Familia, Ser Padres

Lo que los padres deberíamos asegurar que aprendan nuestros hijos

  • Todos los padres queremos que nuestros hijos tengan la mejor educación, acceso al mejor sistema que garantice su óptimo desarrollo y que le dé los mejores recursos para crecer.

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En el momento en que nos convertimos en padres muchas emociones y sentimientos llegan a nuestra vida, pero también algunas preocupaciones y con ellas, algunas pretensiones o soluciones para las mismas. Todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos y cuando se trata de educar no dudamos en buscar las mejores opciones, lo que puede diferir es la prioridad que cada padre o madre tiene para que sus hijos aprendan y que es lo que queremos dejar en ellos para que los acompañe cuando ya no estemos presentes.

Buscar un equilibrio entre el ser y el debe ser, aceptar que las madres no lo sabemos todo y que no nos atrevemos a decir que no sabemos y tampoco los padres, que necesitamos ayuda, que no solemos tomar siempre las mejores decisiones de vida porque es posible que el amor que le tenemos a nuestros hijos llegue a estorbar nuestro juicio y no nos deje ser objetivos, lograr el balance entre el amor y la libertad, entre la disciplina y la felicidad, entre lo espiritual y lo necesario para vivir, entre las virtudes y los defectos, los padres hoy necesitamos reconocer que necesitamos ayuda para criar mejor porque lo que enseñamos en casa es lo que nuestros niños llevan a su vida externa y futura el resto de su vida.

Pero, ¿qué es lo que vale la pena que aprendan nuestros hijos y que deberíamos asegurar los padres como bien común para transmitir a los niños?

Los procesos de intelectualización, desarrollo y logros en el aprendizaje son importantes, pero vale la pena echar una mirada a aquello que difícilmente consideramos como “enseñanza”, esas pequeñas cosas no académicas que forman memorias y experiencias en las personas, las que se transmiten en el día a día, en la convivencia, en el ejemplo y que se enseñan y aprenden de ida y vuelta entre padres e hijos, aquí algunas que considero de bien común en la formación de todo ser humano:

