Salud, Sexualidad

“Las funciones de los orgasmos”

  • “Si hay futuro para el Amor, también hay futuro para la Humanidad” -Michel Odent-.
    Mucho se ha hablado del estado alterado de consciencia que puede generar el orgasmo, se habla de un estado de iluminación, de éxtasis místico, del nirvana…

funciones de los orgasmos

Cuando pensamos en sexualidad y cualquiera de sus eventos por nuestra mente aparece el “clímax”, palabra griega que significa escalera, es decir; la cúspide del placer, lo que genera intensas respuestas en todo el sistema endocrino y nervioso, cambios que provocan alteraciones en el nivel de consciencia e incluso nos permite alcanzar niveles emocionales que podemos describir como trascendentales.

Dado el nivel de investigación científica, hoy sabemos que la oxitocina es el eje central de todos los estados orgásmicos y extáticos, la reconocida “hormona del amor” empieza a ser estudiada desde múltiples perspectivas científicas y no solo por filósofos, poetas o novelistas. Así el amor se está llevando al plano científico, porque finalmente estamos entendiendo que si no producimos esta hormona de manera natural (como es muy regular que suceda), la humanidad tiene pocas posibilidades de sobrevivir sin amor. De a poco estamos entendiendo la importancia de que nuestro cuerpo produzca la hormona del amor, no solo para lograr ricos y explosivos orgasmos, sino para lograr hacer nacer a un bebé o incluso para lograr dar leche materna a un recién nacido, porque es esa oxitocina la que provoca esos tres reflejos de eyección que nos garantizan sobrevivir y reproducirnos, pero como resulta fácil interrumpir un orgasmo, también es fácil que esa hormona vaya dejando de estar presente en nuestro organismo si no fomentamos su existencia.

Importa saber que el nivel máximo de hormona del amor que una mujer puede experimentar sucede justo después del parto, lo que resulta vital para un sano alumbramiento de la placenta y para establecer un vínculo amoroso con el recién nacido, asociado a la producción de altos niveles de morfina y prolactina natural (hormona responsable de la leche materna), así, se vuelve un arte crear el ambiente que rodea a la mujer de parto y que la incita a producir esta hormona del amor para que su experiencia pueda ser orgásmica y/o extática. Es necesario dejar de interrumpir el corto periodo entre el nacimiento del bebé y el alumbramiento de la placenta, periodo en el que se asume que todo ha acabado y que se necesitan muchas personas que entran haciendo toda clase de movimientos y ruidos que perturban el primer contacto que la madre tiene con su bebé, debemos dejar de ser invasivos y permitir el encuentro primal entre el bebé recién nacido y su madre y su padre, dejar de decirle a la madre que cargue, acune, acaricie o amamante al bebé y dejarla que actúe conforme su instinto se lo dicte, a un ritmo natural que marcará la relación con su bebé y le permitirá estrenar libremente su maternidad. Es ese primer lapso de tiempo de interacción entre mamá y bebé en el que entran en juego los sentidos de ambos, es la verdadera estimulación temprana: como mamíferos pueden olerse, sentirse, tocarse, mirarse y hasta probarse de ida y vuelta, idealmente puede suceder el contacto piel a piel y luego la lactancia, pero todo eso durante la hora siguiente al nacimiento, no en el minuto uno o dos, puede ser en el 50 o en el 60 y todo irá bien, por eso el Dr. Odent insiste: “en la hora siguiente al nacimiento dejen a la madre en paz”, de tal suerte que mamá y bebé coordinen no solo sus temperaturas y ritmos cardiacos o respiratorios, sino también sus emociones y comportamiento, generando un estado de dependencia mutua, lo cual explica que sea la primera exposición al “amor”, la que tenemos al nacer, influenciados por el efecto de la liberación de endorfinas que son opiáceos naturales.

Respetar este periodo garantiza un amplio éxito en la experiencia de dar de mamar, se vuelve a producir el cóctel “orgasmogénico” de oxitocina, prolactina y morfinas naturales que darán bajada a la leche materna.

Los avances de la medicina no nos han llevado digamos a la evolución en nuestra naturaleza: la supuesta seguridad de la cesárea y el uso de sustitutos farmacológicos de las hormonas maternas para detonar y conducir el parto, el uso de anestesia epidural, la oxitocina sintética y los tiempos acelerados en el parto nos han creado nuevos escenarios de ausencia de hormona del amor, lo que nos debería llevar a tomar consciencia sobre la importancia de proteger la ecología del nacimiento y permitir que suceda en circunstancias naturales, seguras e íntimas para la mujer, para que pueda sentir y quiera atravesar esa experiencia trascendental de dar a luz, con la misma intensidad que quiere experimentar un orgasmo.

