Familia, Karla Lara, Ser Padres

No habemos padres perfectos. Son accidentes: Lane Graves

  • ¡Nadie en su sano juicio, nadie quiere que su hijo o hija muera frente a sus ojos, nadie quiere que sufran un accidente fatal, o que desaparezcan o que algo terrible les suceda!, NADIE. Son accidentes.

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Otro incidente: un ACCIDENTE. En un Hotel de los Resorts en Disney cerca de Orlando, un caimán se llevó a un bebé de dos años y lo arrastró hacia dentro del lago mientras su padre trataba desesperadamente de rescatarlo. Esto acaba de pasar el martes. Hoy miércoles se ha rescatado el cuerpo sin vida del niño de dos años. Para sus padres: su bebé. Lane Graves, fue hallado muy cerca de donde fue arrastrado por el animal.

La escena descrita en medios de comunicación y redes sociales fue: “El niño estaba caminando por la orilla del lago en el momento en el que caimán lo atacó en el Lago Seven Seas delante de su familia, a pesar de que el papá se metió en el agua para salvar a su hijo sin lograrlo…, El lago tiene letreros de “Prohibido nadar” y el niño no estaba nadando, estaba en la orilla…” Una escena de terror, horror sin descripción adicional mirar que tu hijo es arrebatado por un animal salvaje lejos de tu alcance y frente a tus ojos y con todo y lo tremendo e incomprensible del dolor…, lo que no se hace esperar es la crítica a los padres en redes sociales…

¡Estoy tan frustrada de esta actitud estúpida de otros padres que se creen mejores!, ¡Nadie en su sano juicio, nadie quiere que su hijo o hija muera frente a sus ojos, nadie quiere que sufran un accidente fatal, o que desaparezcan o que algo terrible les suceda!, NADIE. Son accidentes. Terribles, trágicos, espantosos, pero accidentes. NO es culpa de nadie. No puedo dejar de pensar en esa familia por un millón de razones: porque soy madre de 4, porque tengo un niño de 2 años, porque me encantaría llevarlos a Disney, porque no esperaría que algo así de horrible le suceda a ninguno, porque no imagino ni cercanamente la angustia y el dolor de ambos padres…, porque muero de rabia e impotencia por empatía, solo por ser madre…, porque he llorado de imaginarme siquiera la escena…, porque no puedo creer lo que otras personas, otros “seres humanos” pretenden hacerle sentir a la madre y al padre de Lane, si acaso infieren que lo sucedido pudo evitarse, o preguntar porqué el niño estaba en un lugar con señalamientos de prohibido nadar, o porque se han atrevido a preguntar ¿en dónde estaban los padres?

Y volvemos al caso del zoológico y el incidente/accidente con el gorila Harambee, hoy si tenemos un niño sin vida, un niño que llegó con sus padres de vacaciones y que regresa sin vida a casa… ¿y qué hace la sociedad con la compasión?: NADA, NO EXISTE, NO LA SIENTE, NO HAY. Hay personas que consideran que los padres no tendrán suficiente con enterrar o cremar a su bebé…, sino que además los juzgan desde su lugar de perfección y eso es tan profundamente triste para todos. Porque no hay padres perfectos, no los hay, nadie somos. A criar, a cuidar, a formar se aprende haciéndolo…, nadie nace sabiendo. Los padres y las madres somos falibles y cometemos errores muchas veces, muchas. Yo los cometo y por ninguno de ellos merecería perder a alguno de mis hijos, ni yo, ni nadie, ni los padres de Lane.

Además de vivir con la pérdida, con el profundo duelo, ¿se supone que deben seguir la vida con vergüenza, con culpa? 

¿Dónde está la tribu?, ¿Dónde vive la tribu de esa familia que necesita sostén, abrazo, contención, consuelo?, ¿En dónde camina y dónde vive la madre que jamás ha perdido de vista a sus hijos ni por un segundo?, ¿Quién es el padre que no ha fallado jamás a sus hijos y que es absoluta y públicamente perfecto?, yo no los conozco…

No es posible. No es aceptable. Los que somos padres (madres y padres) no deberíamos JAMÁS juzgar la manera de criar de otro, porque deberíamos ser comadres, compadres, todos, porque cada niño y cada niña es de TODOS, TODOS SOMOS RESPONSABLES de lo que le sucede a un niño o a una niña: si pasa frío, o hambre, de su sufrimiento, de su abandono, los niños de la guerra son todos nuestros, los de la calle, los huérfanos, los niños son del mundo pero le han sido encomendados a una madre, a un padre, y perderlo… es lo innombrable, no tiene nombre perder a un hijo, no puede describirse, no puede acusarse, NO por favor.

Yo no tengo nada que sumar a una tragedia de este tipo, solo orar por esa familia, pensar en ellos desde la luz, desde el posible e inalcanzable consuelo, pero menos que eso tengo crítica, no la tengan, porque eso no ha pasado aquí, pero cerca de nosotros y a nosotros, pasan cosas todos los días, necesitamos hacer tribu y ayudarnos entre madres, entre padres, unos a otros, no existe otra manera de subsistir como especie. Necesitamos criar y cuidar a los niños entre muchos…

Mis pensamientos con esa familia y con cada madre y con cada padre que comete errores alrededor de sus hijos, mis pensamientos conmigo porque soy vivo ejemplo de la imperfección al cuidar, al criar…, mis pensamientos y mi compasión con ellos y conmigo que he perdido a mis hijos de vista, que los he descuidado, que los he maltratado, lloro por mi y lloro por ellos y los abrazo a la distancia en un encuentro imposible de madre a madre.

Karla Lara

@KarlaDoula  

 

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