Experiencias, Familia, Ser Padres

¿Te burlas de la discapacidad?, ¡Eres un imbécil!

  • Nadie puede defenderse ante un imbécil como lo es un “troll” de redes sociales, porque para eso hay que tener una infinita debilidad mental y eso, eso solo les corresponde a una escasa minoría.

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Antes de empezar, por imbécil se entiende de acuerdo a la Real Academia de la Lengua Española: “Tonto o falto de inteligencia, a nivel de insulto flaco, débil” y esto aplica a la mente sin poder, a los cobardes y a quienes quiero nombrar con una serie de palabras insultantes que me brotan del alma y no de la cabeza.

Sumadas en profunda tristeza y en total indignación, compartimos no solo la terrible experiencia que seguramente, en diferentes circunstancias, tristemente viven y sufren miles de personas con discapacidad y sus familias, no solo en nuestro país, sino en el mundo, en un mundo donde fácilmente nos olvidamos constantemente del prójimo, en el que el dolor del otro es tal cual “ajeno”.

Se trata de Lucca de 5 años quien padece PCI y de su familia que no solo lidian y resuelven “con toda entereza, amor y dignidad” el cotidiano, sino que este preciso fin de semana tuvieron que soportar una serie de eventos en los que en las redes sociales se hizo escarnio. 

El evento se resume en una visita este fin de semana a Recórcholis, en una plaza comercial de la Ciudad de México, lugar en el que a Lucca y a su mamá les fue negada la entrada a ciertas atracciones, sin ofrecer ni tener recursos para lograr resolverlo, sin número o área para quejas y sin instalaciones adecuadas (un elevador que no sirve hace más de un año)…, pero la historia no acaba ahí. Al no encontrar voz o respuesta a las solicitudes y necesidades de Lucca, su madre, Bárbara compartió la mala experiencia en redes sociales buscando quizá lo que todos: eco, apoyo, escucha… cambio… ojalá. Y mas allá de la intención para denunciar lo vivido, recibió una ola de comentarios de los llamados “trolls” estos personajes que bajo el anonimato de las redes sociales creen que tienen la libertad y el poder de sobajar o menospreciar o insultar y burlarse de otros, estos entes que hacen del “bullying cibernético” su modus vivendi o su puerta y espacio para su imbecilidad.

En el caso de Bárbara, su cuenta de twitter recibió un bombardeo de comentarios insultantes, faltos de respeto, de empatía… a los cuales su padre Andrés respondió con una carta que no puede estar mejor escrita https://medium.com/@andresb/un-domingo-cualquiera-6711db287257#.2hkwzm4lx

En palabras del propio Andrés y en respuesta/reflexión de lo sucedido:

“Es fácil decir “No hay que prestar atención”, o “Ladran, Sancho”. Es fácil adivinar sus motivos: es una carrera por ser el primero que genera una reacción.

También es fácil devaluar el contenido de lo que se dice pensando que para llegar a esos extremos, detrás hay infancias traumáticas, falta de modelos, falta de horizontes.

Pero hay algo MUY roto, muy podrido, en el contexto social donde esos comportamientos son parte de un juego común de diversión y presión de pares para ver quién se atreve a más. Hay algo muy podrido en la compañía que les presta sus activos para desarrollar su acoso, sus ataques y bravuconadas. 

Yo tiendo a ser frío y parte de mi “función” ayer fue intentar aliviarle algo del impacto a Bárbara, que me decía “¿Cómo no les voy a responder, si le están faltando el respeto a Lucca?”, mientras yo balbuceaba sobre analfabetismo y anonimato en internet.

Mientras una jauría de cobardes se incita y aplaude mutuamente, Bárbara está en la cuarta junta de trabajo del día, con bronca y dolor sordo golpeando los tímpanos, mientras “la vida sigue, el teléfono suena y los correos llegan como cualquier día”.

Por una parte, esto va camino al olvido mientras redacto este texto. Ya habrá otro foco de atención más entretenido, explotable o jugoso. Por otro lado estoy parado al medio de una familia que lleva 24 horas en la desazón más siniestra: el universo afuera es tan horrible, que no quiero luchar, no quiero darle un golpe para no infectarme la piel, los huesos.

