Claudia Lizaldi

Mi parto en casa…

  • Me encontré con este texto de mi parto en casa, se los comparto con mucho AMOR…

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Me encontré con este texto de mi parto en casa, se los comparto con mucho AMOR…

Son las 9:37 de la mañana del 16 de Abril y mi Esposo y mi Madre comienzan a contar tiempo entre contracción y contracción, Él toma una libreta (la misma que usamos como diario para Iam y en la que durante todo el embarazo le hemos escrito memorias que algún día podrá leer) y así cada 18 minutos y luego cada diez, con una exactitud impactante, se marca el inicio de la bienvenida de nuestro hijo a este lado del universo…

¿Que si las contracciones duelen? En este momento podría decir que sólo se hacen sentir y que el agradecimiento de que así, naturalmente, se halla abierto la puerta de “la labor de parto” es mucho más poderoso, pues hace días vienes esperando este momento, imaginándolo, una mañana te despiertas y sabes que ya llegó ¡te emocionas! Y te sueltas a la vida, ahora ¡son sólo horas las que te separan de tu Bebé! Así transcurrió la mañana y a las seis de la tarde las contracciones ya empezaban a ser más fuertes y constantes, para las ocho de la noche le llamamos a nuestra Doula y Parteras, a las nueve estaban todas aquí Yolanda, Lety, Laura y Glenda y además llegaron ¡mi Hermana de sangre, mi Hermana de vida, una de mis mejores amigas, mi Tía, mi Prima! Y con mucha gente en casa… ¡exactamente! se fue alargando mi proceso, una mujer a punto de parir, necesita espacio y nada del afuera, todo es adentro, para las cuatro de la mañana ¡imaginate! Ya se habían ido las visitas y mi Esposo, mis Padres, Simon, el hijo mayor de Eamonn, nuestro hijo mayor, que llegó horas antes de Estados Unidos para conocer a su Hermanito… Estaban todos molidos en distintos sillones, así Laura y yo decidimos hacer el primer tacto y estaba en cuatro de dilatación entonces nos bajamos a la cocina por un chocolate caliente y platicando coincidimos que siendo ya el 17 de Abril, cumpleaños de Eamonn mi esposo, mi hijo querría su propio día y se iba a esperar para llegar, así, en lugar de que me regresaran del hospital yo regrese a las Parteras y a la Doula a su casa, sabía que faltaban horas y que el trabajo era sólo mío y de Iam.

