la cintura, la presión sanguínea, los niveles de colesterol y señas similares de salud y bienestar corporal.

Los voluntarios hicieron ejercicio con un entrenador, durante 6 meses, dos veces a la semana. Los hombres perdieron peso y mejoraron su presión sanguínea y sus niveles de colesterol. También alteraron los patrones de metilación de las células de grasa. De hecho, más de 17, 900 locaciones individuales de 7, 663 genes de las células de grasa, cambiaron sus patrones de metilación. En la mayoría de los casos, los genes se volvieron más metilados, pero algunos presentaron muy pocos grupos de metilo. Ambas situaciones afectan la manera en la que esos genes expresan proteínas.

Los genes que mostraron mayor cambio en la metilación también fueron aquellos que previamente se identificaron por determinar la reserva de grasa y el riesgo de desarrollar diabetes y obesidad.

“Nuestros datos sugieren que el ejercicio puede cambiar la metilación de los genes que determinan el riesgo de diabetes tipo 2 y obesidad” dijo Charlotte Ling, autora del estudio.

 [The New York Times]