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¿Nacer con la bolsa amniótica intacta? Bebés enmantillados

  • La naturaleza no se equivoca, somos las personas las que nos esmeramos por buscar los riesgos en donde a veces no existen.

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“El zurrón, morada de nuestro ángel de la guarda y de parte de nuestra alma, es considerado, al igual que las pares la placenta y el cordón, como un ser viviente, una sustancia activa cargada de altísimos poderes mágicos” Gutierrez Tibón, La Triada Prenatal. 1980. Capítulo “Mito y Magia del Amnios”.

El nacimiento es un evento que me parece absolutamente fantástico, que me llena de emoción, de asombro y de agradecimiento cada vez que tengo oportunidad de ser testigo del mismo. Cuando un bebé nace de manera natural se pueden apreciar detalles que lo hacen único e irrepetible como cada ser humano y uno de esos posibles detalles es que el bebé nazca enmasillado y justo recién he podido presenciar el nacimiento de un bebé envuelto en sus velos.

Pero, ¿qué es nacer enmantillado?, es nacer con el saco amniótico o la bolsa de aguas intacta porque no se rompe al nacer y el bebé emerge del útero materno contenido o envuelto en su bolsa.

Anatómicamente el saco amniótico posee propiedades elásticas que permiten que se estire a medida que el bebé crece. No posee músculos, ni nervios, ni tampoco vasos linfáticos y sanguíneos. Está compuesto de dos membranas: el amnios que es la membrana interna y el corión que es la membrana externa. El saco amniótico permite la gestación del bebé, es el canal de supervivencia uterina junto con el cordón umbilical y la placenta. El amnios contiene adentro el líquido amniótico y al bebé y el corion se conecta con la placenta.

Nacer con el saco amniótico intacto no es común, sobretodo dada la extrema medicalización de los partos que muchas veces se interfieren mediante la ruptura artificial y prematura de membranas, y otras veces porque la presión natural de las contracciones durante el trabajo de parto provocan que las membranas se rasguen o se rompan, lo que se identifica como ruptura de la fuente.

El líquido amniótico dentro de la bolsa tiene funciones muy importantes:

Regular la temperatura interna: el líquido amniótico mantiene al bebé en una temperatura ideal.

Contiene nutrientes: el bebé traga parte del líquido amniótico para obtener algunos nutrientes: proteínas, carbohidratos, lípidos, fosfolípidos, urea y electrolitos.

Permite el movimiento del bebé: con el líquido amniótico el bebé se mueve libremente lo que permite el desarrollo de su sistema músculo-esquelético.

Amortiguador: de posibles golpes y lesiones externas y también de la intensidad o percepción de las contracciones durante el trabajo de parto.

Protege contra infecciones.

El líquido amniótico circula constantemente a medida que el bebé lo traga y lo excreta a través de la orina.

Dada la poca prevalencia del nacimiento enmantillado, es que este fenómeno es reconocido y celebrado en muchas culturas. Cuando un bebé nace enmantillado se dice que nace vestido, que nace con sus velos, con zurrón, con manto de la virgen, con camisa, etc.

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En diferentes lugares a través de los tiempos se ha considerado que los bebés nacidos en su bolsa tienen una suerte especial o una misión desde su nacimiento. En el novela de Amy McKay “La casa de Partos” (The Birth House), ambientada antes de la primera guerra mundial, se cuenta como los marineros de la región otorgaban gran valor a la mantilla seca que quedaba como un pergamino, pues la conservaban como amuleto en sus viajes con la creencia de que al hacerlo quedaban protegidos de morir ahogados, con lo cual se consideraba un talismán de mucho valor.

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El embarazo y el nacimiento son procesos fisiológicos naturales y sanos que suceden de una manera sorprendentemente orquestada si no son intervenidos ni manipulados. En mujeres sanas, con embarazos y bebés sanos, ni la gestación, ni el nacimiento deberían ser interrumpidos con rutinas y procesos médicos que son innecesarios y que los ponen en riesgo. La naturaleza ha diseñado perfectamente la ecología de la gestación y también la del parto, respetar su armonía y su evolución nos puede resultar en un inmenso beneficio para la salud de las madres y de sus bebés. Cuando a las mujeres se les da seguridad, intimidad, confianza y respeto en sus procesos de parto, de manera casi natural, primitiva e instintiva saben que hacer y como conducirse, esto es realmente proteger la ecología del nacimiento.

 

 

Que un bebé pueda nacer con sus velos es una muestra innegable de que la naturaleza sigue su curso y encuentra el camino, mito, magia o realidad, la verdad es que cada nacimiento tiene algo de sagrado, es un ritual del cual debemos aprender con interés y devoción. Me gusta creer que cada bebé trae su magia al nacer, que cada niño carga consigo una serie de enseñanzas para quienes lo esperan y lo aman, un bebé que nace envuelto en su bolsa lo considero un doble regalo que sus padres pueden desenvolver y descubrir al nacimiento, nacer de esta manera por el simple hecho de no haber sido intervenido de manera innecesaria supone por supuesto una suerte especial para ese bebé y para quienes tienen el privilegio de observar su nacimiento.

La naturaleza no se equivoca, somos las personas las que nos esmeramos por buscar los riesgos en donde a veces no existen. Proteger la naturalidad del nacimiento nos beneficia en salud: fisiológica y emocional.

Karla Lara

@KarlaDoula

Fotografía principal: Dailymotion.uk

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