Educación, Familia, Karla Lara

Mis hijos tienen permiso para no hacer tarea

  • Los niños quieren aprender, les interesa saber y descubrir del mundo que los rodea, que los afecta y eso no sucede haciendo tareas.

no hacer tarea

Mis hijos tienen permiso para no hacer tarea, les comparto la razón: el momento de hacer la tarea en casa puede representar tensión,  desgaste, aburrimiento, somos los padres los responsables de velar por la felicidad y el sano desarrollo de nuestros hijos.

Estoy hasta la coronilla de las tareas. Mis hijos han estado expuestos a la pedagogía Waldorf (en su etapa preescolar) y a la pedagogía constructivista (en su incipiente educación básica) y existe un universo de diferencia entre ambas y sí, ha sido nuestra elección que transiten por ambas opciones en su formación. Viniendo entonces de un sistema fincado en los valores, en donde la fortaleza de la identidad y de la voluntad del niño son prioridad en su formación, ha sido un fuerte contraste enfrentarnos a la escuela tradicional, pero como bien sabemos los niños tienen esta capacidad fabulosa de adaptarse a casi todo.

Y bueno, uno de los temas que definitivamente no terminamos de asimilar como familia es “la tarea” y no en sí misma la actividad de traer algún deber adicional a casa, sino a la cantidad excesiva de tarea que les dejan desde el colegio.

Mis hijos escolarizados tienen 7 y 5 años de edad y es un exceso inaceptable la cantidad de deberes que traen a casa y por eso definitivamente hemos decidido que mis hijos tienen permiso de no hacer la tarea.

Personalmente me ha costado mucho trabajo entender que los métodos de educación no han cambiado a través de los años. Corren tiempos en que todo cambia a una velocidad increíble y la educación tradicional sigue siendo la misma: enseñanza a través de la disciplina impositiva, la repetición para la asimilación, las mismas materias, los mismos libros de texto, el mismo sistema que mantiene a los niños sentados más del 50% del tiempo en la escuela… y tristemente las tareas (no solo la diaria, pero en fines de semana y vacaciones…). Y digo tristemente porque no me parece que los deberes en casa enseñen nada a los niños. Puede, que de vez en vez, lleguen con la tarea a reforzar la adquisición de cierto conocimiento, pero no es que la tarea resuelve la capacidad de aprendizaje…, las planas por ejemplo: someten al niño a un tiempo estático para trazar algo que, generalmente no es de su interés, en materiales poco atractivos como papel y lápiz y generalmente, a pesar de las planas, el niño vuelve a equivocarse en una evaluación a pesar de haber repetido infinitas veces una palabra, una letra, un enunciado… ¿Porqué?, por la sencilla razón de que no sirve, no es estimulante ni atractivo. La tarea no cumple el objetivo de enseñar y formar al niño. La tarea en exceso lo cansa, lo aburre, lo somete y marchita en él la voluntad innata de aprender…

Los niños quieren aprender, les interesa saber y descubrir del mundo que los rodea, que los afecta y eso no sucede haciendo tareas. Es una reverenda tontería dejar a los niños deberes en vacaciones para que “no olviden o para que trabajen y practiquen”, ¡De qué me hablan!, bien dicen que “lo que bien se aprende no se olvida” y de verdad creo que la cantidad de tareas es directamente proporcional a la incapacidad de los profesores para enseñar a los niños y mantenerlos interesados en el aprendizaje.

Este permiso en casa lo acordamos luego de que en semana santa del año en curso mis hijos volvieron a casa con una cantidad de deberes impensable, eran las 7 de la tarde y no podían terminar de organizar su elaboración (ni ellos, ni yo), de pronto caí en la cuenta de que estábamos cansados cada uno a su nivel, con ganas de hacer otras muchas cosas (como cenar, o convivir, o descansar) y no en la tarea sin sentido que parecía mas un castigo luego del período de descanso y viviendo esa frustración, me levanté de la mesa y les pedí que cerraran sus cuadernos y que guardaran sus cosas… Me salió del alma decirles que yo sabía cuánto les gusta aprender y lo lindo que puede ser la escuela, y que sí, que hacer la tare era una obligación, pero que, en esta casa, a partir de ese día, mis hijos tienen permiso de NO HACER LA TAREA, porque es mucho mas importante y trascendente en sus vidas que se alimenten en calma, que gocen su casa y a su familia, que hagamos actividades juntos, que tomen una baño pausado y que JUEGUEN, sí, que tengan su tiempo libre como sea que quieran ocuparlo para el juego creativo libre de instrucciones, que tengan su momento y espacio lúdico lejos de la escuela y que es TAN IMPORTANTE para su desarrollo (o más) que aprender operaciones o verbos, o que repetir planas y numeraciones sin sentido… Y les dije que, quizá eso iba a afectar sus evaluaciones en la parte proporcional de las tareas no hechas pero que, ni a su papá ni a mi, nos afecta, porque sabemos sus capacidades pero sobre todo, queremos su felicidad.

A mi me interesa tener y criar niños y niñas pensantes, capaces desafiar y de retar lo que van conociendo, no quiero niños autómatas que hagan lo que hace el promedio, no me importa mas que no hagan la tarea, pueden hacerlo si es su deseo o su interés, pero no es mas un deber, porque el verdadero deber que me importa es que sean felices y que tengan inteligencia emocional y para eso necesitan sus tardes…, igual que los adultos necesitamos nuestros tiempos…, los niños son tan capaces, tan creativos, tan intensos, tan maravillosos, y no podemos verlo si los tenemos confinados a una silla, a una mesa, a un “deber”, lo niños deben disfrutar la vida, gozar su infancia…, para sufrir y tener que hacer las cosas sin opción habrá mucho tiempo después y aún y todo tengo mis dudas, porque todo en la vida es una elección y quiero que aprendan desde ya que pueden, SI, QUE PUEDEN elegir hacer una cosa o no y que sí, aun cuando ello tenga consecuencias no debe comprometer su felicidad ni su estabilidad emocional, ni su energía…

La vida tiene mucho que enseñar, la casa tiene mucho que enseñar, la familia, la amistad, los niños aprenden jugando y no es el hilo negro. Con esta decisión les regalo a mis hijos el tiempo de juego y de vida que necesitan para aprender.

Así que, mis hijos tienen permiso de no hacer la tarea y yo tengo la responsabilidad de ofrecerles mejores alternativas para pasar sus tardes, con actividades que fomenten su sano y feliz desarrollo neurológico y emocional y que me digan madre rebelde o no…, ya veremos el resultado, por lo pronto seré congruente con mi labor de que criar niños sanos y felices y equilibrados y estables y tranquilos, porque si lo logro desde ahora, seguramente tendrán valiosas herramientas que podrán usar en su juventud y en su edad adulta para hacer las elecciones necesarias que los lleven a mantener su felicidad. Y cuando recuerden la escuela recordarán a su madre loca pasando las tardes con ellos o dedicados a sus intereses reales y no tendrán un unirecuerdo: hacer tarea hasta el infinito…, eso sí que no me interesa.

Quiero que mis hijos sean felices por elección, quiero que reten estereotipos cuando les haga sentido, me tomo personal que la felicidad de mis hijos es mas importante que sus calificaciones.

Karla Lara

@KarlaDoula

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