Mitos sobre las propiedades anticancerígenas del vino tinto

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Los beneficios del resveratrol, un compuesto que se encuentra en la piel de las uvas –por tanto en el vino tinto– es un antioxidante con propiedades anticancerígenas que puede ayudarte a vivir más y que podría ser el responsable de la llamada “paradoja francesa” — dieta rica en grasas y baja incidencia en enfermedades del corazón–. Un nuevo estudio examinó los efectos del resveratrol en los melanomas y encontró que tiene propiedades anticancerígenas.

Hay consideraciones que se tienen que hacer antes de tomar litros y litros de vino: el resveratrol ha sido muy estudiado pero nunca se han hecho pruebas químicas de éste en humanos. Además se realizado pruebas clínicas de otros oxidantes en humanos pero no han demostrado los efectos anticancerígenos.

La forma en la que en resveratrol entra a nuestro cuerpo también influiría en lo benéfico que éste resulte y todavía no se sabe cómo sería metabolizado en la ingesta del vino tinto. Para aclarar lo anterior, toma de ejemplo los hongos. Se ha detectado que los hongos como los shiitake o maitake, contienen lentinan, una sustancia que inhibe el crecimiento de tumores; sin embargo, comer hongos no serviría de nada: para que la lentinan funcione como anticancerígeno, t tendría que ser inyectada en cantidades mucho mayores a lo que se consumiría en un montón de hongos. Por tanto, el vino tinto podría no contener las cantidades necesarias de resveratrol para combatir el cáncer.

Puedes comprar suplementos de resveratrol pero son medicamentos no regulados que no han sido probados y que normalmente contienen de 200 a 500 gramos de resveratrol –25 menos de lo que se utiliza en los estudios clínicos de esta sustancia–.

Probablemente algún día estas primeras hipótesis sobre el resveratrol sean importantes para combatir el cáncer pero las investigaciones aún están en pañales.

[popular science]