Crianza, Experiencias, Familia

¿Porqué le grito a mis hijos?

Porqué le grito a mis hijos

Lo primero que escuchamos cuando nuestro bebé salió de nuestro vientre, al hacer su entrada triunfal a este mundo, fue un tierno y a la vez estridente grito. Un grito que prosiguió a ese último grito por parte de su madre, ese grito cargado de fuego y de furia animal que nos hizo pujar tan fuerte que logró que la vida se manifestara. 

Sin embargo; a los pocos días, meses o años; ese mismo grito que un día fue la expresión mas pura de la vida, se empieza a convertir en algo prohibido. “No grites”, nos dijeron a todas, “no” y “no”, y así, ese fuego interno que siempre ha deseado manifestarse libremente para celebrar y expresar la vida empieza a ser reprimido. 
 
Lo mas natural se transforma en lo mas antinatural, tanto así, que la mayoría de los hospitales e instituciones hoy por hoy tratan de reprimir lo mas posible esta energía a la hora del parto. Drogas, anestesias, cesáreas, lo que sea necesario para no tener a una mujer gritando, poseída por su furia y poder animal. La sociedad ha aprendido a tener miedo a lo mas natural, ha querido acallar la fuerza inconmensurable que vive dentro de cada una de nosotras. 
 
Y así como la mayoría de nuestros padres lo aprendieron, nos transfirieron la creencia que gritar, expresar el fuego o simplemente explotar en éxtasis como un volcán hawaiano estaba mal. Nos enseñaron a callar, a comportarnos, a ser buenas niñas, buenas esposas, buenas madres. Entendiendo que este prototipo de “bondad” tiene que ver con suprimir cualquier indicio de intensidad y por lo tanto, la fuerza sagrada que surge cuando se da vida al fuego interior. Si no me crees, tan solo observa a esas hermosas mujeres africanas danzando alrededor del fuego. No hay nada mas salvaje y a su vez mas divino y sagrado. Ellas comprenden que entre mas honran las fuerzas naturales, más se acercan a lo Divino. 
 
¿Y a dónde voy pues con todo esto? Llegan tantas mamás conmigo a terapia sintiéndose culpables por gritarle a sus hijos, sintiéndose las peores mamás. Mujeres con tanto fuego reprimido, un fuego que no encuentra la forma de ser expresado sin lastimar a aquellos que más aman. Un fuego que las empieza a consumir por dentro. Es por esta razón que hoy comparto estas palabras.
 
Es así de sencillo: así como inhalamos y exhalamos, nuestro cuerpo energético (el cual NADA conoce de educación) funciona a través de dos mecanismos: carga y descarga, así como las erupciones volcánicas permiten que toda la tensión generada por el calor del centro de la tierra se alivie, así busca nuestro cuerpo energético una liberación de toda la energía acumulada por los estímulos internos y externos a los cuáles nos enfrentamos día a día. Así es la naturaleza, tu naturaleza. Siempre se auto-regula, quieras o no, todo tiende al equilibrio, aunque tratemos de reprimir el flujo de la energía. 
 
Pero gracias a Dios, la naturaleza, que es mas sabia que todos nuestros juicios, represiones y condicionamientos se ASEGURA de encontrar la forma de descargar, así que para que nuestra mente pueda permitir la expresión de esta forma de energía, “el sagrado grito” busca una excusa, cualquiera, puede ser la mas pequeña, como un zapato fuera de lugar y de repente… “puuuuum “·$%·&%&**!”$·”%”, el grito sale de nosotras desde quien sabe dónde, haciéndonos sentir, secretamente y por un momento guerreras, poderosas y fuertes, sin importar lo que lo haya detonado podemos sentir ese fuego vital correr por nuestras venas una vez más. Dos minutos después nos queremos morir de la vergüenza y la culpa nos invade por completo. 
 
Así que la pregunta sería.- ¿Cuáles son tus métodos de descarga?, ¿Cómo te conectas con esa fuerza vital que te hace sentir guerrera y poderosa?, ¿Bailas, danzas, cantas y saltas?, ¿Creas o destruyes?, ¿Regañas, culpas y gritas llena de ira?. Tu decides, pero la energía por algún lado tiene que salir. Te invito a experimentarlo: vuélvete niña una vez más. En lugar de callar el siguiente grito de tus hijos, pon música, úneteles, grita, salta y baila con ellos, atrévete a ser libre una vez más. Despójate de todas tus represiones y verás como esa mamá histérica y gritona que a veces sale, se despoja de ti y te deja vivir como una mujer hermosa, radiante, poderosa y llena de vida. 
Amen!

Paola Belendez

Que todos los seres vivamos en paz, en gracia y en amor…
¡Bendiciones infinitas!

Paola

www.paolabelendez.com

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