Nutrición, Salud

¿Siempre tienes hambre? Entonces lee esto

  • Es de la creencia común que adelgazar da hambre, pero esta investigación nos lleva a pensar lo contrario, nos da hambre porque estamos engordando.

tienes hambre

Cuando decidimos iniciar una dieta para adelgazar o para bajar de peso, investigamos cuáles alternativas pueden llegar a funcionarnos. Nos llama la atención la dieta de la manzana, de la piña, de la lechuga, de puros frutos secos, etcétera. Escogemos una y la llevamos a cabo pero de pronto todos los alimentos “prohibidos” nos llaman la atención. Hasta que de pronto, la tentación nos gana y consumimos más de lo que deberíamos. 

El doctor Mark Ludwig explica por qué siempre tenemos hambre, basándose en leyes de la física: 

“Específicamente se trata de la Primera ley de termodinámica, la cual dicta que la energía no puede ser creada ni destruida. Cuando se habla entonces del peso corporal, significa que la caloría ingerida menos la caloría utilizada equivale a las calorías almacenadas. Nos encontramos rodeados de comida tentadora, comemos de más, consumimos más calorías de las que podemos quemar, y el exceso se deposita como grasa. La simple solución es ejercer la voluntad y comer menos. 

El problema es que ese consejo no funciona, al menos no para la mayoría de las personas en un periodo de largo plazo. […] La mayoría de nosotros somos obesos, a pesar de la relevancia que el gobierno, las organizaciones de nutrición y la industria de comida han puesto en el equilibrio de calorías. 

Pero, ¿qué pasaría si el problema se enfoca en que hemos confundido la causa y el efecto? ¿Qué pasaría si comer de más no causa que engordemos, sino que el proceso del engrosamiento provoca que comamos en exceso?

Mientras más calorías mantengamos en el tejido graso, menos calorías circularán en el flujo sanguíneo para satisfacer las necesidades del cuerpo. Si tomamos esta perspectiva, se trata de un problema de distribución: contamos con un exceso de calorías, pero están en el lugar equivocado. En consecuencia, el cuerpo necesita incrementar la ingesta. Tenemos más hambre porque estamos engordando. 

[…] Cuando las células succionan demasiada energía, las calorías de la comida promueven el crecimiento del tejido graso en vez de usarse como energía que necesita el cuerpo, provocando así que comamos en exceso. 

[…] Desde que hay menos calorías disponibles para estimular el metabolismo, el cerebro le dice al cuerpo que debe incrementar la demanda de calorías (sintiéndonos hambrientos) y guardando energía (nuestro metabolismo se alenta). Comer más resuelve el problema temporal pero también aumenta el peso corporal. Quitar las calorías revierte el efecto de ganar peso por un periodo corto, haciéndonos creer que tenemos el control sobre nuestro cuerpo, pero vuelve a incrementar el hambre y disminuye el metabolismo todavía más. 

[…] Por eso las dietas que se dedican a reducir las calorías usualmente no funcionan. Sólo una persona, de seis, en condición de sobrepeso y obesidad reportó haber mantenido un 10 por ciento de pérdida de peso durante el último año. En un estudio del Dr. Rudolph L. Leibel, de la Universidad de Columbia, cuando una persona obesa o con sobrepeso disminuye del 10 al 20 por ciento de su peso al alimentarse poco, su hambre incrementa y su metabolismo se estanca. Mientras que, cuando se alimentaba en exceso, su metabolismo se agilizaba. 

Para ambos casos, las respuestas tienden a restablecer el peso inicial, considerando la teoría del “punto medio” el cual es predeterminado por los genes. Sin embargo, si nuestras respuestas biológicas van en contra de los cambios del peso corporal, y nuestros puntos medios son predeterminados, ¿por qué entonces el índice de obesidad ha ido en aumento? Y más importante, ¿qué se puede hacer al respecto?

Parece ser que muchos factores biológicos afectan el almacenamiento de las calorías en las células grasas, incluida la influencia genética, el nivel de actividad física, el sueño y el estrés. Pero la hormona de la insulina parece tener un papel predominante en este proceso. Todo lo que comemos, en especial los carbohidratos de alimentos procesados crean la mayor parte de la insulina. 

[…] Una de las razones por las cuales consumimos tantos carbohidratos refinados es porque se encuentran en alimentos procesados, en vez de las grasas. Las grasas tienen el doble de calorías de los carbohidratos, pero las dietas bajas en grasa son las intervenciones menos efectivas. 

[…] Un estudio reciente mío, donde examiné a 21 adultos jóvenes con sobrepeso y obesidad quienes perdieron, en dietas, entre 10 y 15 por ciento de su grasa corporal. Sin embargo, aunque consumieron el mismo número de calorías de cada dieta, quemaron 325 más de calorías al día en una dieta baja en carbohidratos que en una dieta baja en grasa. 

Otro estudio que publiqué en The Lancet sugiere que una dieta pobre puede causar obesidad, aún cuando tenga pocas calorías. 

Estas ideas no son nuevas. La noción de que comemos en exceso porque estamos engordando ha estado rondando al menos un siglo. En 1908, el internista alemán Gustav von Bergmann generó una hipótesis donde la obesidad era causada por un desorden metabólico al que llamó lipofilia, o “amor a engordar”.

Pero estas teorías fueron ignoradas or lo general, quizá porque retaban actitudes culturales. El énfasis popular en el balance de calorías refuerza la creencia que tenemos un control consciente sobre nuestro peso, y que la obesidad representa una falla personal debido a la ignorancia o una voluntad insuficiente. 

[…] Desafortunadamente, la investigación actual no puede ofrecer una prueba contundente para nuestra hipótesis. Cuantiosos juicios de clínicas importantes reportaron poca diferencia en la pérdida de peso cuando se compararon dietas proteínicas, baja en grasa o baja en carbohidratos. Sin embargo, estos juicios tuvieron limitaciones importantes. […]

Si esta hipótesis es correcta, tendrá implicaciones inmediatas en materia de la salud pública. Eso significaría que el enfoque de las restricciones de calorías ha estado equivocado para la mayoría de las personas. La información acerca del contenido calórico debe mantenerse como apoyo para lograr que las personas controlen el consumo de los alimentos procesados con carbohidratos. Pero la obesidad debería tratarse en una perspectiva acerca de la calidad de la dieta, no en la cantidad de las calorías.” 

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