El tamaño de los testículos puede determinar la aptitud para ser padre

father

Las aptitudes de un hombre para ser padre podrían estar reflejadas en el tamaño de sus testículos, según un estudio de científicos estadounidenses.

Investigadores encontraron que los hombres con testículos más pequeños son menos aptos para encargarse de los baños, las visitas al doctor, arropar a sus hijos y otras actividades paternales. Lo mismo se observó con tomografías que mostraron que los hombres con gónadas más pequeñas reaccionaron más fuerte a las fotografías de sus hijos que los hombres con mayores gónadas más grandes.

Los resultados son la evidencia más contundente de que variaciones en la anatomía masculina reflejan estrategias evolutivas que pueden desembocar en el apareamiento dependiendo de qué tan capaces sean para tener hijos. Ambas son maneras efectivas de maximizar las posibilidades de reproducirse y preservar su linaje.

Jennifer Mascaro, una antropóloga de la Universidad de Emory en Atlanta, dijo que mientras su trabajo reveló una correlación entre el tamaño de los testículos y la paternidad, no demostraba nada acerca de las causas. Mascaro cree que el tamaño de los testículos influye en qué tanto un hombre se involucra con el cuidado de sus hijos. Pero lo contrario podría ser igualmente cierto: interesarse demasiado en el cuidado de los niños podría hacer que los testículos se encogieran.

No estamos diciendo que se pueda determinar las aptitudes de paternidad de un hombre con base en su anatomía. Pero el estudio sugiere que algunos hombres pueden estar más conectados con el cuidado de sus hijos que otros, podrían tomar parte de las tareas más fácilmente.

Mascaro basó sus experimentos en lo que los biólogos evolucionistas llaman teoría de la historia de la vida. La teoría puede explicar cómo la evolución cambia organismos para optimizar sus oportunidades de tener crías fértiles. Las estrategias distintas son claras en la naturaleza. Las tortugas marinas tienen muchas crías pero hacen muy poco para cuidar de ellas, mientras que los chimpancés tienen muy pocas pero invierten mucho en su crecimiento.

El grupo de Emory pidió a 70 parejas con hijos de entre 1 y 2 años responder un cuestionario acerca de cómo se dividían las tareas de paternidad. Sus respuestas tenían una escala del uno al cinco, con 1 indicando que la madre asumía toda la responsabilidad, y 5 que el padre era el responsable absoluto. El puntaje más bajo de los hombres fue menor a 40, los más altos fueron de 80.

Ya con la información de los cuestionarios, los científicos midieron el tamaño de los testículos de los hombres por medio de resonancia magnética. El tamaño de los testículos es una aproximado de la cantidad y de esperma que un hombre produce, de ahí que los hombres con testículos más grandes puedan estar biológicamente más relacionados con aparearse que con ser padre.

Un par de testículos pueden medir de 18 a 60 centímetros cúbicos.  El par promedio mide 38 centímetros cúbicos.

Mascaro encontró una tendencia muy marcada con los puntajes de aptitud de paternidad, los cuales aumentaban conforme el tamaño en los testículos disminuía.

Debido a que el comportamiento paternal debe manifestarse en alguna manera en el cerebro, los científicos buscaron cómo los hombres con diferentes tamaños de testículos respondían a las fotos de sus hijos. Mostraron a cada hombre conectado a un escáner cerebral, fotos de adultos, niños que no eran sus hijos y de sus hijos. Los hombres con testículos pequeños mostraron más actividad que otros en partes del cerebro ligadas a criar, llamada área tegmental ventral.

El tamaño de los testículos no puede ser el único factor ligado a las aptitudes de un hombre como padre. Las diferencias en el tamaño son sólo una parte de las variaciones en los puntajes de paternidad, dijo Mascaro. Los detalles del estudio se encuentran en Proceedings of the National Academy of Sciences.