¿Por qué los niños ven la escuela como una prisión?

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Los padres mandan a sus hijos a la escuela con las mejores intenciones, creyendo que es lo que necesitan para volverse adultos productivos y felices. Muchos dudan de los métodos de las escuelas, pero en general se cree que los problemas en la educación pueden ser resueltos con más dinero, mejores profesores y evaluaciones más rigurosas.

Al parecer muy pocos se han puesto a pensar que en la escuela misma se encuentra el problema de raíz.

La escuela es un lugar donde la libertad de los chicos está muy restringida, mucho más que la de la que algunos adultos tolerarían en su trabajo. En las últimas décadas, hemos persuadido a nuestros niños para que pasen más tiempo en la escuela, sin pensar que el esquema de educación podría estar causando daño psicológico a muchos de ellos. Entre más investigan los científicos acerca de cómo aprenden naturalmente los niños, más se descubre que la mejor vía para aprender es en condiciones casi opuestas a las de la escuela.

La educación a través de la escuela es un esquema que ha permanecido arraigado tan profundamente en nuestra cultura  que ya no podemos imaginar una sociedad sin ella.

El esquema de educación empleado en la actualidad tiene su raíz en el de las escuelas durante la Reforma Protestante, cuando fueron creadas para que los niños leyeran la biblia y creyeran en las escrituras sin cuestionarlas y para que obedecieran a las figuras de autoridad sin revelarse ante ellas.

El método de enseñar-evaluar, en el cual aprender está motivado por un sistema de premios y castigos en lugar de la curiosidad o el deseo de aprender, está diseñado para la adoctrinación y la obediencia.

No es sorprendente que actualmente los mejores estudiantes se sientan hartos o cansados por el proceso escolar. Por otra parte, la mayoría de los estudiantes pierden su motivación para aprender cuando llegan a los últimos  grados de primaria.

Los niños aprenden mejor acerca del mundo físico y social que los rodea cuando exploran, cuestionan y juegan, pero si se les enseña que aprender es trabajoso, aburrido y obligatorio, es natural que los estudiantes rechacen la escuela.

La responsabilidad de la crisis de la educación tendría que ser redirigida al esquema mismo antes que a sus elementos secundarios.

[Salon]