Crianza, Familia

Los niños más obedientes también pueden ser infelices

  • Los niños más obedientes pueden ser niños infelices, tal vez nos parezca exagerado, pero no lo es.

Los niños más obedientes pueden ser los más infelices ¿Tiene lógica?, esto nos remite a identificar el tipo de obediencia.

El término obediencia indica el proceso que conduce de la escucha atenta a la acción, que puede ser puramente pasiva o exterior o, por el contrario, puede provocar una profunda actitud interna de respuesta. Obedecer requisitos se realiza por medio de consecuentes acciones apropiadas u omisiones. Obedecer implica, la subordinación de la voluntad a una autoridad, el acatamiento de una instrucción, el cumplimiento de una demanda o la abstención de algo que prohíbe.

La figura de la autoridad que merece obediencia puede ser, ante todo, una persona o una comunidad, pero también una idea convincente, una doctrina o una ideología y, en grado sumo, la propia consciencia o deidad en el caso de las religiones.

Así, enseñar a un niño la obediencia muchas veces es gris: podemos establecer límites que lo protejan y lo integren a una sociedad y que cuiden su integridad y la de los demás o bien, someter su voluntad sin razón de por medio, sin consciencia.

Si el niño es disciplinado y sumiso por miedo a represalias, no será feliz, obedecer por temor no significa entender el fondo de la consecuencia de las acciones. Si por el contrario, el niño obedece o sigue reglas y tiene establecidas rutinas por su propio bienestar, por respeto a los demás, podrá ser un niño muy feliz. 

Educar a los niños en el respeto y no en el miedo. Disciplina Positiva.

Aquí aplica explicar al niño lo que corresponde y lo que no corresponde. Y el respeto siempre corresponde. El miedo al castigo en realidad ofrece dos posibilidades: una buena y otra mala, o quizá las dos son malas…

  1. El niño que aprende a obedecer los límites por miedo a los castigos y cumple las normas de buena gana para obtener una recompensa, (sin razonar el porqué, sin hacer consciencia de las causas…) en el fondo no es un niño libre.  Este niño con disciplina impositiva aprende a obedecer a las personas que le amenazan, pero dejará de hacerlo ante las personas que no lo hagan y eso puede representar un probelma a futuro. La consecuencia es que no será un niño feliz, porque vivirá con miedo y no se atreverá a probar, investigar y por supuesto, nunca intentará “saltarse las normas”. Este niño “obediente” aprenderá que en el mundo hay “opresores” y “oprimidos”. Y que en cualquier caso es mejor ser opresor. Su voluntad, su albeldrío han sido sometidos y eso no le da felicidad a nadie.
  2. El niño que aprende a obedecer desde el respeto, aprenderá en consciencia y desde la disciplina con amor o positiva: a cumplir las normas en todas partes, porque entenderá que igual que sus padres merecen su respeto, también lo merecen los profesores y las demás personas y principalmente él mismo y las personas y seres con los que se relaciona. Se mostrará como un niño curioso, ilusionado y con ganas de probar nuevos retos. 

¿Sabes por qué hay niños que en casa se portan tan bien y en el colegio de pronto se transforman en “rebeldes”? Porque aprendieron que en su casa reina la amenaza y el miedo y en el colegio no. Esto también sucede a la inversa. El lugar en donde existe la libertad es donde desfogan todo lo que traen guardado, un niño feliz y que conoce límites y correspondencia se sabe menaje en cualquier ambiente. 

http://www.mamanatural.tv/por-dificil-que-sea-un-nino-nunca-dejes-de-hablarle-bonito/

O puede darse el caso de que niños muy obedientes en casa (por miedo), son niños retraídos y miedosos fuera de ella y con problemas de autoestima y manejo de las emociones. 

Educar a un niño en el respeto

  • Hablar no es un acto inocente, la palabra siempre tendrá un poder y una intención, por lo tanto en la crianza y en temas de educación, las palabras son importantes, muy importantes. También el tono que se emplea al hablar y por supuesto, el volumen.
  • Para que un hijo nos respete no hace falta gritar, el grito es como una bofetada, una ofensa, un intento de imposición. Por supuesto, tampoco le humilles (mucho menos, en público). 
  • Explica la razón de las reglas. Aunque sea pequeño, debes decirle por qué debe respetar ciertos límites. 
  • Reconoce sus aciertos, hazle saber lo que hace correcto, resalta algo bueno que esté haciendo y cuando sea necesario explícale qué necesitas que cambie y por qué. Dale las gracias por lo que hace.
  • Mide las palabras y el tono cuando con los que te diriges a él. Pon intención en la manera que le hables y recuerda que le vas a transmitir tu energía cuando lo hagas.
  • Dale responsabilidades. Permite que participe en casa, que te acompañe a los que haceres fuera de casa, tenderá a asumir y respetar mucho mejor las normas y los límites.

 

Con estos simples, pero eficaces consejos podemos tener un niño que respete las normas que realmente sea feliz en su vida. 

Procura informarte sobre disciplina positiva, desde donde puedes guiar las enseñanzas para entender el comportamiento de los niños y la forma de abordar su actitud para guiarles en su camino siempre de forma positiva y afectiva.

La disciplina positiva se basa en la comunicación, el amor, el entendimiento y la empatía para disfrutar de las relaciones familiares y da herramientas a los padres para entender el comportamiento de sus hijos (incluso cuando no es adecuado) y reconducirlo con respeto, sin castigos y de forma afectuosa. Es un enfoque que no incluye ni el control excesivo ni la permisividad. Se basa en el respeto mutuo y la colaboración, todo con la intención de enseñar al niño competencias básicas para la vida.

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