Educación, Familia

¿Sabes qué es el phubbing? dale pausa a las redes sociales…

  • #SayNoToPhubbing recordemos que niño ve, niño hace, queremos que nuestros hijos disfruten de la vida y no que pasen su infancia frente a una pantalla. vamos poniendo el ejemplo

phubbing

El phubbing es el fenómeno asociado con ignorar a las personas (y situaciones) de alrededor por estar concentrado en un dispositivo móvil y por lo tanto mirando hacia abajo. ¿Cuántas veces no hemos caído en la tentación de revisar redes sociales o mandar mensajes mientras estamos en una plática cara a cara con alguien? 

Desde la Revolución Industrial, el mundo ha adquirido un enfoque predominantemente tecnológico, relegando aspectos emocionales e interpersonales a un borde de diferencias injustas. De modo que actualmente vemos a personas sumergidas en sus teléfonos inteligentes en vez de reírse con sus hijos, disfrutar una salida romántica o una reunión con amigos, etcétera. 

Quizá sólo estamos jugando, mandando mensajes, revisando redes sociales o leyendo noticias, sin embargo esas pequeñas actividades provocan nuestro aislamiento interpersonal (y por consiguiente, otras afectaciones tanto físicas como emocionales) y violencia social. 

Esto significa entonces que la asequibilidad del internet y la tecnología promueven trastornos que, a la larga, terminan por afectarnos cruelmente (aún si no nos damos cuenta de ello). Es decir que como un ente viviente, necesitamos de una conexión con el otro para reforzar nuestras herramientas de resiliencia y apego. 

Kelli Winarski, escritora del MindBodyGreen, comparte su experiencia acerca de su ruptura con las redes sociales. Ella decidió cerrar su cuenta en Facebook, y este fue el resultado: 

“Mi relación con mi marido mejoró. Hablamos más, nos tocamos más, nos conectamos más. Psicología nos enseñó las seis necesidades básicas: seguridad, variedad, amor/conexión, significancia, crecimiento y contribución. […] Al bloquear Facebook como un vehículo de satisfacción de mis necesidades, me obligué a tomarlos en cuenta y a satisfacerlos a través de mi esposo. 

Empecé a ver a la gente directamente a los ojos. Sin darnos cuenta, empezamos a tener interacciones interpersonales sin mirarlos a los ojos. Cuando ves a alguien, realmente haciéndolo, estamos sugiriéndoles que nos importa y nos interesa lo que nos dice, retroalimentando esa misma seguridad hacia nosotros. 

[…] Empecé a tener amistades reales de nuevo. Iba a reuniones y juntas, teniendo conversaciones reales. Estas son muchísimo más satisfactorias que sólo mandar mensajes en línea. […] No puedes cultivar verdaderas amistades a través de una red social, y existe la posibilidad de perderlos. Escribe algo mal y puede salirse de su contexto porque no hay manera de mostrar emociones reales, lenguaje corporal o tonalidad. Puedes perder instantáneamente la credibilidad, respeto y sí, incluso, amigos. 

Dejé de decir cosas que no eran genuinas. Es fácil escondernos detrás de una computadora y decir algo que nunca diríamos de otro modo. […] Puede causar un poco de ansiedad el pensar lo que las personas piensen acerca de lo que dices, o cómo te ves en tu última selfie

Mi confianza y autoestima mejoraron. En vez de preocuparme acerca si las personas les gustará mis comentarios y fotografías, empecé a amarme a mí misma por quien soy. No necesitaba la validación de un dedo hacia arriba (likes)

[…] Mi negocio creció. Con varias horas libres al día y a la semana que dejé de gastarlas en Facebook, tenía más tiempo para encontrarme con clientes, realizar pláticas en público, escribir en mi blog, potencializar mi negocio. Podía tomar más tiempo para mejorar la calidad de mi negocio. Decirle que “no” a Facebook significó que tenía el tiempo suficiente y espacio en mi vida para las cosas importantes que realmente importaban. 

Pasé más tiempo de calidad con mis hijos. Para reiterar, detesto pensar en cuántas veces me quedé en frente de la computadora mientras mis pequeños pedían mi atención. Ahora paso más tiempo platicando con mis niños, jugando en el jardín y construyendo Legos. Los llevo a dormir y los miro directamente a los ojos. Les leo cinco libros a la hora de dormir en vez de uno. […] 

Las relaciones interpersonales que realmente importan son las que están en frente de ti.” 

#SayNoToPhubbing recordemos que niño ve, niño hace, queremos que nuestros hijos disfruten de la vida y no que pasen su infancia frente a una pantalla vamos poniendo el ejemplo.

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