Familia

Luz de Gas, el maltrato disfrazado de incomprensión

  • El término Luz de Gas o Gaslight aplica a situaciones de maltrato psicológico tan sutil y tan manipulado que se vuelve imperceptible para los ojos de las autoridades y hasta de la misma víctima.

En 1944 se estreno una película del director George Cukor que retrataba el caso de una mujer maltratada por su marido, quien la hace parecer una loca al desacreditar lo que ella hacia o sentía e incluso la convence de que está imaginando cosas. Debido al éxito de la película y a la controversia que desato la psicología acuño este término para referirse al maltrato psicológico donde la víctima duda de su razonamiento, opiniones y hasta de la realidad de sus actos.

Una vez conocí a una chica vibrante, era muy atractiva, inteligente, extrovertida, en fin de esas personas que no pasan desapercibidas, se caso muy joven y con mucha ilusión, pero sobre todo perdidamente enamorada, después de que nació su primer bebé ella fue mostrándose distante con su familia, cortó cualquier lazo con sus amistades y para hacer planes expresaba que tenía que consultar antes con su marido.

Cuando le preguntaban cómo estaba, siempre contestaba que muy bien, aunque se le veía evidentemente cansada y se mostraba intolerante a muchas situaciones que antes no le molestaban en lo más mínimo.

Después de unos meses expresó sentirse frustrada porque aún no recuperaba su figura –se veía muy linda pero ella parecía estar muy inconforme con su apariencia-. Seguramente por tratar de refrescar su look, se corto el cabello, una opción un tanto desatinada, pero ella expresaba que así corto era más cómodo, unos meses después cambio radicalmente su forma de vestir, era como si quisiera esconderse debajo de capas y capas de tela, ropa holgada, 2 o 3 tallas más grandes de la suya, colores sobrios, con cortes amplios que la hacían ver como si siempre estuviera siempre en pijama.

Obvio ella decía que todo estaba bien, en las fiestas su marido hacia burlas sobre su apariencia, o chistes de mal gusto sobre las mujeres casadas, ella parecía no sentirse aludida. Y así día con día, año con año, ella contestaba que todo estaba muy bien aunque era evidente a los ojos de todos que algo la estaba asfixiando.

Marcela, como la llamaremos para mantener su identidad protegida, se divorcio 15 años después, y reconoció que durante todos esos años había sido maltratada, su marido le decía cosas hirientes como que ya no era atractiva, la llamaba loca, histérica, cuando él hacia algo que la hería, se justificando decía que estaba exagerando y que eran las hormonas, le decía también que era tonta, inútil, y que era completamente dependiente de él. Se lo dijo tantas veces y por tanto tiempo que muchos años –ella confeso- creía que todo eso era cierto.

Nadie tiene derecho a apagar la luz interior de nadie. Si bien todos tenemos áreas de oportunidad también tenemos muchas cualidades que ofrecer y cuando vivimos en pareja aunque la convivencia es complicada tenemos que detectar cuándo algo no está bien. Si te sientes así o conoces a alguien que este pasando por una situación similar, recuérdale que no esta sola, que el maltrato no tiene que reflejarse en moretones o heridas, que las palabras dejan cicatrices más profundas que los golpes.

Hay diversas asociaciones que pueden dar consejo o guía para determinar si se está viviendo una situación de riesgo como el DIF que se encuentra en todo el país u organizaciones como Casa Gaviota y Casa Semillas. Porque tú eres primero hay que poner un alto a la Luz de Gas.

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