Embarazo, Lactancia, Nutrición, Salud

Riesgos por alimentar a los bebés con fórmulas

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En palabras de nuestra socia y colaboradora, Karla Lara, la lactancia materna es un asunto de salud pública, la cual requiere de información y educación para que tanto madre, bebé, familia como sociedad gocen de los beneficios de la naturaleza. Y es que, al integrar la lactancia materna como normalidad –y no como excepción– permite intensificar las acciones para proteger, promover y apoyar el bienestar general de la mujer lactante: el objetivo es tener “conocimiento, conciencia, respeto y apoyo a las madres que amamantan para estimular el conocimiento como la primera y mejor opción natural de alimentación para el recién nacido por una extensión mínima de seis meses.”

Sin embargo, entre costumbre y juicios sociales, gran parte de las mujeres en la actualidad optan por alimentar a sus hijos con fórmulas lácteas para bebés. No obstante, la mayoría de estas fórmulas cuentan entre el 28 y el 54 por ciento de azúcares así como con altas concentraciones de sodio, de acuerdo con un estudio realizado por la revista El poder del consumidor.

Y es que, dar fórmulas infantiles a los recién nacidos puede provocar ciertas consecuencias a lo largo de la vida de éstos: “[l]os sabores aprendidos durante esta etapa, sean dulces o salados, perduran para el resto de la vida y pueden ser factores de riesgo para desarrollar obesidad a futuro.” Esto se genera dado que la alimentación industrializada de la lactancia, así como el uso de sustitutos de la leche materna, inciden en la malnutrición, infecciones y enfermedades diarréicas, así como en la pandemia de sobrepeso y obesidad alrededor del mundo. De hecho, existen estudios epidemiológicos que localizan el incremento en sobrepeso y obesidad desde edades tempranas (desde cero hasta seis meses de edad).

El problema que estas fórmulas contienen altos niveles de azúcar y sodio, los cuales se absorben rápidamente. Esto, a diferencia de aquellos que azúcares de la leche materna, provoca que el bebé absorba “harinas refinadas” sin el mínimo de fibra acorde a la norme oficial.

En palabras de Fiorella Espinosa, especialista en Nutrición y maestra en Salud Pública, quien coordina investigaciones en Salud Alimentaria en El Poder del Consumidor:

Es muy preocupante que desde edades muy tempranas los niños consuman productos industrializados que contienen grandes cantidades de azúcar añadida, lo que va a provocar que desarrollen un gusto por los alimentos dulces y se ha asociado el consumo de azúcares a padecimientos como diabetes, resistencia a la insulina, obesidad y síndrome metabólico. […] Al no amamantar se priva al bebé de obtener todos los beneficios de la lactancia, aumentando los riesgos de diversas enfermedades. 

Esta declaración se encuentra apoyada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (Unicef), quienes recomiendan que los niños menores de dos años no ingieran nada de azúcares añadidos por el riesgo de que se deforme su gusto, demostrando altas ingestas de azúcar en su futuro: “La OMS establece que los alimentos o productos elaborados para infantes deben ser totalmente inocuos y libres de aditivos o ingredientes que puedan ser riesgosos a la salud.”

Mientras tanto, Alejandro Calvidllo, director de El poder del consumidor, explica que la industria ve a los bebés como un negocio al ofrecer una serie de productos de alimentación y sustitutos de leche materna, los cuales acarrean realmente problemas de salud en un futuro: “Las técnicas de publicidad y los etiquetados engañosos que utiliza la industria para inducir el consumo de sus productos son generalmente desleales y poco éticas. Es necesaria una regulación a la publicidad y el etiquetado de los alimentos y bebidas que se dirigen a infantes y niños mayores”. Cuando en realidad, este tipo de alimentos no sólo desigual la salud, también desequilibra las finanzas familiares, al tener un costo de entre 700 y 1 700 pesos mexicanos.

De modo que, para promover la salud integral tanto de la madre como del infante y asimismo la economía de la familia, es recomendable usar la leche materna para alimentar a nuestros recién nacidos.

Fotografía principal: La voz de Veracruz

 

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