Embarazo, Karla Lara, Lactancia, Nacimiento, Sexualidad

¿Qué es y cuánto dura el postparto?

  • El postparto no cabe entonces en 40 días, pero tampoco dura para siempre, trasciende, es un momento de transformación como mujeres que nos hace más bellas, más maduras y más completas

postparto

¿Qué es y cuanto dura el postparto?

Del embarazo, del parto, de la llegada de un bebé y de sus cuidados se habla mucho, pero poco se platica de las emociones y de los sentimientos que experimenta y vive intensamente una mujer después del embarazo, una vez convertida en madre, después de ser una sola para romperse, abrirse y volverse dos o más, porque el cuerpo de una mujer no sólo se transforma físicamente, sino química y emocionalmente durante un promedio de 40 semanas y sus reajustes, no pasan en tan solo 40 días después.

La cuarentena no es la definición del postparto, el postparto es un tiempo fuera del tiempo, como si se viviera en otra dimensión alterna a la vida que teníamos antes de ser madres, con emociones extremas e inesperadas, porque no solo estamos ahora con un bebé a nuestro lado que depende enteramente de nosotras, sino que tenemos ese interminable diálogo interno que nos cuestiona todo el tiempo sobre nuestras capacidades y aptitudes para ser una “buena madre”, sumado a los cambios y retos que representa nuestra recién estrenada maternidad respecto a nuestro ritmo y calidad de vida, a nuestras ocupaciones diarias, a nuestra familia y trabajo y a toda nuestra vida que nunca más será la misma, lo mismo que nuestro cuerpo y su revolución hormonal.

El inicio del postparto o del puerperio es el parto, se dice incluso que es el “cuarto” trimestre” del embarazo, ese periodo indefinido que se experimenta de un día para otro, con un bebé recién llegado, con un cuerpo recién abierto y transformado y con la necesidad inmediata de colmar y adaptarse a las necesidades y ritmos de sueño, alimentación, amor y compañía de nuestro recién nacido. 

Lo que se espera en el postparto es una recuperación, la esperamos nosotras y la esperan los demás, como si por algún arte invisible se regresara a la “normalidad” perdida, cuando la realidad es que solo existe una adaptación a la nueva vida y a la persona que somos ahora, es verdad que se pueden experimentar una serie de situaciones que complican esa adaptación como la falta de sueño, el cansancio, las dudas sobre qué hacer y cómo tratar al bebé, lo que nos puede sumir, aunque sea por momentos, es un estado de vulnerabilidad y aislamiento que nos impide verbalizar y pedir lo que queremos y necesitamos, porque ahora lo que importa es el bebé.

Por diversas razones, de pronto vivimos maternidades y paternidades independientes que muchas veces se vuelven solitarias y no tenemos una red de apoyo donde sentirnos acompañados y sostenidos. Lo anterior, sumado a la falta de confianza en nosotras mismas y en nuestros recursos para hacer frente a nuestro rol de madres, aumentan la sensación de aislamiento o preocupación, lo que resulta confuso y contradictorio en un momento en el cual, nosotras y todos los demás esperan que sea plenitud, realización y felicidad y por el contrario, nos podemos sentir inesperadamente abrumadas, tristes, solas o sobrepasadas por todas estas emociones que aparentemente no tienen razón de ser. Así, la maternidad nos recuerda que no es color de rosa, que tiene todos los colores y matices posibles. 

Algunas recomendaciones para un postparto feliz:

Infórmate: Trata de vivir un embarazo consciente, busca información que te ayude a saber que esperar después del parto.

Sé realista: No dejes que una imagen idílica y distorsionada que vemos a nuestro alrededor en la publicidad, se convierta en el modelo a seguir. Tu belleza interior y exterior se componen de muchos factores. 

No te exijas demasiado: no es necesario (y nadie lo espera, excepto a veces nosotras mismas) ser la mujer maravilla para disfrutar de tu maternidad, la maternidad no se representa por lucir bella, o peinada, o por usar la talla que tenías antes de tu embarazo. Dejemos de imaginar casas ordenadas, mujeres pulcras y esbeltas y bebés que duermen dulcemente en sus cunas, lo más probable es que el orden deje tu casa un tiempo, que las ideas y sentimientos atraviesen tu mente sin llamarlas, que seas otra frente al espejo y que seas poco tolerante a situaciones cotidianas.

Date tiempo: gestar un bebé toma 9 meses, no esperes menos para ajustarte a tus nuevos ritmos y cambios.    

Pide ayuda: a tu familia, a personas cercanas que sean de tu confianza o busca una doula, y a quien sea que decidas acercar a tu vida, pide que te apoye en cualquier cosa necesaria alrededor para que tú puedas ocuparte y dedicarte a tu bebé.

Rodéate de mujeres: compartir con quienes viven o han vivido lo mismo que tú te puede dar tranquilidad,  es un recurso increíble que te permite compartir consejos útiles, ganar perspectiva, lo que te hará tener confianza y manejar mejor las emociones que siguen al parto y en los primeros años de crianza.

Acepta y comunica tu sensibilidad: ser madres es “emocionante” en todos los sentidos de la palabra y es necesario que sea así para entender los sutiles cambios en el estado emocional de nuestro bebé, y de ahí poder entender y atender sus necesidades. 

Reconoce tus emociones: recuerda que son el lenguaje de nuestro cuerpo. Saber identificar nuestras emociones nos permite entender su mensaje y poder actuar en consecuencia.  Establecer el puente entre la emoción que sentimos y lo que “el cuerpo nos pide” nos permitirá volver a encontrar equilibrio y alivio. 

Las mujeres en el postparto necesitamos sentirnos sostenidas y contenidas, para estar con  y ocuparnos de nuestro bebé, para ofrecer el cuerpo, el pecho, el corazón, el cuidado, la atención, el amor sin restricciones, sin horarios, para proteger la ecología del nacimiento, para que nuestro regazo sea el medio ambiente de nuestros bebés, despreocupadas por lo cotidiano y atendiendo lo importante, para ser mamíferas pendientes de nuestras crías, creando un vínculo robusto que nos calme a ambos: mamá y bebé para ese proceso de adaptación, porque ordenar una casa, tener ropa limpia o una cocina impecable jamás será tan importante como cargar a un bebé. 

En el embarazo  nos crece el cuerpo al gestar un bebé, pero también el corazón para amarlo una vez que nace y si nos preparamos para esa ola de emociones, estaremos menos sorprendidas de su llegada, más enamoradas de nuestra nueva vida y para que podamos atravesar la maternidad con los ojos abiertos.

“No es necesario comprender todo lo que le acontece a la mujer puérpera. No se requiere un psicoanálisis profundo. Con un abrazo alcanza. Y un poco de humildad.”  -Laura Gutman-.

Twitter de la autora: @KarlaDoula

Artículo AnteriorPróximo Artículo

Alojado en Next.LA