Crianza, Familia, Ser Padres

No necesitas leer manuales para ser feliz, tus hijos te dicen cómo

  • Imitar a los niños nos enseña mucho de nosotros mismos que desconocemos, tanto que aprender de esos pequeños grandes maestros.

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Hoy en día, los libros sobre felicidad son tan populares como los libros sobre vampiros adolescentes: “La ciencia de la felicidad”, “Buscando la felicidad”, “La felicidad auténtica” o “La dieta de la felicidad”, ¿te suena alguno de estos títulos?, porque se encuentran entre los libros más vendidos alrededor del mundo sobre estos temas.

Sin embargo, muchos de nosotros apenas y tenemos tiempo para cumplir con todas nuestras actividades cotidianas y uno que otro rato de ocio como para leernos un mamotreto de 250 páginas sobre este tema (aceptémoslo, preferimos leer algo más “sustancioso” que un manual para encontrar la felicidad).

Pero si aún así piensas que unos cuantos tips, recomendaciones o ejemplos para alcanzar la felicidad no te caerían nada mal, te invitamos a observar minuciosamente a tus hijos. ¿Te has percatado de que tus hijos pequeños son muy felices?

Míralos con atención: aparte de ser adorables, ruidosos y pegajosos, también son ejemplos reales de personas que buscan la felicidad día con día. A continuación te presentamos algunas de las cuestiones simples que los llevan a este estado que tú idealizas.

–          Hacen amigos fácilmente

 Ya sea en el parque o en el consultorio del pediatra, los niños pequeños hacen amigos rápidamente. “¿Quieres jugar?” es la pregunta base y… ¡eso es todo!. Ellos no parecen preocuparse de ser rechazados, es más, el rechazo ni siquiera es una idea que cruce por su mente. Como adultos, nos es mucho más difícil entablar relaciones tan rápidamente, a menos de que estés en un bar con unas copas encima.

          No guardan rencor

Claro, los niños siempre pelean por algo. Pero cuando se acabó, se acabó. Ellos no siguen pensando en ello constantemente ni siguen atravesados por el coraje durante semanas, tampoco hacen chismes por teléfono ni facebook. Y, ¿sabes por qué? Porque no están contaminados con comedias románticas y dramáticas que tergiversan el verdadero valor y esencia de las relaciones humanas.

–          Son curiosos

¿Por qué los plátanos no son jugosos?, ¿Cómo surgió la primera persona que hizo un pastel y quién le enseñó a hacerlo?, ¿Cómo le hizo el bebé paraentrar en tu barriga?” No hay mucho que memorizar ni aprender por obligación, y en busca de respuestas al infinito rompecabezas de la vida, siempre ésta se hace más interesante.

 

–          No tienen miedo de mostrar sus sentimientos

Lo bueno, lo malo y lo feo. Y, por feo, me refiero a las cosas por las que tienes que pedir disculpas y por lo malo, todo aquello que te disgusta o averguenza, pero que asumes como tal porque todas nuestras acciones tienen consecuencias. ¿Lo bueno? Todos los afectos que te producen las personas que amas y las situaciones que te generan júbilo, pero que pocas veces demuestras por temor a parecer cursi o tonto.

–          Son desinhibidos

Se visten con alas de hadas, un tutú y botas para ir al supermercado. Una vez allí, se ponen a cantar a todo pulmón en pleno pasillo de frutas y verduras y en ningún momento pasa por su cabeza la idea de “pena” o “ridículo”.

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