Crianza, Familia

Porqué un niño debe aprender a esperar

  • Enseñémosle a nuestros hijos que sí es posible obtener lo que quieran pero es necesario trabajar para ello y tener paciencia.

aprender a esperar

Resulta tan importante aprender a esperar en estos tiempos de prisa, de inmediatez para todo lo que sucede a nuestro alrededor. 

Al encontrarme con este artículo recordé las palabras de la Dra. María Montessori acerca del  respeto al niño, a sus pertenencias y a la actividad que está realizando.

Como padres o maestros es importante darnos cuenta de la importancia que tiene la infancia y los bemoles y detalles que esta conlleva… Detalles que parecen no tener importancia y que van formando la personalidad del niño, su confianza y su forma de estar y ver la vida.

Cuantas veces haz observado a un niño con un juguete y haz estado tentado a quitárselo para que lo comparta con otro niño.

Cuantas veces le ha querido dar lecciones al niño de lo que es compartir.

¿Acaso haz observado lo que pasa con el niño que le arrebatan el juguete y al que lo hace?

La Dra. Montessori nos hablaba de tener un solo material de cada de cada cosa…. Creo que al leer este artículo entenderás un poquito más el porque es importante respetar al niño cuando no quiere compartir y ayudar a entender al que lo quiere que en la vida, hay que saber esperar…, hay que tomar turnos … Y que no todo es en el momento que queremos…

Recordar siempre cuando vemos a un niño trabajar o jugar que se trata de “Niño en construcción”.

En el jardín de infancia de mi hijo hay una norma para todos los niños: cuando uno de los niños juega con uno de los juguetes nadie puede venir a quitárselo, y si otro pequeño quiere tenerlo debe esperar hasta que esté disponible. 

El juguete no será tomado por otro niño incluso si aquel que juega fue al baño o al comedor, y él no se preocupa. Esa norma es válida no sólo en el grupo del que hace parte mi hijo, sino también para todos los otros niños del jardín. Cada niño tiene derecho de columpiarse o jugar en el carrusel hasta que sienta que ya no desea hacerlo más. 

Puedo decir con sinceridad que nunca me he preguntado: ¿y por qué existe una norma como esa? Sencillamente acepté que existe y es todo, así como los niños. Cuando llega un pequeño nuevo integrante al grupo le quita los juguetes a los otros niños durante las primeras semanas, pero luego acaba por comprender la norma, incluso si nadie se la explica, y la respeta aunque no se encuentre en el jardín. 

He aquí un ejemplo:

“Una mamá y su niño estaban de paseo en el parque, el niño trajo consigo su camion favorito para jugar, pero de repente aparece otro niño un poco mayor al que le llamó mucho la atención el juguete, se acerca y le pide al pequeño que se lo de. Por supuesto la pelea no se hizo esperar, así como la histeria consiguiente. La mamá del chiquillo que no pudo tomar el camioncito que lo atrajo se acercó a su hijo diciendo: “No te afanes, creo que la mamá de ese niño no le enseñó a compartir”. Y entonces ¿qué pasa si el juguete le pertenecía al niño más pequeño y lo había traído al parque con el propósito de jugar con él? Sería algo natural que el niño se negara a entregarlo ¿no te parece?”

No pienso que la mamá que calmó a su hijo diciéndole esas palabras tuviera razón, ella sólo alivió su frustración transmitiéndole el mensaje indirecto de que siempre puede acercarse y tomar lo que bien le parezca. Aún no he podido entender el deseo alocado de los padres de que sus hijos obtengan absolutamente todo lo que desean. 

Pero ese tipo de historias no se limitan al parque de juegos infantiles, y no sólo los niños pueden aprender de ella, sus padres también pueden hacerlo; hay que entender que el mundo no gira alrededor de cada uno de nosotros. 

Si aún dudas de mi razonamiento, recuerda tu día a día. Algunos de nosotros nunca hemos aprendido a esperar ¿alguna vez has querido pasar adelante sin hacer fila?. Así mismo también es muy común que tomemos las cosas sin autorización sólo para verlas mejor y matar la curiosidad. Está claro que no todos actúan así, pero de que pasa, pasa. 

No será algo fácil (tal y como todo lo demás cuando hablamos de la crianza) pero ya es hora de enseñarle a nuestros hijos a superar la frustración, porque esa es una sensación que ellos experimentarán varias veces en su vida y nosotros no estaremos siempre cerca para ayudarles.

Enseñémosle a nuestros hijos que sí es posible obtener lo que quieran pero es necesario trabajar para ello y tener paciencia. 

Con cariño,

Esther Fasja

Artículo AnteriorPróximo Artículo
ESCRIBE UN COMENTARIO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Alojado en Next.LA