8 de cada 10 personas vivirán con menos de 500 dólares mensuales por la pandemia

La pobreza y el hambre acompañan al la pandemia del COVID 19. Organismos internacionales reiteran el llamado a gobiernos para que aprueben un ingreso básico de emergencia para las personas más vulnerables.

Estamos ante una crisis no de producción, la generación de alimentos ahí está, la crisis es de acceso económico derivado de la caída de ingresos de la población en general.



De acuerdo con las previsiones más recientes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la economía de la región caerá 9.1 por ciento, 18 millones de personas más caerán en el desempleo para dar un total de 44 millones de personas.

Se trata de la recesión más profunda desde hace 100 años en la región. Los estratos medios de la economía (clase media) también vivirá un fuerte deterioro: 8 de cada 10 personas de la región (491 millones de personas) tendrán sólo 500 dólares mensuales para vivir.

Asimismo, el número de personas en pobreza pasaría de 185.5 millones que había en 2019 a 230.9 millones en 2020, un incremento de 45.4 millones. En pobreza extrema se estima pasará de 67.7 millones a 96.2 millones, un aumento de casi 30 millones.

A su vez, un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) revela que de 2018 a 2019 se incrementó en 10 millones el número de personas que padecen hambre para hacer un total de 690 millones y se estima que la pandemia agregará 130 millones más.

Los llamados ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) de la llamada agenda 2030, establecían que para dicho año se eliminaría el hambre en el mundo. Esta pandemia hará más complicado su cumplimiento. Y de hecho el hambre y la pobreza venían creciendo, no disminuyendo, desde 2014.

El reto no sólo es garantizar el acceso a alimentos a toda la población, sino que éstos sean nutritivos. Estimaciones de la ONU revelan que 3 mil millones de personas o más no pueden permitirse una dieta saludable y personas en esta circunstancia se encuentran hasta en América del Norte y en Europa.

Tanto la CEPAL como la ONU sostienen que se requieren estrategias sostenibles para salir de la actual crisis. Proponen un nuevo modelo de desarrollo que sea propulsor del renacimiento de la sociedad. El paso uno es la aprobación en cada país de ingresos básicos de emergencia.

En materia de seguridad alimentaria, se propone adoptar dietas saludables que a su vez ayudarán a controlar el aumento del hambre y propiciarán enormes ahorros.

Este cambio, permitirá compensar casi por completo los costos sanitarios de una alimentación poco saludable y el costo de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con el sector de la alimentación, estimado en 1.7 billones de dólares, se reduciría hasta en 3 cuartas partes.