Nacimiento, Salud

¿Por qué los niños ya no nacen en días festivos?

  • Cada vez hay menos nacimientos en sábados y domingos. La Navidad, el Año Nuevo, el Día de Gracias, las vacaciones de invierno o de verano, la Semana Santa, los puentes o días festivos NO SON INDICACIÓN DE CESÁREA”.

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Hace 40 años la probabilidad de que un bebé viniera al mundo en lunes, miércoles o sábado era prácticamente la misma. Los niños, sencillamente, nacían cuando tocaba. Con el paso de los años, sin embargo, los partos en muchos países se han ido concentrando en los días laborables, de forma que ahora los niños nacen un 20% menos en sábado y un 27% menos en domingo que de lunes a viernes. No es casualidad… y tampoco que no nazcan en días festivos.

los niños ya no nacen en días festivos
 

El parto es un proceso natural, así que si los hospitales están más vacíos los fines de semana y los festivos hay que buscar el porqué en la programación de los nacimientos.

Los cambios en los patrones de nacimientos obedecen, por tanto, al incremento de los partos programados, bien por cesárea, bien por inducción: ambas tasas son demasiado elevadas. En España ya nace por cesárea uno de cada cuatro niños (el 25,4%), un porcentaje que no deja de aumentar desde los años noventa. Son más de 10 puntos por encima de la tasa máxima recomendada por Organización Mundial de la Salud (OMS) que es del 15%.

“Esas diferencias se explican por los partos en la privada y los partos programados en la pública”, explica Txantón Martínez-Astorquiza, presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). “Las cesáreas se hacen de lunes a viernes. Y hay un 30% de casos en los que provocamos el parto, porque es necesario, también de lunes a viernes”, añade. “Dicho eso, sí, la tasa de cesáreas en España es muy alta. Hacemos más de las que deberíamos hacer”, reconoce.

El obstetra menciona varios factores. Desde que han aumentado los embarazos de gemelos, hasta que en la privada se hacen más cesáreas por las complicaciones médico legales, pasando por la petición de la propia paciente. “No quiero decir que la gente actúe mal, no quiero ser juez de nadie, pero hacemos más de las recomendadas”, insiste. “En la asistencia privada tú eres el único responsable de esa paciente, tienes una relación personal con ella y tomas decisiones en las que quizás por cubrirte arriesgas menos. En algunas clínicas privadas también tienen menos medios porque no hay anestesia 24 horas ni pediatra 24 horas”, apunta. 

¿Y qué ocurre con las inducciones al parto? ¿Se abusa de ellas? Es otra estadística superior al estándar de referencia de la OMS, situado en el 10%. 

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Retraso de la edad de la maternidad

El aumento de cesáreas e inducciones tiene, al menos en parte, otra explicación: el retraso en la edad de la maternidad. “Los embarazos se han complicado, son de más riesgo. En España la media de edad en el primer hijo está en casi 33 años”, señala Martínez-Astorquiza. Las mujeres mayores tienen más complicaciones médicas: diabetes, hipertensión, problemas de tiroides… “Además, a partir de la semana 41 provocamos los partos siguiendo las normativas internacionales. Antes se esperaba hasta la 42, pero esa semana es clave respecto a la mortalidad y morbilidad perinatal. Es decir, se ha adelantado un poco el fin del embarazo”, dice el ginecólogo. 

“Antes se diagnosticaban menos estas patologías. Desde que se implantó el diagnóstico prenatal de defectos congénitos y se hace un cribado universal, y esto es a partir del año 2000-2005, diagnosticas muchas más cosas y te anticipas”, explica. 

¿Partos a la carta?

Los partos programados de las famosas de los que periódicamente informan los medios de comunicación también podrían tener algo que ver con las cifras de cesáreas e inducciones, apunta Carmen Rodríguez Soto, presidenta de la Asociación Andaluza de Matronas. “Achacamos estos datos a los ginecólogos, pero no hay que olvidar que en la privada las mujeres cada vez demandan más. En la privada los médicos son más permisivos y las preferencias de las mujeres están por delante. Quizá es exagerado hablar de parto a la carta, pero desde luego las cosas han cambiado en los últimos años.

