Claudia Lizaldi, Crianza, Experiencias, Familia, Ser Padres

Tengo una hermana en Siria

  • Es tremendo que esto esté pasando ahora mientras nos quejamos de cualquier cosa y de nada, hay tanto que cambiar en el mundo… Mamás es URGENTE criar hijos felices para que desaparezcan los malos hombres, las malas mujeres, los seres infelices creadores de la guerra…

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Tengo una hermana en Siria, si soy franca tengo cientos, miles, miradas de mujeres que hoy siento más cerca porque tu Carla, nos llevaste allá, cuando me contaste de este documental no podía creerlo, sé que eres capaz de esto y más, te pregunté por qué y por respuesta sólo obtuve tu sonrisa, esa mirada de saber que todos podemos cambiar algo en este mundo diciéndome que sentías este llamado, igualmente no contaste en principio con el apoyo de ninguno de los que te amamos y así te fuiste, fuerte, valiente y con el corazón lleno de amor, hoy con esta carta queda claro a qué fuiste, fuiste a acercarnos a todos, menuda misión Carla, quiero compartir tu carta y algunas fotos en este espacio para Mamás, porque todas somos Madres, esas mujeres que no volverán a ver a sus hijos y nosotras, y podemos entender su dolor, necesitamos hacerlo, necesitamos empatizar, volver a tocar nuestro corazón y creer que la paz es posible, una paz que construida de casa en casa creará niños con una consciencia que ésta tierra ya merece y que yo sé que es posible, podemos criar generaciones más amorosas desde el amor, hagamos la consciencia y el trabajo Mamás, bendiciones Hermana regresa a casa a salvo…

Una carta a aquellos que aún tienen oídos para escuchar:

“Me encuentro en Siria, y me desperté esta mañana al terrible llanto de una ciudad entera ubicada a tan solo 20 minutos de distancia. Hubo un total de 10 explosiones: 4 en Tartous donde murieron 36 y quedaron 55 lesionados. También hubo 6 explosiones en Jable donde 90 personas murieron y 170 quedaron lesionados. Esto significa que hubieron 126 muertos y 225 lesionados. Estamos tan acostumbrados a este tipo de noticias procedentes de Siria que ya no les prestamos atención. Eso por ello que he decidido venir y verlo por mí misma para decirte quienes fueron esta gente.

Hoy fue el Día Nacional de Exámenes en toda Siria. Esto quiere decir que todos los niños se preparan para presentar sus exámenes. Mientras tanto los suicidas porta bombas, decidieron ir al estacionamiento de la estación de autobús donde sucedieron seis explosiones. ¡¡¡Es así!!! Estos “hombres de Dios” se fueron en contra de su enemigo: “NIÑOS  Y JÓVENES UNIVERSITARIOS LISTOS PARA PRESENTAR SUS EXÁMENES!!!”…

A mi llegada desde una distancia de dos kilómetros pude ver el edificio destrozado.
Había vidrio roto por todos lados, zapatitos, mochilas, docenas de libros y cuadernos… Vi restos de cuerpos dispersos por toda la estación. Gente corriendo, gritando en silencio… Cerré mis ojos y escuche el llanto… Miré a mi alrededor y escuché el intenso sonido de las ambulancias, de las voces que venían de todos lados, me llevaron a pensar en aquellos que tomaron su vida pensando que participarían de la cena en el paraíso esta noche. Y se me rompe nuevamente el corazón.

Quería preguntarles: hermanos míos, ¿A que Dios estás orando?, ¿Qué Paraíso les han prometido?, Queridos hermanos, ¿Quién  les ha hecho esto a ustedes?…

Pero el olor intenso de cuerpos humanos quemados mezclado con el olor de la sangre de aquel niño que no volverá más al abrazo de su madre me debilitó las rodillas. Me logré controlar y decidí ir al hospital donde sucedieron otros ataques. Otro suicida porta bomba logró infiltrarse con “algunos lesionados” en su auto. Atravesando los puntos de revisión llegó hasta el hospital donde la mayoría de los doctores y enfermeras esperaban la llegada de emergencias. Y en ese momento preciso que aquel “en espera de su paraíso” se voló en pedazos y con él, la gente a su alrededor.

Había pedazos de cuero cabelludo en el suelo, quemadas batas blancas de aquellos que estudiaron más de siete años para salvar vidas… Habían muchos ayudando. Todos sin entender el porqué de dicha tragedia. Y yo, nuevamente queriendo preguntarles a los suicidas: Hermanos míos ¿En verdad creen que esta noche verán a las enfermeras, los doctores y a los niños que se han llevado con ustedes?, ¿Creen de verdad que estarán compartiendo la cena con ellos?
Queridos, el Todopoderoso les sea misericordioso, que aunque a sea por un solo segundo vean el verdadero rostro de Dios y sientan su amor…

Y sin error… Listas y listas de los nombres compartidos en las redes sociales de los niños que jamás se presentaron para tomar sus exámenes. Teléfonos sonando sin parar. Respuestas silenciosas y el insoportable grito de dolor en los rostros de la gente que no ha dejado de sufrir el terror de la guerra.

¿A quién y a qué estás apoyando?, ¿A lado de de quien nos ponemos de pie?
Yo decido mantenerme de pie de la mano de la madre que nunca volverá a abrazar a su crío otra vez. Me rehuso a creer que el ser humano no tiene la capacidad de intervenir. Me rehuso a perder la esperanza en la humanidad y su grandeza. Pero por encima de cualquier otra cosa, me rehuso a darle gusto a cualquiera que les odie y les tema. De lo contrario, envío mi amor y pido a Dios que abrace su alma y muestre el camino.

Solo un testimonio…”
Carla Ortiz Oporto

Claudia Lizaldi

Amando se entiende la gente.

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