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¡Otra razón para amamantar! La leche materna fortalece el microbioma intestinal del bebé

  • Cuando hablamos de microbioma, nos referimos a los 100 billones de microorganismos que habitan dentro de nuestro cuerpo (en el estómago, boca, piel, tracto genitourinario e incluso en la leche materna); los cuales determinan, en gran medida, el balance de nuestro cuerpo y el de nuestros hijos.

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La idea que un grupo de bacterias puede influenciar positivamente en nuestra salud puede ser chocante. Durante muchos años nos enseñaron que los microorganismos (bacterias, virus y hongos) eran los enemigos de nuestra salud integral. Sin embargo, en los últimos años, la ciencia se ha encargado de demostrar que el microbioma que existe en nuestro cuerpo afecta de manera positiva en el funcionamiento de no sólo nuestro organismo y cerebro, también el de nuestros hijos.

Cuando hablamos de microbioma, nos referimos a los 100 billones de microorganismos que habitan dentro de nuestro cuerpo (en el estómago, boca, piel, tracto genitourinario e incluso en la leche materna); los cuales determinan, en gran medida, el balance de nuestro cuerpo y el de nuestros hijos. Normalmente, el microbioma se transfiere de madre a hijo a través de la placenta durante el embarazo, del conducto vaginal durante el parto; de la lactancia durante el contacto con la piel de la madre; etcétera.

Los microbios y el material genético juegan un papel importante en la salud, el desarrollo y la formación del metabolismo del recién nacido. Por lo que hay graves consecuencias al enfrentarse a una interrupción de esta transferencia microbiótica durante el periodo perinatal; tales como alergias, asma, diabetes, enfermedades gastrointestinales, obesidades, trastornos autoinmunes e, incluso, mentales-emocionales.

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Pueden existir varias razones por las que haya una interrupción de esta transferencia microbiótica; como por ejemplo, en caso que el bebé nazca a través de cesárea (necesaria cuando surgen complicaciones de salud), el microbioma del hospital, el cual contiene microbios virulientos y peligrosos, colonizará al recién nacido. Otro ejemplo es el de los antibióticos usados durante el embarazo y el parto (y a veces, el postparto), ya que destruyen microbios benéficos para la salud. Inclusive, la fórmula de leche priva al bebé del microbioma de la leche materna, incapacitando al pequeño a un desarrollo normal del sistema inmune así como de su propio microbioma intestinal.

Es importante tomar en consideración los riesgos y beneficios de las prácticas de la maternidad, en especial si existen en función del bienestar integral de un nuevo ser vivo.

 

 

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