Por suerte nuestro mundo es más grande. Por suerte las voces de apoyo sonaron mucho más fuertes que los ladridos de las hienas. Esto se acabó ya, porque después de la sorpresa, del dolor y la indignación viene la certeza de que seguimos de pie.

Quiero aprovechar este espacio y momento para desearle a todas las hienas que nunca cambien. Que su vida se mantenga en este camino por muchos años más. Mi más sincero deseo, desde el fondo de mi corazón, es que vivan en esos cuerpos, en esas mentes, hasta morir abandonados, solos, sentados en un pañal lleno de mierda. Si gustan yo les financio el viaje.”

Desde Mamá Natural nos sumamos abiertamente y de frente para decirle a esos trolls, a esos atrevidos (solo con los dedos en un dispositivo electrónico que les sirve de disfraz para tapar su infame y cobarde vida) que son unos imbéciles. Que no merecen siquiera ser leídos mas de dos segundos y que su maldad de 140 caracteres no puede dañar en nada mentes sanas y poderosas como la de Lucca y su familia. Lo que dice Andrés está lleno de verdad “hay algo muy roto y podrido en esas personas”, en ese sistema, en el espacio en el que las personas logran concebir pensamientos tan reprobables y ponerlo por escrito, como los cobardes…, detrás de una pantalla…

A ti que eres capaz de burlarte de una discapacidad, sábetelo: ERES UN IMBÉCIL. Tu, eres el único débil mental en esta situación, el único flaco de cerebro y falto de inteligencia y te mereces absolutamente seguir así. 

Pero nuestro mensaje va más allá, porque no se trata de lograr (y sí también se trata de eso), que una empresa tenga instalaciones “amigables” para personas discapacitadas, se trata de tener la capacidad de entender al otro, de amarlo, porque SOMOS, y si siendo madres y padres no comprendemos hasta la médula que TODOS SOMOS, estamos jodidos y pasamos a ser otros imbéciles. Se trata de comprender que el “bullying” no es cosa de niños, que esos niños eventualmente crecen y que se quedan imbéciles y que la imbecilidad afecta a la sociedad, la hace disfuncional y para ese tipo de discapacidad no hay instalación “amigable” que funcione o que logre cambios, son casos y caos perdidos.

Somos cada uno de nosotros los que desde el principio, desde ya, desde antes, desde ayer, desde siempre tenemos que lograr hacer un cambio en el mundo empezando por nuestras casas, entendiendo desde dónde nos movemos emocionalmente al responder, al reaccionar, al opinar, al hablar… así de simple. Nos toca ya por favor analizar si cada vez que hablamos conectamos el cerebro con la lengua y si eso tiene un efecto positivo en el que escucha y si no es así, por lo menos toca ya aprender a callar… para no ser un imbécil.

Es urgente amar y RESPETAR, siempre hablamos de límites con amor, de crianza con apego, de valores, pero esto va mas allá de una maternidad/paternidad consciente, se trata de ser por favor una SOCIEDAD CONSCIENTE que no de espacio a este tipo de situaciones bajo ninguna circunstancia. El tren del mame no es divertido cuando se trata de sobajar a otro que no tiene las mismas capacidades de defensa, porque ¿saben qué?… nadie puede defenderse ante un imbécil como lo son los “trolls” de las redes sociales, porque para eso hay que tener una infinita debilidad mental y eso, eso solo les corresponde a una escasa minoría, que ojalá se quede así.

Tu que eres mamá, tu que eres papá, por favor mírate como reaccionas, qué dices, como contestas… pon atención a como tratas a tus hijos, a tu familia, a las personas que te rodean, mira lo que hacen tus hijos, esos hijos que algunos son bebés, otros niños, otros adolescentes y otros adultos… mira de cerca que hacen, esfuérzate de manera superlativa para que no se conviertan en imbéciles, da todo para que sean personas de bien, de amor, de poder, de fortaleza emocional, de inteligencia plena.

Ya con los hashtags que ponen de moda si estás con uno o en contra de otro, vamos de verdad creando consciencia que nos proteja a todos de estos imbéciles.

Andrés, Bárbara, Lucca y familia: los abrazamos, los aplaudimos, los acompañamos y sobretodo, agradecemos poder escuchar esta historia para alzar nuestra voz a la par de la de ustedes y crear consciencia.

Y si tu, ¿Te burlas de la discapacidad? ¡Eres un imbécil!

 

@KarlaDoula

 

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