Educación, Familia

Una cama de colecho gigante para 6

  • El colecho es una decisión familiar y debe durar lo que cada familia decida, como mamíferos que somos nos permite estar atentos y pendientes de las necesidades de nuestros hijos.

colecho gigante

¿Debemos los padres compartir nuestra cama con los hijos? la instructora de yoga Kim Constable cree que sí y lo hace junto con esposo Ryan, ex-estrella de Rugby y sus cuatro hijos cuyas edades varían entre los 5 a los 11 años quienes se han montado una cama de 5,5 metros para ellos y sus cuatro hijos.

Sus hijos son Corey, de 11 años, Kai, que tiene 9, Maya, de 6, y Jack, que tiene 5. Ya con su primer hijo, Corey, acabaron optando por compartir cama con él porque así dormían todos mejor.

Al llegar los hijos siguientes optaron por continuar con la misma estrategia, ya que al parecer ellos también estaban mejor compartiendo espacio por las noches con sus padres. Entonces, con cada nacimiento, sucedía algo curioso: cuando los mayores dormían ya solos en sus habitaciones y llegaba el siguiente bebé, que compartía cama con los padres, se quejaban porque sentían que no era justo que ellos tuvieran que seguir solos en sus camas.

Y así fue como finalmente decidieron hacerse con** una cama enorme** en la que todos tuviera cabida.

Resulta que en sus palabras “así están todos mejor y están para ellos tanto de día como de noche”.

En el Belfast Telegraph, explican que así los padres no tienen que ir de habitación en habitación atendiendo sus necesidades y que para ellos es más fácil además al poder, de un vistazo, ver que todo va bien durante la noche.

¿Y cómo lo hacen para irse a dormir?

Según explica Kim, la hora de dormir para todos es entre las 22 y las 23h. Ella se acuesta sobre esa hora con los dos pequeños (los días que todo va perfecto incluso a las 21 horas), y los dos más mayores se acuestan cuando están cansados. No les obliga, les cede esa decisión, porque por la mañana no hay una alarma esperándoles: ella les está educando en casa a todos. Y lo llevan bien porque tiene claro que ellos son capaces de gestionar su sueño y su vigilia de una manera responsable.

Es más, recientemente el mayor les pidió una habitación para él con su propia cama, y los padres lo hicieron posible para que pueda dormir ahí cuando él quiera.

En lo que al sexo respecta, que es una duda que mucha gente tiene (porque no van al colegio y por la noche comparten espacio con los papás), explican que los dos son muy abiertos en ese sentido con sus hijos y que a menudo se van juntos a dormir a la habitación de invitados. 

Si alguna vez los niños preguntan por qué se van, ellos les dicen que papá y mamá necesitan “acurrucarse”. Aunque confiesan que a menudo alguno de los pequeños les acompaña también a la cama y tienen que esperar a que se duerma para llevarlo a la cama grande y poder tener su tiempo y espacio juntos.

Además, la pareja también se guarda un momento de un día a la semana para desayunar o cenar juntos, solos los dos.

El colecho es una decisión familiar y debe durar lo que cada familia decida, no deja de ser una gran idea hacerlo pues es uno de los principios de la crianza con apego y sí, como mamíferos que somos nos permite estar atentos y pendientes de las necesidades de nuestros hijos.

Nota original: belfasttelegraph.co.uk

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