  • Hazle un espacio físico, emocional y espiritual de manera permanente e incondicional en tu vida, es el principio de volverse padre o madre;
  • Vela por los sueños de tu hijo, pero no abandones los tuyos, la mejor inspiración es el ejemplo, “niño ve, niño hace”, deja que te ame y luego te admire, que aprenda de ti a no darse por vencido;
  • Toma de su mano para enseñarle el camino para que sepa llegar cuando no esté contigo, háblale de los peligros y de la seguridad, enséñale a tomar atajos, pero no el camino más fácil;
  • Escucha sus secretos y cuéntale algunos tuyos, enséñale a confiar en los demás y a que la verdad siempre será la mejor opción;
  • Dile de cuentos y fantasías, enséñale el arte en todas sus formas, enséñale lo que conoces del mundo y los libros para que aprendan juntos lo que tú tampoco conoces;
  • Fomenta que use su imaginación siempre en su vida, sin límites, porque es en ese mundo de fantasías donde se conciben las mejores ideas y se logran los grandes anhelos;
  • Enséñalo a cuidar los libros, a escribir sus pensamientos, a defender sus puntos de vista, a darle importancia a los puntos de vista de los demás, demuéstrale que el mundo es inmenso y por lo tanto; son inmensos los desacuerdos entre las personas, pero también lo son los amores;
  • Dale crayolas, acuarelas, lápices de colores, instrumentos con los que pueda pintar sus sueños, sus ideas;
  • Convéncelo de que la magia existe y que reside en el poder infinito del amor;
  • Déjalo que te crea un poco loco y excéntrico en ciertas cosas; pero que no te idealice;
  • Protégelo de los peligros, no lo expongas para hacerlo independiente, todo tiene su tiempo, hazle saber que no eres invencible y que sólo él o ella es el perfecto guardián de su vida, de su cuerpo y de su libertad y que nada vale la pena para ponerlos en riesgo, pero no lo pierdas de vista;
  • No le enseñes a tener miedo, pero sí precaución;
  • Ayúdalo a levantarse cuando se caiga, cúralo cuando se enferme, oriéntalo cuando se pierda, es tu deber y hazle saber que todo lo que le pase en la vida tiene un para qué y que finalmente, todo se pasa;
  • Enséñalo a decir la verdad diciéndole siempre la verdad;
  • Enséñalo a ofrecer disculpas y a que el ego y el orgullo son malos consejeros;
  • Da las gracias y sé agradecido para que él aprenda; enséñalo a saludar y a despedirse incluso de cada día porque todo es finito;
  • Enséñalo a ser auténtico y a decir que no, a que es bueno cambiar de opinión, hazle saber que todos reaccionamos diferente ante la misma cosa;
  • Recuérdale que gritar o faltar al respeto no lo hace más fuerte y que la violencia acaba por destruir lo que amamos;
  • Mira con él las estrellas, los amaneceres y los anocheceres, deja que pruebe el sabor del mar, del azúcar, que sienta el sol en su cara, en su cuerpo, que se moje los pies, que camine descalzo, que sienta la arena y la sombra de un árbol, enséñale que cuidar su planeta es cuidarse a sí mismo;
  • Juega con él, come con él, duerme con él, ríe con él, llora con él, baila con él, haz planes con él;
  • Enséñalo a cuidar y a respetar la vida en todas sus manifestaciones: personas, plantas, animales; a aceptar la diversidad y a vivirla, demuestra tú ser congruente entre tus actos, tus palabras y tus intenciones;
  • Enséñalo a cocinar, a aprender un oficio, sin distinción de su género, algo que en la vida pueda rescatarlo de una necesidad y que le dé herramientas para algún día enseñar a sus propios hijos;
  • Enséñale hábitos de higiene, normas de civismo, reglas mínimas de convivencia: respetar a sus mayores, ayudar los que menos tienen o pueden, a ser solidario; ayúdalo a entender lo que son las capacidades diferentes y las causas comunes;
  • Enséñalo a defender los derechos de las minorías y a no dejarse arrastrar por ideales que no entienda o que no sean suyos;
  • Llévalo a lugares interesantes y gratuitos: museos, conciertos, bosques y en tu corazón toda la vida;
  • Enséñale que no todo lo compra el dinero y que lo que no compra, es precisamente lo que más valor tiene;
  • Déjalo ganar y déjalo perder; y aprende cómo maneja ambas situaciones;
  • Enséñalo a escuchar escuchándolo;
  • Déjale saber que está bien no saber, que es aceptable equivocarse, pero que de cada error aprenda algo, que no deje de preguntar y que se mantenga humilde en el eterno camino del aprendizaje, porque todos somos maestros de todos;
  • Enséñalo a ser una persona flexible, adaptable, pero no manipulable;
  • Permite que llore y que se ría sin límites, háblale del placer que da al alma y al cuerpo expresar los sentimientos y las emociones en sus más grandes expresiones y hazlo tú también;
  • Enséñalo a reírse de sí mismo, pero no de los demás;
  • Cuando hables con él míralo a los ojos, ponle atención, mantente presente, pregúntale qué siente, qué piensa, qué opina, qué recuerda y aprende de él;
  • Hazle caricias, dale besos, abrazos, palabras de amor, también hazlo sin límites y siempre que quieras o puedas, el amor no daña a nadie, hazle saber que tú necesitas lo mismo de regreso, que esos momentos en la vida trascienden y cuando se dejan pasar, ya no regresan;
  • Háblale del amor que sientes por él y de qué maneras mejora tu persona y tu vida, eso construye su imagen, amor propio y su autoestima;
  • Crece a tu hijo en el amor y enséñalo a vivir en él, aún cuando te traicionen, aún si él se siente traicionado, dile que el amor lo perdona todo y que en eso reside la nobleza de ser humano;
  • Háblale de tus fracasos, reconoce algunos de tus defectos, cuéntale también de tus éxitos y que en la vida como en el amor a veces se gana y a veces se pierde y que aprenda a que tú tampoco eres perfecto y que sí te equivocas;
  • Recuérdale que respirar es un acto vital que puede devolverle la calma, que no empuje el río, que fluye solo;
  • Dile que es importante prepararse, estudiar aquello que le brinde mas conocimiento del que tenga para que pueda ser él mismo; a que la libertad y la grandeza de sus pensamientos le pertenece y que debe cuidarla;
  • Enséñalo a trabajar, a que las cosas tienen un costo y a que todo trabajo es noble, digno y valioso, que los seres humanos nos volvemos mejores personas cuando aportamos algo a nuestra familia, a nuestra comunidad, a la sociedad y al planeta y que ello no tiene nada que ver con la edad, la educación, o la capacidad económica;
  • Enséñale de la guerra y de sus consecuencias para que sea un hombre o una mujer de paz;
  • Enséñale que al amor y el dolor no tienen medida, que sólo se sienten;
  • Dile que busque la calma aún en las peores situaciones y a que pida ayuda, que entre más personas nos volvemos más fuertes, a ponerse en el lugar ajeno y a pensar con el alma y con la razón; háblale del sentido común;
  • Acompáñalo a descubrir el mundo a su alrededor, a que cuestione lo que mira, lo que escucha, lo que lee, asómbrate con él y aprovecha para redescubrir tu propio mundo;
  • Reconoce sus miedos, no los invalides, trata de darle explicaciones lógicas y comprobables, los niños no son tontos, si no tienes la respuesta, no inventes una, búscala;
  • Cuando se enamore haz una pausa, respeta ese sentimiento; pero dile que para ser amado debe amarse plenamente;
  • Enséñale que el tiempo que dedica a los que ama, es la mejor inversión;
  • Enséñale de su familia, aunque sea lejana, aunque sea pequeña, la familia es nuestro origen y nos da raíces; convive tú en familia, si tiene abuelos acércalo a ellos, los abuelos forman experiencias y memorias eternas y siempre sabrán más que nosotros los padres;
  • Enséñalo que compartir te da más de lo que te quita y que dar, vale más si lo haces de lo que tienes y no sólo de lo que te sobra;
  • Enséñalo a escuchar y a hacerle caso a su intuición;
  • Enséñale el valor de la amistad: a hacer amigos y a cuidarlos, conoce a sus amigos, también es tu responsabilidad;
  • Enséñalo a disfrutar el silencio y a estar cómodo en él, a estar con él mismo, a disfrutar tanto de la soledad como de la compañía y que ni una ni la otra sean su felicidad;
  • Dile que no ponga su felicidad en manos de nadie, que no haga a nadie distinto a él responsable de su vida, de sus actos o de sus omisiones, que no culpe a los demás de sus equivocaciones, que asuma que todo tiene consecuencias positivas y negativas;
  • Enséñale el poder de las palabras y a no emitirlas cuando no es necesario;
  • Dile que se preocupe por compartir lo que sabe y sus experiencias;
  • Enséñalo a encomendarse a un poder superior, a desear lo mejor a los demás y a reconocer que hay personas buenas y mejores y que busque estar cerca de ellas;
  • Enséñalo a cuidar y a respetar su cuerpo; y a que la belleza es transitoria y no es una moneda de cambio;
  • Permítele crecer cada día un poco y tú aprende un poco cada día.
educar

