5 señales de ansiedad infantil que tal vez no conoces

         
Por: Redacción

Los niños y adolescentes pueden sufrir ansiedad infantil en diferentes niveles y quizá pienses que en su momento serás capaz de detectar si acaso tu hijo o hija se sienten ansiosos, pero puede que no conozcas bien los síntomas. Desafortunadamente la ansiedad, el nerviosismo o la irritibilidad no siempre son obvios, los niños no siempre verbalizan sus emociones y de pronto tampoco saben identificarlas y por ello queda fuera del radar de los padres.



Algunos síntomas generales de la ansiedad infantil que mucha veces son ignorados o pasados por alto son:

  1. Experimentan síntomas físicos. La ansiedad no solo está en la mente y muchas veces se manifiesta con nerviosismo e irritabilidad, pero también se aloja también en el cuerpo. Aquí algunos ejemplos: 

El niño o la niña es estreñido. Lo han llevado al doctor y no hay una causa evidente o clínica del estreñimiento..

Le duele el estómago. Sienten constantemente deseos de vomitar. Tienen problemas gastrointestinales. Ya lo has llevado al especialista, al pediatra… tampoco hay causa clínica de las molestias.

  1. Se rehusan a ir al colegio.

Tu hijo solía amar ir a la escuela. Siempre tanya amigos y obtenía buenas calificaciones. Ahora es una batalla llevarlo a la escuela. Te dice que no se siente bien. Le duele el estómago. Dice que va a vomitar. Se quedan en casa solo para mejorar y sentirse mucho mejor casi inmediato.

Hablas con los maestros, te juran que si tiene amigos en la escuela, que nadie lo bullea, que disfruta el día a día en la escuela, los fines de semana corren sin contratiempos, pero el lunes regresa la pesadilla.

  1. Están enojados.

El enojo puede ser contradictorio. Los niños pueden enojarse por muchas razones. Pueden tener problemas para auto regular sus emociones. Pueden tener un tema de actitud también. Pueden incluso tener un tema para aceptar un no por respuesta. Pero en el tema de ansiedad, el enojo puede ser un síntoma que pasa desapercibido.

Si tu hijo tiene preocupaciones en lo profundo, puede ser que el enojo sea la emoción que esté a flor de piel. Que regrese del colegio a punto de explotar. Que el momento de ir a la cama sea un espacio de resistencia y desafío. Pon atención a los detonadores del enojo de tu hijo, puede ser que tenga una causa menos superficial de lo que piensas.

  1. Rechazan participar en actividades.

Tu hijo solía participar en prácticas de soccer y ahora ya no quiere ir. Le encantaba su clase de natación, pero ya no las disfruta. El niño o la niña no quiere salir de la casa, no quiere socializar o pasar tiempo contigo fuera del hogar.

Cuando un niño comienza a evitar situaciones o actividades que solía disfrutar, es el momento de poner atención e ir a la raíz del cambio de conducta. Puede ser que simplemente ya no le guste el soccer o la clase de natación… o que sea algo mas significativo y que lo tenga ansioso.

El mecanismo #1 de la ansiedad es EVITAR hacer algo a toda costa y ello deriva generalmente en depresión.

  1. Sus rutinas se convierten en rituales.

El niño comienza a ordenar sistemáticamente sus peluches antes de dormir, te pide que lo abraces o que le digas que lo amas de una manera específica, por cierto número de veces, lo miras obsesionado con algo.

Los padres a veces confundimos los comportamientos ritualises de los niños con rutinas y no es lo mismo. Las rutinas son confortantes y predecibles, los rituales son rígidos y necesitan hacerse una y otra vez si no se han llevado a cabo de la manera “correcta”.  Las rutinas son parte saludable de la vida del niño, los rituales pueden ser un síntoma de ansiedad.

La ansiedad es una condición tratable. Mientras mas pronto sea detectada mayor serán los cambios a largo plazo.

Yoga y ciertas actividades ayudan a canalizar y a bajar el nivel de ansiedad de los niños, existen tratamientos disponibles en el mercado de origen homeopático, auxiliares en el tratamiento del nerviosismo e irritabilidad, que pueden mejorar el estado de ánimo sin causar dependencia ni sueño en los niños. Nunca sobra buscar ayuda profesional de un experto, informarnos sobre ciertas condiciones y conductas puede hacer una gran diferencia.

Los niños y adolescentes con trastornos de ansiedad ya identificados suelen experimentar un miedo intenso, preocupación o inquietud que puede durar largos períodos de tiempo y afectar significativamente sus vidas. Si no se trata con prontitud, los trastornos de ansiedad pueden derivar en:

  • Repetidas ausencias a clase o una incapacidad para terminar el período escolar.
  • Deterioro en las relaciones con sus pares.
  • Baja autoestima.
  • Abuso de alcohol u otro tipo de drogas.
  • Problemas de ajuste en situaciones laborales.
  • Trastornos de ansiedad en la edad adulta.

Los trastornos de ansiedad se encuentran entre los más comunes de los problemas mentales, emocionales y de comportamiento que se presentan en la niñez y la adolescencia. Aproximadamente, 13 de cada 100 niños y adolescentes de entre 9 y 17 años experimentan algún tipo de trastorno de ansiedad.  Las niñas se ven más afectadas por el problema que los niños y cerca de la mitad de los niños y adolescentes con estos trastornos padecen un segundo trastorno de ansiedad u otro trastorno mental o de comportamiento, como la depresión. Además, los trastornos de ansiedad pueden coexistir con trastornos de salud físicos que necesitan tratamiento.

Los estudios sugieren que los niños y adolescentes tienen más posibilidad de desarrollar el trastorno si sus padres lo padecen. Sin embargo, no prueban si los trastornos son ocasionados por la biología, el entorno o ambos. Son necesarios más datos para clarificar si los trastornos de ansiedad pueden ser hereditarios.