Familia

Los tuyos, los míos y los nuestros; convivencia sana en familias reconstruidas

  • Cada año las estadísticas en materia de divorcio aumentan y aunque en Latinoamérica el porcentaje de divorcios va de un 15 a un 21 por ciento en países europeos los números van de 40 a 70 por ciento. Esto nos lleva a un nuevo tipo de familias; las reconstruidas. En donde la pareja convive y en muchos casos vive con los hijos del matrimonio anterior, y como te imaginarás muchas veces es complicado mantener la armonía, aquí te compartimos reglas cardinales para vivir feliz en tu nueva familia.

Imagina esta situación, después de una tormentosa separación y un complicado divorcio, encuentras a alguien que te comprende, te escucha y apoya como mereces, es un compañero ideal y entonces llega el momento de presentarle a tus hijos y tú conocerás a los de él. En el mejor de los casos vivirán anécdotas de película en que aunque al principio no todo era miel sobre hojuelas al final todos terminan adorándose y creando una enorme familia.

Suena muy lindo, ¿verdad?, lo cierto es que los guionistas lo presentan en 2 horas con situaciones chuscas y adversidades que enfrentan juntos. Pero en el mundo real no son dos horas, y aún cuando sean dos horas a la semana a veces se hacen eternas. La aceptación de inicio, sobre todo si el divorcio fue complicado, es muy poca o nula. Los pequeños sienten que son desleales a su otro papá o mamá si les agrada la nueva novia o novio. Por eso existe la Trinidad de las familias reconstruidas, que son 3 factores que debes respetar y establecer desde que sabes que ambos o uno de los involucrados en la pareja tiene hijos y si han decido convivir con ellos. Es muy importante no aplicar ensayo y error en estos casos y mejor establecer límites y una estrategia de inicio.

  1. Tiempo. El momento en que los hijos conocen a la nueva pareja debe ser perfecto y planeado. Una separación es una pérdida tanto para la pareja como para los hijos y como tal se le tiene que dar un tiempo de proceso. No podemos ni debemos presentar una nueva pareja a nuestros hijos si no ha pasado un tiempo prudente, no hablo de semanas o un par de meses, como mínimo traten de esperar unos 6-8 meses. Tenemos que platicar primero con los hijos y compartirles que hay alguien en tu vida que quieres que conozca, y verse en un parque o restaurante agradable, no en la casa, ni esperando en el carro mientras pasan por él o ella. Tiene que ser un espacio neutral.
  2. Espacio. Si la pareja decide vivir en la misma casa, hay que asegurar espacio para los hijos, ya sea que vivan con ellos o que solo pasen algunos días, no se recomienda que compartan el mismo cuarto, ya que sentirán que la relación y convivencia es impuesta y no permitirá que fluya. Si el presupuesto es limitado hagan sacrificios o busquen una casa realmente funcional para todos, esto hará una gran diferencia.
  3. Usos y costumbres. Este es el tema más delicado y el más difícil de negociar, tú y tus hijos tienen sus propias manías y costumbres que son extrañas para ellos y viceversa. Y es una situación al cuadrado para todos. Por un lado los hijos conviven en dos casas en donde hay -en algunos casos en ambas- integrantes nuevos que tiene otras reglas. Tú tienes que vivir un Universo paralelo en donde para ti es normal no tomar refresco y los hijos de tu pareja llegan siempre con un par de latas. Aquí hay sólo un camino, y es llegar a acuerdos, sentarse en pareja y negociar las reglas que aplicarán para todos en ese techo, una vez que haya claridad se debe tratar de compartir con la ex-pareja, para tratar de darles a todos coherencia. Ya sea que se acepte o no en las otras casas, hay que hablar con los hijos y explicarles que esas serán las reglas en ese techo. Tal y como hacen las escuelas en los salones con sus normas de convivencia.

Sabemos que no es sencillo, pero también es cierto que el amor es la fuerza que mueve al mundo y que no hay amor sin respeto. Si amas a tu pareja, ve a sus hijos como extensiones de él, y no como extensiones de su ex, dupliquen el amor y la paciencia cuando estén todos juntos y recuerden que fue decisión de ustedes estar juntos, no de ellos. Por eso la responsabilidad de que funcione está en manos de la pareja y no de los hijos. De eso se trata vivir en familia, es nuestro gimnasio para ejercitar todos los valores y sacarnos una sonrisa al final del día.

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