Karla Lara

Yo confieso que odio el chat escolar (¿Y qué?)

  • Una muestra de mi intolerancia al chat escolar y mi experiencia en lo que va de esta apenas segunda semana del ciclo escolar…

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Yo confieso que odio el chat escolar (¿Y qué?)

Esta semana arrancamos con juntas “pedagógicas” de inicio de ciclo escolar en la escuela de mis hijos, muy temprano, a eso de las 7:40 de la mañana a las cuáles hay que llegar, puntual, fresca, bañada, (arreglada es deseable) y con buena actitud. Se trata de informar a los padres de familia sobre los objetivos académicos para el año, los varios reglamentos que regulan todo lo controlable en la escuela (horarios, vestimenta, clases, útiles, convivencia, alimentos, recesos, natación, música, computación, asistencia, vacaciones… etc.) a pesar que sobre eso existen los reglamentos, circulares, letreros, carnet, etc., y conocer físicamente a quienes son los maestros de nuestros hijos. Hasta aquí todo útil, ninguna queja…

Lo intenso viene cuando todo, todo, todo, TODO… cada mínimo, impensable y ojo (ya previamente aclarado detalle) de todas las comunicaciones debe de confirmarse en el chat escolar… ese chat que ahora tenemos las mamás para enterarnos de todos los informes necesarios alrededor de la escuela de nuestros hijos, (a pesar que de todo hay circulares, avisos, juntas y correos), ese chat en el que todas y todos nos presentamos todas las veces posibles sin mayor identidad que “soy fulanita, la mamá de María” y con esa distinción transcurre un año en el cual hasta los niños te nombran “ahí va la mamá de María”, “hola mamá de María”…, y en el que todos damos las “gracias” por el saludo matutino multiplicado por el número total de integrantes del chat y en el mismo día a veces se repite la misma dinámica para dar y agradecer las buenas noches, en ese chat caben informes varios,  las fechas de cumpleaños y aniversarios de todos los integrantes con las respectivas felicitaciones de todos y cada uno de los honorables miembros del chat, invitaciones a fiestas, agradecimientos por las invitaciones, recordatorios de las invitaciones, agradecimientos por los recordatorios, confirmaciones de asistencia a las fiestas, agradecimientos por las confirmaciones…; chismes varios, comentarios sobre las maestras y lo que dijeron, hicieron, no hicieron, tareas (cuál, qué, para cuando, en qué cuaderno…), chistes raros y hasta equivocaciones de chat… con lo cual de pronto (a pesar de tenerlo silenciado) puedes llegar a tener mas de 40 mensajes sin leer en periodos de una media hora. Lo confieso: odio el chat escolar, no puedo con él (ni yo ni muchas otras mamás, pero yo hablo por mi), ¿En qué momento ese espacio solo para avisos y comunicación básica escolar se volvió una interminable comunicación que va desde el informe hasta un “jaja” cien veces?, yo sé que soy intolerante (es uno de mis defectos arraigados), pero ¿en serio?, ¿solo a mi me parece que es demasiado?, ¿tan amargada estoy?

Estas herramientas de comunicación de pronto lo pueden distorsionar todo, el tono de lo que se comunica, la información importante se diluye entre tanto comentario, ¿acaso leemos todo de principio a fin? (yo no)…, luego suma malos entendidos entre los que escriben y los que leen, y los que no leemos y lo que cada uno interpreta… Ha permitido que los padres nos involucremos en la vida escolar de nuestros hijos al grado que de verdad nos tomamos para nosotros responsabilidades que son de ellos, porque el chat permite consultar todo y confirmar todo sobre la escuela… y todo lo que pasa en ella, hasta los niños saben que si quieren saber algo le pueden decir a mamá que pregunte en el chat…

Y como soy poco tolerante y mamá de 4, de menos tengo 2 chats escolares activos, y me he salido cuando me canso y luego tengo que poner mi cara para que me vuelvan a agregar, porque si no estoy, entonces no me entero de invitaciones a fiestas, agradecimientos por las invitaciones, recordatorios de las invitaciones, agradecimientos por los recordatorios, confirmaciones de asistencia a las fiestas, agradecimientos por las confirmaciones…; chismes varios, comentarios sobre las maestras, tareas, etc., etc.

Una querida mujer cercana a mi lo describió bien: “el chat del infierno”… y bueno, nada, que tener un espacio donde sacar estas cosas tan irrelevantes y tan de mamás de pronto sirve para descargar la energía que acumulo cuando al final del día tengo 107 mensajes sin leer del chat escolar y cuando los repaso me entero que alguien estuvo de cumpleaños el fin de semana pasado y que todos los integrantes quieren pastel y que todos han preguntado cuando celebran y que no hay ni pastel, ni fecha para celebrar, ni entendí de quien era el cumpleaños, y me enteré de cuántos niños dejaron el cuaderno rojo y trajeron el azul y también de que no era obligatorio el pants de ceremonia para el lunes que ya pasó y que por tres días consecutivos olvidé comprar y mandar los chocolates para que den en la clase de natación (que aún no ha iniciado)… y que algún integrante sigue con un chiste del principio del chat de ayer… así que reitero, odio el chat escolar y odio mas no poder salirme y así la vida… que bueno que leí el chat porque mañana es el último día para mandar los libros SEP forrados y con nombre y claro, no tengo ni plástico, ni mi hija trajo los libros, y apenas son las 11:04 pm así que no pasa nada. -jajajaja- ella no se ríe.

@KarlaDoula

 

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