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Además de “cesáreas sociales”, las matronas hablan también de “inducciones sociales”. “Cuando una mujer pide que se le ponga una fecha a su parto por motivos laborales o sociales, y se dan las condiciones idóneas, se hace”, asegura Ginés Díaz, matrón del hospital privado Santa Ángela, en Sevilla. En su centro, asegura, lo que no se hace es planificar los partos en función de la comodidad de los médicos: “Aquí tenemos un equipo grande de ginecólogos y si uno no puede atender un parto le sustituye otro”.  

Más información

Adela Recio, de la asociación El Parto es Nuestro, asegura que se alteran los partos por razones no médicas: “Se programan para que ocurran en el momento en que más conviene logísticamente a los profesionales de los hospitales y sobre todo de las clínicas privadas, que son precisamente las que más abusan de las inducciones y cesáreas programadas”. Y se hace, afirma, pese a los riesgos que las inducciones y cesáreas programadas comportan para las mujeres y los bebés. 

Su asociación promueve el respeto al proceso fisiológico del embarazo y del parto y pide que las programaciones de los nacimientos se limiten a las estrictamente necesarias. Actualmente difunde una campaña informativa en redes sociales con mensajes como “Os recordamos que el 12 de Octubre no es motivo de cesárea” y ha elaborado un informe que analiza cómo la incidencia de los partos en Madrid se concentra en días laborables.

“Un parto inducido tiene muchas más posibilidades de acabar en parto instrumental o en cesárea que un parto que comienza espontáneamente. Los riesgos para las mujeres son muchos, pero se pueden resumir en las lesiones físicas que ocasionan la cesárea, un parto instrumental con fórceps o ventosa, una episiotomía o una maniobra de Kristeller”, asegura Recio.

“El aumento de las inducciones aumenta la tasa de cesáreas”, afirma también Martínez-Astorquiza. “Estás provocando algo de alguna forma antinatural. A veces es obligado, hay que hacerlo. Pero si fracasa la inducción, hay que hacer cesárea”, añade. “Es difícil saber qué porcentaje de inducciones no están indicadas. En general se considera que hay que hacer menos de un 5% de inducciones no indicadas”.

“Son muy pocas las mujeres que piden terminar un embarazo en una determinada fecha”, afirma Recio. “Y en estos casos la responsabilidad recae de nuevo en los profesionales porque en ocasiones son mujeres a las que no se les ha informado de todo lo que implica terminar un embarazo antes de tiempo sin razones médicas”, añade. En el caso de los bebés, los riesgos para los recién nacidos son un aumento de prematuros, ingresos en Neonatología que se podrían haber evitado, lesiones innecesarias derivadas de las maniobras e intervenciones realizadas para acelerar el parto, y problemas respiratorios derivados de la prematuridad, entre otros”, enumera.

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Martínez-Astorquiza recuerda que, ante la evidencia de las cifras, sería adecuado que todos los centros examinaran qué hacen bien y mal: “Si todos cumplimos los protocolos, que los hay, mejoraríamos mucho la calidad asistencial y nos acercaríamos a la tasa de cesáreas e inducciones aceptada”. Calvo abunda en esa idea: “Los servicios de salud de cada comunidad autónoma y por extensión los servicios de Obstetricia y Ginecología de los hospitales deberían protocolizar y controlar las indicaciones de las inducciones y evaluar resultados. En la práctica esto se limita a servicios que mantienen el control y evalúan sus resultados de forma continuada”, afirma.

A pesar de que estos datos han sido documentados en España, nos parece que la realidad no difiere mucho de lo que se vive en nuestro país. Es cierto que en muchos círculos médicos, ciertos hospitales y hasta lugares geográficos los nacimientos suceden cada vez mas con mayor frecuencia entre semana y casi que en horas laborables. Es una verdadera pena escuchar y leer testimonios de mujeres que han pasado por experiencias que han alterado sus expectativas y que hasta cierto punto han comprometido su salud y la de su bebé.

Una acotación final para pensárselo mejor: la Navidad, el Año Nuevo, el Día de Gracias, las vacaciones de invierno o de verano, la Semana Santa, los puentes o días festivos NO SON INDICACIÓN DE CESÁREA”.

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Fuente: elpais.com

 
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