Familia, Ser Padres

¿Por qué la Suprema Corte de Justicia de México avaló la adopción homoparental?

  • La intolerancia que sufre esta población permite tomar consciencia de nuestra cosmogonía acerca de la humanidad misma.

adopción homoparental

En México, la Suprema Corte de Justicia de la Nación invalidó la prohibición que existía en el estado mexicano de Campeche para que las parejas homosexuales tuvieran derecho a la adopción. La mayoría de los miembros de la Corte declaró inconstitucional el artículo 19 de la Ley Regulatoria de Sociedades Civiles de Convivencia de ese estado.

La norma prohibía a las parejas homosexuales la posibilidad de adoptar a un menor de edad. El artículo derogado, indicó la SCJN, es discriminatorio de los derechos de los niños. Esta decisión es similar a la que adoptó el mismo órgano en 2010, cuando autorizó la adopción a matrimonios homosexuales en el Distrito Federal.

 

A pesar de que esto es solo en Campeche, sin embargo, de acuerdo con especialistas, abre la puerta para que se impugnen legislaciones similares en el país.

Si bien, desde diciembre del 2009, la capital de este país resolvió que las parejas homosexuales tengan el mismo derecho de poder de adoptar a un menor en este distrito, la realidad es que las críticas y los rechazos llovieron sobre esta autorización legal.

La mayoría de los argumentos en contra de esta posibilidad se enfocaban en el futuro de los niños, quienes crecerían en un medio ambiente “anormal”. Y es que, al ser un país mayoritariamente católico y conservador, la homosexualidad continúa siendo razón de discriminación y repudio…

Sin embargo, ¿Por qué es importante tomar consciencia de este rechazo contra esta minoría no tan menor?

La intolerancia que sufre esta población permite tomar consciencia de nuestra cosmogonía acerca de la humanidad misma. Y es que, si no comenzamos a cuestionarnos acerca de lo que uno mismo siente o piensa al respecto, jamás daremos pie a la toma de decisión consciente.

Por ejemplo, una de las principales causas de la intolerancia y rechazo es considerar que las premisas y creencias de uno son las correctas, buenas y únicas viables para el bienestar de la humanidad. La realidad es que desde esta posición, aquella desde donde yo veo (y en ocasiones, juzgo) a los demás, ¿qué es lo que realmente estoy viendo de su realidad?

Como seres humanos gozamos de derechos universales que protegen tanto la integridad como el bienestar de cada individuo. Asimismo, también contamos con ciertos derechos que reconocen y reafirman la necesidad de una salud sexual íntegra, plena y placentera.

Estos derechos, de acuerdo con la WAS (World Association for Sexual Health, por sus siglas en inglés), pretenden reafirmar que la sexualidad es un aspecto central del ser humano a lo largo de su vida, el cual abarca desde el sexo, las identidades, los roles de género, la orientación sexual (heterosexual, homosexual, bisexual, asexual, etcétera), el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción:

“La sexualidad se vive y se expresa en pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, comportamientos, prácticas, roles y en relaciones interpersonales. Si bien la sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no todas ellas se viven o expresan siempre. La sexualidad está Influenciada por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, legales, históricos, religiosos y espirituales. La sexualidad es una fuente de placer y bienestar y contribuye a la realización personal y a la satisfacción general.”

De modo que estos derechos sexuales reconocen las necesidades físicas, emocionales y sociales de todos individuos –incluyendo aquellos con una orientación sexual o identidad de género (o de sexo) diferente a la mayoría. Entre los cuales se encuentran:

El derecho a la igualdad y a la no-discriminación:

Toda persona tiene derecho a disfrutar de los derechos sexuales de esta declaración sin distinción alguna de raza, etnicidad, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, lugar de residencia, posición económica, nacimiento, discapacidad, edad, nacionalidad, estado civil y familiar, orientación sexual, identidad y expresión de género, estado de salud, situación social y económica o cualquier otra condición.

El derecho al grado máximo alcanzable de salud, incluyendo la salud sexual que comprende experiencias sexuales placenteras, satisfactorias y seguras:

Toda persona tiene el derecho de obtener el grado máximo alcanzable de salud y bienestar en relación con su sexualidad, que incluye experiencias sexuales placenteras, satisfactorias y seguras. Esto requiere de servicios de atención a la salud sexual de calidad, disponibles, accesibles y aceptables, así como el acceso a los condicionantes que influyen y determinan la salud incluyendo la salud sexual.

El derecho a contraer, formar o disolver el matrimonio y otras formas similares de relaciones basadas en la equidad y el pleno y libre consentimiento:

Toda persona tiene el derecho a elegir casarse o no casarse y a, con libre y pleno consentimiento, contraer matrimonio, mantener una relación de pareja o tener relaciones similares. Todas las personas tienen los mismo derechos en cuanto a contraer matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución de las relaciones, sin discriminación ni exclusión de cualquier tipo. Este derecho incluye la igualdad de acceso a la asistencia social y otros beneficios, independientemente de la forma de dicha relación.

El derecho a decidir tener hijos, el número y espaciamiento de los mismos, y a tener acceso a la información y los medios para lograrlo:

Toda persona tiene el derecho de decidir tener o no hijos y el número y espaciamiento de los mismos, Para ejercer este derecho se requiere acceder a las condiciones que influyen y determinan la salud y el bienestar, incluyendo los servicios de salud sexual y reproductiva relacionados con el embarazo. la anticoncepción, la fecundidad, la interrupción del embarazo y la adopción.

El derecho a la libre asociación y reunión pacíficas:

Toda persona tiene el derecho a organizarse pacíficamente, a asociarse, reunirse, protestar y a defender sus ideas con respecto a la sexualidad, salud sexual y derechos sexuales.

En resumen, cada ser humano tiene derecho a gozar de una libre asociación y reunión pacífica, así como a el derecho a decidir tener hijos (así como los medios para lograrlo). Por tanto, ¿cuál es nuestra posición ante este tema en relación tanto con los vínculos homosexuales y la adopción homoparental?

María José C.A.

Twitter de la autora: @deixismj

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