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¿Sabes lo que quiere decir TDA(-H)?

  • Muchas veces la atención, el amor y el tiempo dedicado a los hijos resuelven muchas de las “malas conductas”, sobre todo no existe un síndrome, un déficit o algún trastorno de la conducta…

TDA(-H)

En los últimos años, las maestras se han encargado de diagnosticar profesionalmente, a diestra y siniestra, con Trastorno de Déficit de Atención (con Hiperactividad). Las víctimas son niños que los cachan a mitad de alguna travesura o tienen gran interés en el tema trabajado, y quienes no cuentan forzosamente con este trastorno de neurodesarrollo. Las consecuencias son garrafales: niños con medicamentos que los adormecen,  pérdida total de atención y conciencia, desaprovechamiento de la creatividad y emociones, entre otros.

En el caso que, tras una serie de estudios, un neurólogo confirme este diagnóstico, entonces es importante comprender que el mundo que con un neurodesarrollo regular no es similar al paciente con TDA(-H). Es decir que el segundo encuentre dolorosamente aburrido el estilo de vida del primero.

Esto sucede debido a que el paciente con TDA(-H) necesita sobreestimular el circuito de recompensa, el cual libera el neurotransmisor de la felicidad y bienestar (dopamina); de lo contrario, viven el día a día como una rutina apática y depresiva. En consecuencia, para compensar la ausencia de dopamina en el sistema, se requieren de experiencias excitantes y nuevas, evitando así sentirse impacientes e impulsivos.

Las recompensas como el dinero, drogas y sexo causan una segregación significativa de dopamina en un sistema de recompensa regular, ubicada en la corteza. Estas actividades proveen de una sensación de placer, ofreciendo una idea de que requieren una debida atención ya que la experiencia vale la pena ser recordada. En consecuencia, las actividades que generan menos dopamina, provoca entonces síntomas de inatención. Aún si se trata de un neurodesarrollo regular.

Esto da la posibilidad a un tratamiento para los pacientes de TDA(-H), además del apoyo de psicoestimulantes (como el Ritalin o el Adderall) para bloquear el transporte de dopamina de regreso a las neuronas y así incrementar su nivel en el cerebro. Es decir, en el cambio diario de rutinas que le permitan sentir la emoción de lo impredecible. La impaciencia, la inatención y la inquietud disminuirán conforme se encuentre en un ambiente que estimule su fisionomía.

Por ejemplo, introducir la vida digital en la escolar para reducir la sensación de aburrimiento e inatención en el salón de clases. Esto enfocará su curiosidad y energía hacia un propósito canalizado.

Criar no es tarea sencilla, entender y apoyar a un niño o a un adolescente con un trastorno de conducta tampoco lo es. Los padres no lo sabemos todo y los maestros tampoco, pero antes de condenar a un niño o a un joven con un falso diagnóstico, vamos a revisar desde la consciencia si hemos hecho todo lo posible por ayudar a ese niño, a ese joven, si hemos realmente acudido a los expertos, muchas veces la atención, el amor y el tiempo dedicado a los hijos resuelven muchas de las “malas conductas”… 

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