De las 4:30 de la mañana a las 7:30 me acosté para tratar de dormir algo y esas horas fueron suficientes para poder decir que las contracciones duelen y bien pero no son insoportables y es justo ahí donde tu cuerpo secreta el cocktail hormonal necesario para vivir el nacimiento naturalmente, sin intervención de otros químicos sintéticos, pasamos el cumple de Eamonn entre contracción y contracción y hacía el medio día comencé a hacer “Powa”, una práctica espiritual para ofrecer tu dolor, recitando una especie de mantra dónde tomando el dolor de alguien decía, “Que el dolor de _______ sea pasajero como mi contracción lo es y que se abra a la vida como me abro yo a la vida de mi Bebé” y así una y la otra como olas del mar, que vienen revientan y se van. A las siete de la noche ya con contracciones muy pegadas (desde la mañana de este día dejamos de contar y anotar y empezamos sólo a observar) le dije a Eamonn dos más como esta y les llamas… una… la otra y las llamó, ya venía, ahora si lo sentía llegar con una fuerza total, la casa de mis Padres se empezó poco a poco a transformar en un templo, hacia las cinco de la tarde todos habíamos empezado a hablar muy bajito, después, llegó el incienso, los cuartos a media luz, todo el entorno era mágico, música hermosa, mantras, velas, a las diez de la noche ya con las Parteras y la Doula en casa el trabajo de parto era total, si gritaba y gemía pero no había sufrimiento eran sonidos que me acercaban a mi naturaleza animal, a mi instinto salvaje, sonidos que despertaban a la guerrera, Laura y Lety me empezaron a hacer una terapia craneosacral mientras yo tumbada en el piso seguía mi proceso escuchando a mi cuerpo, entre contracción y contracción casi podía dormir y soñar, me dejaba ir, en el otro cuarto Eamonn y Simon meditaban dando los mantras en voz alta y escucharlos me ayudaba tanto abrir la puerta ¡más y más! en un momento en el que me enderece la fuente se rompió lo que fue una sensación de liberación deliciosa, ahí, Laura me hace otro tacto y dice: “Ya es hora vamos a la tina” ¡lo que sentí! Iam cada vez más cerca de mis brazos, Iam que me apoyaba desde que las contracciones comenzaron, mi cómplice absoluto en el proceso de traerlo al mundo, desde el 16 hasta ese momento su ritmo cardíaco era el de un guerrero a tambor batiente, no había disminuido en ningún momento y nunca vario, cuando entre a la tina que estaba rodeada de velas, con una imagen de María la Madre, de mi Abuela que parió a seis de sus hijos en su casa, y después ví entrar a Eamonn mis fuerzas se renovaron, cada momento era intenso, era precioso y se iba grabando en mi memoria, en mi piel, en mi alma para siempre, la música nos seguía a cada espacio y aquí viví los momentos más fuertes y dulces de mi parto, escuchaba palabras en mi mente, de lo que me acuerdo es de pensar, “todo es amor” “somos todos amor” y sabía que todo estaba bien, que todo iba bien pero, pasamos horas y no nacía, así que Laura me hizo un tacto más y de estar en diez me cerré a nueve y medio y no sólo eso, mi cuello vaginal se había apretado, empezamos todos a pensar que se abriera, Eamonn se salió a meditar de nuevo, a invocar, y ahí ya casi las tres de la mañana sabía que mi hijo no quería llegar en agua y en la complicidad con mi cuerpo este le estaba ayudando a pasarme el mensaje así que les dije que nos salíamos de la tina, mi cuarto estaba listo y ya aquí en esta cama sobre la cual escribo estas líneas comencé a pujar con toda mi alma sabiendo que era el espacio perfecto para el nacimiento de Iam Patrick entonces lo sentí, corono, sabía que ardería pero cuando la sensación llegó no podía menos que celebrarla así que si duele ni lo registre… ví la cara de Yolanda cuando empezó a asomar la cabeza, se levanto del piso dónde ella y Lety estaban ya sentadas, volvió a entrar Eamonn al cuarto, vestido de blanco, ni que decir que afuera mi Papá tenía el teléfono en una mano y en la otra números de ambulancias, mi Mamá no paraba de rezar con mi Hermana, esperando impacientes, un parto en casa es algo a lo que le hemos tomado distancia y por lo tanto miedo, sin embargo sé que en el corazón de todos había certeza, la vida se abre paso así, naturalmente, es perfecta, es sabia…

Y mis parteras juro que también lo son, Mujeres Sabias, cuando ya la cabeza estaba afuera pero el cuerpo no Laura me dijo: “Cuando cuente tres te volteas” entonces ya de espaladas a ellos fui una resbaladilla para mi Bebé que traía tres circulares de cordón umbilical; en el cuello, en el brazo y en la pierna, ahora entendía por qué no nacer en el agua, habría sido complicadísimo realizar este truco de Lau, de voltearme para que Iam girara pues la segunda circular del cordón era la que no se lo permitía y por eso, de estar en tijera empujando los hombros de Yola viendo que el Bebé no rotaba sus hombritos para salir, me pidió que girara y así, mi regalo de la vida, recibido por su Padre ya estaba aquí ¡lo logramos! entonces fue su momento de conectar con la vida, su cuerpo estaba en la cama, como dormidito, y escucho como entre sueños a Glenda, mi Doula, “Claudia; háblale a tu Bebé, llámalo…” y fue entonces que voltee y le dije “Iam, mi amor, aquí estamos, ven, amor, Iam Bienvenido” ¡y grito, entro el alma, lloró, llegó! Los minutos siguientes los tengo borrosos lo limpiaron a mi lado, le dimos dos chochitos homeopáticos para que se terminara de disolver la mucosa y respirara perfecto, yo se los metí sublinguales, fue mi primer instinto materno, por que lo hice en acto – reflejo, y de ahí, al pecho, lo pude abrazar ¡por fin tras nueve meses de imaginarlo lo ví! Sobra decir que me enamoré a primera vista, vaya es que no existen palabras que puedan expresar ese momento, entraron, mi Mama, mi Tía Gullie, mi Hemana, Leslie mi prima, mi Papá, Simon ya había una fiesta celebrando su llegada… Laura preparó todo para el corte de el cordón le pasó las tijeras a Eamonn y diciéndole “como símbolo de tu libertad de venir a ser lo que vienes a hacer” lo cortó y lo tomo en sus brazos…

Escribir estas horas extraordinarias de mi vida tienen la intención de compartirlo con las Mujeres y Hombres que han sido honrados con la bendición de crear vida porque tenemos más caminos para vivir que los que se nos presentan, por que somos perfectos y tenemos el poder de hacerlo todo aunque a veces nos digan que no, para que crean que pueden, para que lo recuerden…

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