Espiritualidad, Familia

Tu hijo y su signo solar: horóscopo

Tu hijo y su signo solar

El niño de Acuario

¿Qué es eso? ¿Cómo se llama? ¿Qué estás haciendo?

Tiene una cabeza grande y un cuerpo bastante débil. Esto significa que Acuario desarrolla primero la mente y luego el cuerpo. Por este motivo, la mamá debería ayudarlo a mover su cuerpo, hacer gimnasia y sacarlo –todo lo que sea posible-  de la computadora, a la cual tiende a quedarse pegado demasiadas horas por día.

El niño de Piscis

Cuéntame un cuento de hadas y después nos disfrazamos.

El piscianito es vulnerable. A causa de su amplia percepción se siente a flor de piel. Esto lo expone mucho a los demás. Es una especie de esponja que absorbe fácilmente las energías mentales y emocionales, positivas y negativas que flotan en el ambiente. ¿Sabías que los mimos, caricias y abrazos suben las defensas?

 El niño de Aries

¡Primero yo! ¡Vamos, vamos apúrate!

Desde bebé lucha por su autonomía. Quiere agarrar la cuchara mientras lo alimentan y desparrama la comida. Desgasta mucha energía, por eso prefiere los alimentos sólidos. ¡Nada de caldito y una fruta! Sus padres deben permitir que dé rienda suelta a sus instintos, que se suba a los árboles, juegue a la guerra, a la pelota, salte y grite.

El niño de Tauro

¡Dámelo! No lo agarres. ¡Es mío!

Ya de bebé es notable que es un amante de la naturaleza y del placer. Le encanta degustar la teta por horas y quedarse dormido junto a esta. Valora mucho el alimento y la protección. Es fuerte y robusto como un torito. Resiste mucho a los cambios y es muy posesivo. La madre es quien le debe enseñar que las cosas son impermanentes.

El niño de Géminis

Vamos y vemos, y después lo sabremos…

Curioso, de mirada saltarina, balbucea palabras, canta y ríe. De carácter juguetón y cambiante, ya que su estado anímico varía según las circunstancias. Esto le permite adaptarse rápidamente, y también tratar de manifestar las cosas sólo con la mente. A este niñito debemos guiarlo para que conecte con las emociones que habitan su cuerpo.

 El niño de Cáncer

¿Por qué me hiciste eso? Snifff… ¡quiero ir a casita!

El cancerianito desea quedarse dentro del vientre de su madre por siempre y para siempre. Afuera está la dura realidad. Crea un duro caparazón para proteger su blando interior. Le asusta lo desconocido. Por temor a ser herido, se cierra en su coraza y se endurece ante las exigencias. Es un deber de la madre ayudarlo a que salga hacia la vida.

El niño de Leo

¡Yo soy el cacique de esta tribu! Síganme que se los muestro.

El leoncito es un diamante en bruto. Su mirada alegre irradia fuego. Su carácter es fuerte, pero tranquilo. Noble, orgulloso e independiente. Sabe bien quién es y qué quiere. Si no lo logra fácilmente, trabaja hasta obtenerlo, ya sea con su técnica tierna o su dramatismo que oscila de las carcajadas al llanto. Y así ¿quién no le dará lo que pide?

El niño de Virgo

¡No me desordenes los útiles! Espera un poco a que termine esto.

Este bebé se alimenta de la rutina, horarios para levantarse, comer y hacer la siesta. Eso le da seguridad. Atrae el orden, padres trabajadores y generalmente exigentes. Si queda atrapado bajo el peso de las obligaciones, tenderá a ser muy estructurado, obsesivo y controlador. Hay que ayudarlo a que se afloje y aprenda a disfrutar de la vida.

 El niño de Libra

Después te digo… En realidad no sé qué hacer.

Este niño delicado tiene un regio sentido estético. Desde chico observa el mundo y su gente. No toma una postura ni se juega un cien ni un diez por ciento. Depende de los deseos de su madre y luego de los de los otros. Aunque su misión es contemplar, debe aprender a actuar. El deber de su madre es incentivar a descubrir sus ganas.

El niño de Escorpión

¡Te amo! ¡Te odio! ¡Haré lo que yo quiero!

El escorpianito te adora o le eres indiferente. De chico es bastante solitario, mira las cosas poniendo una barrera. Las personas le gustan o no. No caretea ni finge. Sin embargo, a veces le cuesta mucho expresar las emociones negativas, ya que puede ser un volcán, pura pasión. La mamá debería ayudarlo a sacar lo que siente.

El niño de Sagitario

Hazme caso que yo tengo la razón.

Es una personita que desde muy chica sabe cómo son las cosas. Es un niño fuerte, alegre y vital que derrocha optimismo y confianza. Esta bolita de energía, a veces nos calienta con su amor y otras nos quema con su pasión. Necesita que su madre lo apriete, lo abrace y le de muchos besos, ya que él es sumamente demostrativo.

El niño de Capricornio

Cuando sea grande quiero ser ingeniero. Si no lo veo, no lo creo.

De chico sabe muy bien a dónde quiere llegar, y que para alcanzar su objetivo deberá esforzarse durante el camino. Este signo es material, por eso a veces la cabrita se obsesiona tanto con las cosas tangibles. Debemos ayudarlo a que no cargue con exceso de equipaje, a responder por aquello que le corresponde y el resto delegarlo.

Marisa Pretz

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