Vida y estilo

Vivir a dieta de NO

  • Ya hemos hablado del poder de las palabras y la importancia de un discurso asertivo durante la crianza. Pero, ¿porqué es tan importante limitar la cantidad de NO’s que usamos cuando hablamos, no solamente para educar a tus hijos sino también para mejorar tu vida. Vivir a dieta de NO es otro hábito saludable para alcanzar el bienestar.

Por Mina Albert

 Las palabras son mucho más que letras yuxtapuestas que sirven como un signo para darle significado a todo -absolutamente todo lo que nos rodea-, son lo códigos que organizan nuestra mente y su carga de responsabilidad en lo que somos, queremos ser y reflejamos es categórica.

Lo que pienso digo, pero al mismo tiempo lo que digo pienso, y si lo pienso lo siento, lo percibo y mi memoria sensorial hará incluso que lo viva/experimente, es como cuando piensas en una palabra como “cereza”, la colocas en tu mente y en ese momento tu cerebro produce una imagen visual pero también estarán presentes las sensaciones de olfato y gusto, eso se produce con el simple hecho de pensar en la palabra “cereza”.

Algo similar pasa con el NO, este adverbio que sirve como negación ante un enunciado afirmativo, anula las acciones, podríamos creer que representa nuestra voluntad o disposición hacia algo, lo sorprendente es que lo usamos como una muletilla, muchas veces es prácticamente automático, por ejemplo; una amiga te pregunta, ¿vamos por un café? Y contestamos; No, bueno sí quiero, pero es que es complicado, déjame ver si puedo dejar a los niños con mi mamá. En este ejemplo el NO sobra, porque en realidad quieres, y probablemente hasta vayas a ir, pero lo anteponemos como una precaución.

Eso pasa con nosotras, ahora que sucede cuando mi hijo o hija escuchan constantemente ‘no’, piénsalo por un segundo y analiza cuántas veces al día les dices que ‘no’, verás que son muchas. Lo curioso es que esos ‘no’ luego cambian, caen en negociaciones y esto hace que nuestro discurso pierda congruencia y que nuestra imagen de autoridad se vea mermada. En que afecta a nuestros hijos que les digamos constantemente que ‘no’:

  • Tiene un efecto negativo en su autoestima
  • Genera un sentimiento de frustración
  • Puede provocar sentimientos de ansiedad

¡Ojo!, no te estamos diciendo que te unas al grupo de Jim Carrey en la película “Sí, señor” y le des rienda suelta a todos sus caprichos, estamos hablando de generar modificaciones estratégicas en tu discurso, si te pregunta si puede comer helado y aún no es la hora de la comida, en lugar de decir “No, después de comer” diremos “ Sí, es el postre que tendremos después de comer” si algo requiere respuesta negativa como cuando lo sorprendes queriendo tomar unas tijeras le dirás “eso es peligroso, te hará daño, déjalo” o descubres a tu pequeña usando el tenedor para peinarse “el tenedor es para comer, ten este peine para tu pelo” claro que en algunos escasos casos un NO rotundo es necesario por eso nuestra recomendación es reducir su uso.

En conclusión, lo único que queremos es que tus palabras y tus pensamientos estén cargados de positivismo y sean efectivos para lograr tus sueños. Siempre en pro de la crianza consiente, presente y sobre todo muy amorosa.

 

 

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