Salud

Terrores nocturnos

  • Los terrores nocturnos asustan a los padres pero realmente no son peligrosos ni motivo de preocupación. Se han identificado algunas situaciones que los favorecen y algunas que los evitan. Te contamos…

Terrores nocturnos

Un terror nocturno es un trastorno del sueño que se parece a una pesadilla, pero tiene algunas diferencias que abajo explicamos. Esto le sucede a los niños generalmente a partir de los 4 a los 14 años de edad.

Los terrores nocturnos a diferencia de las pesadillas son mas fuertes y cuesta mucho (o resulta imposible) consolar al niño que ha tenido uno.

¿Cómo suceden los terrores nocturnos?

Durante una noche normal, el sueño pasa por una serie de fases. Cada una de ellas se asocia a una actividad cerebral particular, y la fase de movimientos oculares rápidos (MOR o REM en inglés) es cuando tienen lugar la mayoría de sueños.

Los terrores nocturnos ocurren durante el sueño no REM. A diferencia de las pesadillas (que ocurren durante el sueño REM), un terror nocturno no es un sueño desde el punto de vista técnico, sino una reacción súbita de miedo que tiene lugar durante la transición de una fase de sueño a otra.

Los terrores nocturnos suelen ocurrir de dos a tres horas después de que el niño concilia el sueño, cuando tiene lugar la transición desde la fase de sueño más profunda no REM a la más superficial de sueño REM, la etapa en que se producen los sueños. Por lo general, esta transición sucede con suavidad. Pero en ocasiones el niño se agita y se asusta —y esa reacción de miedo es el terror nocturno.

Durante un terror nocturno, un niño puede incorporarse y sentarse en la cama súbitamente y llorar o gritar angustiado. La respiración y el ritmo cardíaco se aceleran, sudan, se agitan, se comportan alterados y asustados. Pueden incluso golpear o patalear. 

A diferencia de las pesadillas, que se suelen recordar, al día siguiente los niños no tienen ningún recuerdo del terror nocturno porque estaban dormidos mientras ocurrió —y no tienen imágenes mentales que evocar.

El episodio puede durar de 10 a 20 minutos y luego el niño se vuelve a dormir. La mayoría de los niños no son capaces de explicar lo que sucedió. Con frecuencia, no hay ningún recuerdo del hecho cuando se despiertan al día siguiente.

Los niños con terrores nocturnos también pueden caminar dormidos.

¿Cuál es su causa?

Los terrores nocturnos están provocados por una hiperactivación del sistema nervioso central (SNC) durante el sueño. Esto puede ocurrir porque el SNC (que regula la actividad cerebral durante el sueño y la vigilia) todavía está madurando. Algunos niños heredan una tendencia a esta hiperactivación; aproximadamente el 80% de los niños que tienen terrores nocturnos tienen un pariente que también los experimentó o bien que sufrió de sonambulismo (un tipo similar de trastorno del sueño) durante la infancia.

Los terrores nocturnos se han descrito en niños que:

  • están muy cansados, enfermos, estresados o fatigados
  • están tomando un medicamento nuevo
  • duermen en un entorno nuevo o lejos de su casa.

Los terrores nocturnos afectan a entre el 3 y el 6% de los niños, mientras que prácticamente todos los niños tienen alguna pesadilla de vez en cuando. Los terrores nocturnos se suelen dar en niños de entre cuatro y doce años, pero se han descrito en niños de solo 18 meses. 

Un niño puede tener un episodio de terror nocturno aislado o varios antes de que este tipo de episodios desparezcan por completo. La mayoría de las veces los terrores nocturnos desaparecen solos conforme va madurando el sistema nervioso.

Cómo reaccionar ante un terror nocturno

La mejor forma de reaccionar ante un terror nocturno es esperar pacientemente a que pase y asegurarse de que el niño no se hace daño al agitarse. 

Es mejor no intentar despertar al niño durante un terror nocturno. Esos intentos no suelen funcionar y, en el caso de que funcionen, lo más probable es que, al despertarse, el niño se sienta desorientado y confundido, por lo que probablemente le costará más tranquilizarse y volver a conciliar el sueño.

Los terrores nocturnos no tienen tratamiento, pero se reducen si.-

  • Se reduce el estrés.
  • Establecer y mantener rutinas para antes de acostar a al niño.
  • Asegurar el descanso (sueño) suficiente del niño de acuerdo a su edad.
  • No permitir desvelos del niño ni demasiada exposición a pantallas y dispositivos electrónicos.

 

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