Crianza, Familia

Razones para NO tener tantos juguetes

  • Si los niños tienen menos juguetes, desarrollarán otras aficiones que también implican jugar, leer, escribir, hacer manualidades, aprender a tocar un instrumento, cantar, o dibujar, entre muchas otras. Todas estas aficiones les ayudan a apreciar aun más el mundo en el que viven.

NO tener tantos juguetes

¿Alguna vez has llegado a pensar que tus hijos tienen demasiados juguetes? Si este es tu caso, enhorabuena, significa que eres un padre consciente de que “menos es más”. Lo sabes por intuición, por experiencia o porque simplemente estás al día de los estudios realizados en torno al tema. Y es que tener menos y mejores juguetes tiene sus ventajas. Fomenta la creatividad, imaginación, y la perseverancia, entre otros.

Aquí te explicamos por qué no es bueno tener muchos juguetes y los beneficios que tiene el tener menos: mayor concentración, más creatividad e ingenio, habilidades sociales y perseverancia son algunas de las ventajas que tiene para un niño tener pocos juguetes. Sigue leyendo para descubrir cuáles son…

Tener pocos juguetes estimula la creatividad. Demasiados juguetes impiden a los niños desarrollar su creatividad. Esto lo descubrieron dos trabajadores sociales, Strick y Shubert, que realizaron un experimento en el que convencieron a los niños pequeños de una guardería a deshacerse de todos sus juguetes durante 3 meses. Al principio, los niños se mostraron aburridos pero enseguida comenzaron a inventarse juegos y a usar su imaginación creando con los elementos que estaban en el aula.

Según un estudio realizado por el Harvard Buisness Review, quedó demostrado que tener más opciones no significa que sea mejor. Es más, cuando a alguien se le dan muchas opciones, tarda más en elegir y está menos satisfecho con su elección. Los psicólogos a cargo del estudio, Sheena Iyengar y Mark Lepper aseguran que tener opciones es bueno pero eso no tiene nada que ver con la satisfacción que sentimos.

NO tener tantos juguetes

Si los niños tienen demasiados juguetes, también empeora su capacidad de atención ya que no aprenden a apreciar el juguete que tienen delante. No sabrá si jugar con ese o con la infinidad de opciones que tiene a su alrededor. Algunos de los beneficios de tener menos juguetes:

  • Aprenden a cuidar más las cosas. No hay nada como tener poco para aprender a cuidarlo. Si les ofrecemos demasiados juguetes, el niño además de sentirse perdido no los valora, ya que siempre hay algo que lo puede reemplazar. Si tus hijos no cuidan sus juguetes, prueba a ver qué pasa cuando se los quitas. Y si se aburren, alégrate. Según la doctora, Teresa Bolton, experta en el impacto de las emociones en el comportamiento y el aprendizaje infantil, “la idea de que los niños deben estar constantemente entretenidos puede dañar el desarrollo de su imaginación.”
  • Cultiva otras formas de jugar. Si los niños tienen menos juguetes, desarrollarán otras aficiones que también implican jugar, leer, escribir, hacer manualidades, aprender a tocar un instrumento, cantar, o dibujar, entre muchas otras. Todas estas aficiones les ayudan a apreciar aun más el mundo en el que viven.
  • Despierta el ingenio. Tener menos juguetes ayuda a despertar el ingenio, la creatividad y aprenden a su vez a cooperar con otros y buscar las formas para entretenerse.
  • Generosidad y perseverancia. La importancia de inculcar la generosidad en los más pequeños y enseñar a nuestros hijos a crecer y convertirse en adultos generosos es algo a lo que todo padre debe aspirar. Si un niño tiene demasiados juguetes se vuelve más egoísta y caprichoso. Y es esto precisamente lo que debemos de evitar ya que se puede convertir en un estilo de vida insano. También se ha estudiado el efecto que tiene tener demasiados juguetes en la perseverancia del niño.

El blog The Kids Whisperer, apunta a que los niños que tienen demasiado con qué jugar, acaban dándose por vencidos con un juguete que tal vez requieran más paciencia y determinación. Los niños, cuyas habitaciones están llenas de juguetes, se vuelven más impacientes, casi nunca terminan un juego y cambian de juguete más a menudo. La ilusión y la diversión no se encuentran en las jugueterías. El dinero es incapaz de comprarles eso; ilusión y diversión. Lo que necesitan los niños es tener padres que les motiven a vivir buscando y encontrando la felicidad en ellos mismos y en las pequeñas grandes cosas del día a día.

El niño no necesita ser llenado de estímulos, juguetes, entretenimientos, ya que lo único que esto hace es alejarlo de su verdadera escencia, de su intimidad, de su paz y elección…, y entonces nos los llevamos de corbata metiéndolos a la boraginé insaciable que como adultos estamos viviendo… Y claro, el niño se pierde, y así pierde el interés de profundizar y entrar en el silencio que habla, en su guía interior. En cambio comienza a etiquetarse y a seleccionarse como un niño más en el cajón de déficit de atención…

La pregunta y reflexión que te dejo después de leer este artículo es…. ¿Será?, ¿Más es más?, ¿Qué observas en el juego del niño?, ¿Qué necesita?, ¿Con qué se queda más tiempo?, ¿Cuánto lo quieres estimular y entretener?, ¿Cuánto más tiene, cuánto más se queda?,  ¿Cuánto menos tiene?… Y así puedes seguir haciéndote preguntas y comenzar a observar para generar otras preguntas.

Mis observaciones no tratan más que hacernos conscientes de la responsabilidad que tenemos en nuestra tarea diaria como padres y educadores dentro de la sociedad con tantas demandas, tantas exigencias y opciones.., y la única intención es invitarnos a vivir en consciencia y detenernos a observar y como la Dra. Montessori decía: “A seguir al niño… Que en él encontraremos las respuestas y la forma de estar y convivir…”

Más que llenar y estimular, menos es más… Detente, respira, observa…

Esther Fasja

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