Claudia Lizaldi

Luces y Sombras

  • Parte de nuestra humanidad son las sombras como lo es la luz y parte de nuestra madurez radica en entenderlo, en soltar nuestra aprensión a lo bello y aprender de las sombras tanto como celebramos la luz.

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 El baile eterno de nuestra humanidad… Nos balanceamos de la luz a la sombra intentando a toda costa huir de la segunda, alejarla de nuestra vida, queremos sólo luz, queremos cosas buenas, nos comprometemos a cuanta “verdad” nos asegure llevarnos a permanecer en esa luz, cálida y abrazadora y cuando las sombras “atacan” no entendemos qué fue lo que salió mal, lloramos, nos quejamos, nos sentimos abandonados.

   Parte de nuestra humanidad son las sombras como lo es la luz y parte de nuestra madurez radica en entenderlo, en soltar nuestra aprensión a lo bello y aprender de las sombras tanto como celebramos la luz. Porque cuando conquistas el terror a vivir la sombra empiezas a encontrarle su luz, sueltas la necesidad de aferrarte al jubilo luminoso entendiendo que no es posible, les permites a ambas, luz y sombra, mostrarte su maravilloso baile, ese baile de luces y sombras que es el baile de todo humano, el baile de la verdad con todas sus lecciones. 

   Soy del tipo de persona que cree en elegir su vida y si alguna circunstancia no me permite la capacidad de elección entonces decido decidir como leo ese evento y así he aprendido a tomar las sombras como oportunidades, como puentes hacia una luz mayor y entonces su aparición se pone interesante porque toman forma, y las sombras con forma pueden ser divertidas, vienen llenas de historias, y aunque a veces la sombra de un ratón puede parecer un dinosaurio no deja por ello de ser un ratón ni deja tampoco de entregar su lección al marcharse pues si bien es cierto que son inevitables lo es también que son pasajeras… 

   Y es ahí a la mitad de su aparición que uno si puede enfocarse en una luz que no se marcha que es la del corazón, para crecer siempre ante cualquier circunstancia porque elevar la frecuencia de lo que estamos viviendo es una posibilidad real, aprender y agradecer cada evento luminoso o de sombra por el que estemos atravesando es siempre una elección que acerca una vela y a veces por increíble que parezca una planta de luz entera.

Es cierto que este mundo en el que nos toco vivir está lleno de luces y sombras y así como  los rayos iluminan y bendicen y dan calor y abrazan, la obscuridad es aterradora y puede dar la apariencia de ser eterna. Nada lo es, sólo el baile de aquí para allá y de allá para acá.

   Y cuando quieres entender para qué estas atravesando por un lugar de sombras, ¿Cuál es la lección? Te estas acercando más y más a despertar de forma profunda tu propia espiritualidad y esa es ya razón suficiente para cruzar cualquier mal rato, la oportunidad de pedir ayuda, la oportunidad de saberte capaz pero no sólo de transitar un mal trago si no que capaz de abrir los brazos y recibir ayuda, de pedirla y dejarla entrar. La oportunidad de tocarte el corazón y en medio de las sombras sentir su luz, de saberte a ti mismo parte de un plan divino donde las certezas, donde la fe te ayude a mover cualquier montaña y salir de nuevo de pie, cabeza en alto con alegría en el corazón hacia una nueva mañana a la que lo único que jamás le faltará será la luz de la esperanza renovada, de las posibilidades infinitas, la luz de la felicidad por elección. 

Claudia Lizaldi

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