Querer lo mejor para nuestros hijos es lo natural, pero entender que lo mejor a veces es casi invisible es lo que puede hacer la diferencia entre asegurar el dárselos o no.

@KarlaDoula 

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10 Comentarios

  1. Hola Karla

    Felicidades por el escrito en tu blog, estoy seguro que si todos los papas pudieramos hacer que nuestros hijos aprendan el 20% de lo que dice tu escrito, viviriamos en un mundo muy diferente.

    Mi hijo nacio hace 6 semanas y me gustaría tener muy claro tu escrito “LO QUE LOS PADRES DEBERÍAMOS ASEGURAR QUE APRENDAN NUESTROS HIJOS” trate de copiar el texto pero se desconfigura, serias tan amable de mandarme el texto en un archivo de word?

    Perdona mi confianza al pedirtelo, pero quiero tenerlo cerca y claro sempre y para eso necesito el texto.

    Te agradezco de antemano el apoyo y te mando un afectuoso abrazo.

    Diego
    diegogaf@gmail.com

  2. Hola Karla Lara
    Al igual que Diego,me gusto mucho tu escrito y también me gustaría poder tenerlo,para leerlo y releerlo en esos momentos en los que ni nosotros sabemos como afrontar…….
    Tengo dos hijos,uno de 18meses y otro de 7 smnas y me gustaría poder leerles un dia este texto y sentir un leve reflejo de mi en el,…..seria lo mas grande que podría hacer moralmente por mis hijos,al menos me gustaría intentarlo y tenerlo por escrito para algún dia,cuando ellos puedan entenderlo al leerlo,tambien vean que lo he intentado,que les he intentado hacer lo mejores personas que he podido y que este escrito tuyo lo he tenido en cuenta cada segundo de cada dia en el que les he dedicado he intentado enseñar los principales valores en esta vida…..
    Te agradecería enormemente que me lo pudieses enviar a mi correo.
    G.
    Antoniaracias por dedicarle un ratito a mi petición y un saludo muy grande

  3. Me gustaron varios puntos,pero no el de encomendarse a un ser superior, si le estamos enseñando a nuestros hijos a ser independientes, a saber salir de sus problemas hasta cuando no estén con nosotros, a ser autosuficientes y pensantes, no creo que un ser superior sea la respuesta. No debemos exponer a nuestros hijos al peligro pero tampoco hay que sobreprotegerlos, sino nunca podrán enfrentarse al mundo solos. Muy bonito texto,Saludos desde México!!

  4. FELICITACIONES!!!! Hermozas palabras para reflexiónar !!!!
    Son cosas q pensamos pero algunas personas no sabemos expresarlas x dónde empezar! !!!!
    Tú blog esta padrimo t sigo x q m inspiras!!! Gracias

  5. Felicidades por la inspiracion y los consejos…me encantaria conservar una copia y si te es posible recibirla por correo…suerte y gracias x el tiempo donado a ello..

  6. Karla hermosa! Qué belleza de texto! De nuevo té felicito por tratar de compartir luz y enseñanzas que dejen a este mundo mejor de como lo encontraste. Al leerte me asuste de la gran responsabilidad, pero al mismo tiempo la gran fortuna que tenemos como padres. Tus cuatro pequeños son unos suertudos por tenerte como mamá y yo por tenerte como amiga. Un abrazo fuerte de luz!

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