Mucho se ha hablado del estado alterado de consciencia que puede generar el orgasmo, se habla de un estado de iluminación, de éxtasis místico, del nirvana y todo esto nos permite “escapar” sensorialmente de nuestra percepción lógica de espacio y tiempo, así los orgasmos cobran una importancia que va más allá del placer sexual, se vuelven una oportunidad de descubrimiento espiritual de trascendencia, en lo cual se basan las grandes religiones, así el Dr. Odent concluye que la necesidad de transmitir nuestros genes y de sobrevivir como especie no pertenece al ámbito de la racionalidad, sino a estados alterados de consciencia que suceden en su máximo esplendor durante los orgasmos.

La vergüenza, la culpa y el miedo han sido elementos socialmente impuestos que han limitado el deseo sexual y quizá también, la producción de la hormona del amor, hemos permitido que se controle culturalmente nuestra sexualidad genital, encontramos causas para interferir en los procesos fisiológicos, pero a mayor naturalidad mejor salud, por eso importa reflexionar frecuentemente sobre el amor, el amor como componente humano y no solo como una emoción aleatoria.

El Dr. Michel Odent nos invita al cambio de consciencia antes de que sea demasiado tarde, es el momento de reconsiderar la prácticas obstétricas rutinarias, estamos a tiempo de recuperar el parto natural a pesar de que a veces suponga algunas dificultades, mejorar la calidad y la duración de la lactancia materna, respetar la intuición y los deseos de la madre en gestación, confiar en la capacidad evolutiva del ser humano para adaptarse y reaccionar mejor a ambientes no violentos, reconocer la importancia del periodo primal del bebé en el útero e inmediato al nacimiento, recobrar nuestra naturaleza mamífera para revertir el condicionamiento actual social y cultural sobre el nacimiento…

“Si hay futuro para el Amor, también hay futuro para la Humanidad” -Michel Odent-.

Karla Lara

@KarlaDoula

Fuente: “Las Funciones de los Orgasmos”, La vía rápida hacia la trascendencia. Dr. Michel Odent, 2ª edición, Editorial OB Stare.

Nacido en Francia en 1930, Michel Odent fue jefe de las Unidades de Cirugía y Maternidad del Hospital Público de Pithviers y posteriormente fundó el Primal Health Research Centre de Londres. En los años 70´s introdujo los conceptos de “sala de partos como en casa” y “Piscinas para partos” en instalaciones hospitalarias. Es autor del primer artículo sobre literatura médica acerca de la utilización de las piscinas para partos (Lancet, 1983), así como del primero sobre el inicio de la lactancia materna durante la siguiente hora al nacimiento. Es el creador de la base de datos www.primalhealthresearch.com y del sitio www.wombecology.com ambos enfocados en transmitir el hecho de que la fase más decisiva en la salud y ecología humana es el tiempo en el útero y el nacimiento. Autor de mas de doce libros editados en veintidós idiomas.

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7 Comentarios

  1. Buenas tardes, estoy anonadada con sus reflexiones, que son las de una persona por demás preparada, y con una conciencia superior. El retomar el verdadero sentido de la vida, una perfecta conjunción entre mente-cuerpo.

  2. Soy estudiante de la Licenciatura de Herbolaria y Fitoterapia (UNIVIM), Universidad Virtual de Michoacán. Me encantó la forma de describir la similitud entre un orgasmo y el alumbramiento, el cual no debiera ser traumático para la madre, al contrario, es la máxima expresión del amor, lo mismo que el orgasmo, y desgraciadamente la sociedad, nos esta confundiendo, con lo que usted menciona: vergüenza, culpa y Miedo. Saludos.

  3. Muchas gracias por la nota.
    Sólo me gustaría matizar una parte, que no me parezca que refleje lo defendido por M. Odent. Cuando dice “debemos dejar de ser invasivos y permitir el encuentro primal entre el bebé recién nacido y su madre y su padre” … el agregado de “padre” no está científicamente probado, es completamente cultural. La madre-mama es biologicamente simbiótica con el bebé y luego cualquier persona que sea de compañía y de apoyo a esa madre puede irse abriendo a ese lazo. Pero el padre es completamente remplazable, por así decirlo.
    Hasta México!

  4. La manipulación de la naturaleza en general nos ha llevado a aprender: la culpa, el miedo y la vergüenza, elementos inhibidores del amor.La emancipación nos llevará de regreso radicalmente a la fuente y nos alejará inminentemente del peligro de la extinción. El ser humano tiene presente en todo momento desde su gestación el protagonismo de las células que le dieron vida y su procedencia. Papá y mamá que juntos formaron una sóla carne que es el hijo, los que inexorablemente estarán presentes en su ser, para influenciarlo con su presencia o con su ausencia física. El producto de todo esto lo refleja la sociedad. Por tanto, habremos de regresar a la naturaleza y devolverle lo que no nos ha dado y le hemos quitado haciendo uso del libre albedrío.

  5. Si no se hace ddfinitivamente una profunda critica al sistrma capitalista patriarcal o viciversa. Ya aue es la cknstruccion del ideal masculino. Lo anterior no solo nk tiene sentido sino que las mjjeres heridas. Convertidas en objetos de consumo generaremos un cambio epigenico que traera mutaciones impensadas. Este ambiente es adverso a nuestra femeneidad y a sus funciones derivadas.

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