Crianza, Familia

Y así de repente me convertí en mamá

  • Olvidémonos del prototipo de mamás perfectas, y acuérdense como siempre se los digo la única mamá perfecta es la que tu bebé tiene, TÚ.

Y ASI DERREPENTE, ME CONVERTÍ EN MAMÁ…
 

Me habían platicado muchas cosas, había leído otras cuantas, pero la verdad es que no tenía idea de lo que me esperaba. Tenía 39 semanas y 5 días de embarazo cuando el doctor me dijo estás a punto de convertirte en mamá, sentí la emoción más grande de mi vida. Fue un parto súper humanizado, con música que yo escogí de fondo, con mi esposo de un lado, mi hermana del otro y una foto de mi mamá en las manos. Les puedo decir que el corazón nunca me había latido tan rápido, lloraba y me reía, eran todos los sentimientos en uno. Y después de varias y varias canciones, me entregaron a mi bebé, es inexplicable lo que sientes.

Siempre me ha impresionado cómo de un día para otro te cambia la vida, ya no sólo eres “Ana” ya también eres “Mamá” y ese nuevo nombre viene con miles de cambios y responsabilidades a tu vida. Y lo único que tienes bajo el brazo es el instinto que la naturaleza te dá, pero día con día vas aprendiendo más de esa nueva persona, cada día ese titulo de “Mamá” te queda mejor.

Pero tenemos que admitirlo, ese nuevo nombre “Mamá” viene acompañado de muchísimas inseguridades, ¿Cuántas veces no pensamos que estábamos haciendo las cosas mal? ¿Cuánto miedo tuvimos la primera vez que tuvimos que bañar a nuestro bebé? y si a todos esos cambios le sumamos la presión de la sociedad por tener mamás perfectas, esa inseguridad crece al 100%. Es por esto que hoy les puedo decir que estoy Cansada de esta guerra de mamás de competir por quién es la más perfecta, quién tiene a los hijos más destacados, quién, etc etc… desde que soy mamá me he dado cuenta que lo más importante que debemos de hacer es respetarnos entre nosotras, si todas pensáramos igual, existiría un manual de “La mamá perfecta” y estoy segura que sería un best seller.. .pero no, cada una somos diferente y cada una ESTÁ BIEN.

Estoy segura que no hay nada peor para una “Nueva mamá” qué alguien la haga sentir que no está haciendo las cosas bien. Todos esos comentarios como “No lo acostumbres a los brazos”, “Tú Leche le está cayendo mal”, “En mis tiempos…”, solo nos dan para abajo y en esos momentos de incertidumbre es lo peor que nos pueden hacer… Por favor Give us a break!! ¡Estamos aprendiendo!

Por eso hoy te escribo para decirte que si tú decides que la Lactancia no es para ti, ¡¡te aplaudo!!  Si tú decides dar una Lactancia prolongada, ¡¡te aplaudo!! Si tú escoges que tu bebé duerma en su cuna, ¡¡te aplaudo!! Pero si decides que duerma en tu cama, también ¡¡te aplaudo!!! Te aplaudo por el simple hecho de haber dejado atrás a esa persona y haberte convertido en mamá, te aplaudo porque estuve en tus zapatos y se que son decisiones TAN personales, que si las haces segura de que eso es lo que tu bebé necesita, créeme que esa seguridad se la vas a transmitir a tu bebé. Ya basta de reglas de que es lo que está bien y lo que está mal. Lo único que está bien es amar a nuestros bebés con todo nuestro ser (Sin importar que haya días que nos desesperen hasta la punta de los pelos) y hacer las cosas que nosotras decidamos qué es lo mejor para nuestros hijos.

No es un post con un tema en específico, es un post para decirles a todas, que cuando sientan que en algo no lo están haciendo bien, solo piensen que están aprendiendo, no se presionen tanto, así que olvidémonos del prototipo de mamás perfectas, y acuérdense como siempre se los digo la única mamá perfecta es la que tu bebé tiene, TÚ.

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