Familia, Tecnología

¿Sin grupos de Facebook se hubiera evitado el ataque en Monterrey?

  • La lección de esta semana fue un regaño a la sociedad por caer de nueva cuenta en una noticia falsa y por creer que las redes sociales son tan culpables como el asesino, porque es más fácil voltear para todos lados menos a nosotros mismos. Todavía hay esperanza en Internet.

Una imagen falsa se viralizó y llegó al teléfono de todos -sí, ese es el agresor y publicó su fechoría en un grupo de Facebook- -qué barbaridad alguien debería regular las redes sociales-
Los medios dieron la imagen por probable, pero en menos de una hora el colectivo la dio por cierta y caímos una vez más en la noticia falsa, en la imagen que no cuestionamos, pero en el camino llegamos a un lugar que pocos conocían, el lado gris de las redes sociales; los grupos de odio -¿pero cómo, existen y nadie nos dijo nada?- Legión Holk o 100Tifika, el nombre es lo de menos, su popularidad ahora es lo de más, cómo operan y qué es lo qué debemos saber es lo que intentaré contar hoy.
 
Los grupos en redes sociales son, en realidad, más antiguos que ICQ, desde 1995 se han formado comunidades en Internet; pequeñas células magnéticas que atraen intereses en común, son tan equivalentes a un círculo de lectura o una reunión de padres de familia, con la diferencia que en estos grupos está el que en verdad quiere. Los intereses pueden ser variados, como: libros, cómics, religión, sexo, diversión o violencia, hay de todo, ahora sumemos lo que pasa por la mente de unos 25 millones de jóvenes usuarios de Internet en México que tienen entre 15 y 25 años. ¿Qué porcentaje está en los grupos de violencia, de odio o de acoso?
 
En 2015 Facebook fue de las primeras plataformas en reconocer la existencia de grupos de odio dedicados al racismo y el terrorismo, los reconocieron lanzando pesquisas y patrullajes digitales (robots y algoritmos que buscan palabras clave en las publicaciones y mensajes de los usuarios) contra grupos radicales. Twitter siguió los mismo pasos en 2016 cuando ayudó a la policía francesa y belga a desmantelar una conspiración para realizar ataques terroristas, pero estos grupos cambiaron su conducta, comenzaron a usar palabras en “clave” para evadir los patrullajes cibernéticos y, como era de esperarse, esta conducta llegó a sectores menos radicales pero con mensajes de odio por igual, como el grupo cerrado Legión Holk.
 
Actualmente estos grupos operan sin una organización específica, es imposible hablar de edades (se decía que menores de 20 años), porque la alteración de la realidad en Internet permite a cualquiera poner la edad que quiera, de esta manera se produce una mezcla heterogénea de ideas y conductas, en algunos casos los más vulnerables (jóvenes en su mayoría) caen en busca de su identidad o de una aceptación que los lleva a cometer actos de cualquier tipo sin que sus padres se den cuenta.
 
¿Los grupos existen? sí, ¿Son peligrosos? sí, ¿sin ellos se hubiera evitado el ataque al colegio en Monterrey? no. La policía cibernética no encontró vinculación directa entre el agresor y grupo alguno, pero al igual que el público, la policía fue guiada hacia el culpable equivocado y en el camino descubrió a grupos que pelaban por la autoría del crimen, que se difundieron mensajes a favor de la violencia. La policía sentenció con pena de muerte 8 perfiles en Facebook, Twitter y canales de Youtube ¿se hizo justicia?.
La lección de esta semana fue un regaño a la sociedad por caer de nueva cuenta en una noticia falsa y por creer que las redes sociales son tan culpables como el asesino, porque es más fácil voltear para todos lados menos a nosotros mismos. Todavía hay esperanza en Internet.
@WIKICHAVA
 
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