Familia, Salud, Sin categoría

Las verdades femeninas detrás del sexo

besos.jpg

El sexo. Nos detenemos ante esta palabra con cierto respeto sin siquiera comprender a fondo qué es. Sabemos que es una actividad  cargada de mitos y verdades a medias, que es parte de la naturaleza humana y que su único fin es preservar la especie… ¿o no?

Varios estudios científicos han demostrado que el sexo va más allá de la necesidad reproductiva, que se trata de una necesidad básica del ser humano por sentir intimidad, placer natural y, en ocasiones, por expandir nuestro legado.

El sexo es vida y muerte. Es un fenómeno que puede llegar a la creación únicamente por el camino del descontrol y del caos, el cual estamos acostumbrados a rechazar a huir de. Si la vida cotidiana es control, el sexo es perderse en el abismo del pandemónium.

En el caso de aceptar el descontrol, el sexo dejará de ser simplemente sexo: será una experiencia intemporal de conciencia y paz. Sin embargo, si se reprime esa pulsión de descontrol, de sexo, empiezan los problemas contigo mismo, con tu pareja, con el paradigma de las relaciones amorosas y hasta del mismo sexo. En la mayoría de las ocasiones, esos problemas se originan por pensamientos (ideas culturales erróneas, ignorancia, sobreexigencia por parte de los demás o de uno mismo) que bloquean la sensación de placer, resultando en trastornos físicos sexuales.

Por ejemplo, una mujer puede sentir ansiedad durante el acto sexual porque no conoce mas que chismes locales (y que, en su mayoría, son terroríficos y falsos); esta situación probablemente afectará en percepción de todo el sexo, provocándole ideas y sensaciones displacenteras. ¿El resultado? Más ansiedad. A otra mujer, puede causarle ansiedad su físico, impactando negativamente en la vivencia de su sexualidad.

Estos sentimientos pueden parecer absurdos, sin embargo esto es una realidad que ha perdurado durante siglos. Aunque la libertad sexual ha logrado expandirse durante las últimas décadas, aún hay reminiscencias culturales que afectan la percepción del sexo tanto en hombres como en mujeres. Existen varios métodos para luchar contra esta enfermedad de la mitificación del sexo, y uno de ellos, quizá el más valioso, es la educación con la correcta información:

Numerosas investigaciones científicas han demostrado que las mujeres tienden a disfrutar menos (ni alcanzar orgasmos) que los hombres. Esta situación es consecuencia de la priorización cultural del sexo, en especial del sexo vaginal para el placer del hombre. Mientras que sólo el 8 por ciento de las mujeres alcanzan un orgasmo durante el sexo vaginal, casi el 100 por ciento de los hombres sí lo alcanzan. Otro estudio indicó que las jóvenes pasan más tiempo en satisfacer las necesidades sexuales del hombre que las suyas propias (en especial si es la primera vez). Esta diferencia de orgasmos entre los sexos está particularmente acentuada durante los encuentros sexuales iniciales: “En promedio, el hombre muestra menos interés en darle placer a la mujer durante la primera vez. Mientras más comprometido esté con la relación, más interés tendrá en que su pareja obtenga placer, y así se minimiza esa diferencia de orgasmos.”

Uno de los mitos del placer femenino es que “de que ella no diga nada en la cama, no significa que esté disfrutando del sexo”. Esto se deriva de que las mujeres tienden a preocuparse acerca de cuán aceptable o válido es su deseo por intentar (o dejar de hacer) algo. En un estudio del 2012, explicó que: “Es incómodo decir algo como ‘¿Sabes? Como que esto no está funcionando para mí.’” O por el otro lado, las mujeres a veces tienen miedo de expresarse libremente porque los hombres pensarán que “ya están demasiado experimentadas”.

¿La solución? Un simple “dime qué te gusta” puede romper barreras y crear un espacio cómodo donde ambos puedan realmente disfrutar el momento.

Otro mito es que las mujeres no pueden disfrutar del sexo casual tanto como los hombres. Este mito está cargado de ideas estereotipadas donde el hombre sólo busca llenar una lista con sus one-night-stands (sexo por una noche), mientras que la mujer está en la búsqueda eterna del verdadero amor en vez del placer físico. Sin embargo, un estudio en 2011 demostró que las mujeres son igualmente capaces de tener sexo casual como los hombres, sin la cruda moral ni la culpabilidad de “ser putas”. El factor indispensable es que la pareja tenga experiencia con el fin de proporcionar placer sexual.

El promedio para que la mujer alcance un orgasmo en estas condiciones es de entre diez y 20 minutos. Mientras que los hombres, por el otro lado, tardan entre siete y 14 minutos. Además, la mayoría de las mujeres que practican el sexo casual, buscan una variedad de posiciones y cambios que puedan conducir al orgasmo.

Sin embargo, hay ocasiones en que ella simplemente no tiene un orgasmo. Ojo, no es una pérdida de tiempo. A veces, al enfocarse únicamente en el orgasmo, puede causar distracción del placer sexual. Muchas mujeres desarrollan distintas ansiedades debido a la dificultad de alcanzar un orgasmo.

Así que es normal que una mujer no alcance un orgasmo de vez en cuando. De acuerdo con un estudio en 2014, el orgasmo puede no ser la llave maestra para la satisfacción sexual. La clave es la comunicación. El valor del orgasmo varía según cada individuo. Por ello es importante tener en consideración las zonas erógenas (que generan placer sexual) de cada persona: cuello, labios, orejas, pies, vagina, pene, etcétera. El objetivo es que cada uno descubra esas zonas “sensibles” para alcanzar satisfacción sexual.

Las explicaciones sencillas (y constantes) para no tener sexo como “estoy cansadx” o “no me siento bien”, pueden sugerir problemas mucho más complejos. Por eso es importante no dejar a un lado esas pequeñas excusas que evitan el sexo.

Por ejemplo, para algunas mujeres, el dolor o la incomodidad durante el sexo puede ser el resultado de que la pareja esté priorizando el sexo vaginal, en vez de otros actos. En otros casos, la incomodidad puede ser causada por condiciones médicas o disfunciones sexuales que dificultan la posibilidad de disfrutar el sexo.

En caso que las relaciones sexuales sean imposibles, entonces es recomendable asistir con un terapeuta de pareja (e individual) con el fin de tratar los miedos, ansiedades y enfermedades orgánicas. Pero, sobre todo, recuerda que las claves para disfrutar del sexo es la comprensión y la comunicación. 

Artículo AnteriorPróximo Artículo
ESCRIBE UN COMENTARIO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Alojado en Next.LA