Lactancia, Salud

Pezones planos y/o invertidos

  • La lactancia materna es una decisión y una elección que va de la mano con lo que la naturaleza dispone como mejor y único para el bebé. La confianza y la seguridad en tu capacidad para alimentar y cuidar de tu bebé es lo que te lleva de la mano a lograrlo.

Pezones

Conozco muchas mujeres cuya intención al tener a su bebé es amamantar, sin embargo; cuando se llega el momento algunas no lo logran y otras desisten de hacerlo porque tienen los pezones planos o invertidos y ello supone ser un problema para la lactancia, pero en realidad, no lo son. La mayoría de los pezones invertidos están rodeados de tejido suficientemente protráctil como para que el pezón protruya con la estimulación o la succión, y después de unos cuantos días de lactancia se mantengan hacia fuera incluso entre toma y toma.

La mayoría de mujeres con pezones invertidos no tienen problemas y pueden amamantar porque el pezón queda moldeado en la boca del bebé durante la succión, lo cual también se refuerza con la estimulación y el uso del saca leche (sea manual o eléctrico).

Los verdaderos pezones invertidos en los que los filamentos musculares que hacen salir el pezón no existen, o son muy cortos, son extremadamente raros.

Desde mi experiencia como Doula y asesora en lactancia, el problema va más allá de la anatomía de los pezones, y radica en que la mujer percibe que nos pechos no son aptos para la lactancia y predisponiéndola a fracasar, sumado a que además, las personas cercanas que la rodean, hacen un juicio sobre la forma de sus pechos o pezones, incluso sobre su tamaño, llevando a la inseguridad absoluta a esa mujer…

Los pezones planos o invertidos no son en sí mismos un impedimento para la lactancia materna aunque pueden llegar a serlo si se añaden otros factores de dificultad como:

  • Inicio tardío de la lactancia (Después de las 2 primeras horas después del parto). Esto sucede porque mamá y bebé son separados al nacimiento y esto impide que “vinculen” y se descubran mutuamente en el instinto de dar de mamar y de succionar. Los bebés a la hora de vida tienen todos los instintos a flor de piel, buscan el pecho y son capaces de mamar por si solos, incluso de un pezón plano o invertido. Esto puede hacerse mas evidente si además el protocolo del hospital o el lugar de nacimiento no promueve un alojamiento conjunto total madre-bebé, o bien, separa a los bebés de sus madres durante la noche y solo permite visitas restringidas con horarios limitados.
  • Pasadas dos horas siguientes al nacimiento, los bebés entran en periodo de letargo y duermen durante algunas horas para recuperarse del nacimiento. Intentar iniciar la lactancia materna en ese periodo y sobre todo después de haber recibido un chupón o de complementar con leche (materna o fórmula láctea) en biberón o mamila, no suele salir bien.
  • Lo primero que tiene en la boca un bebé crea impronta: una impresión en su cerebro y en sus sentidos de lo que es aceptable, heno y seguro para él; por eso es importante que haga impronta con el pecho, y si uno de los pezones es más plano o invertido que el otro mejor empezar con ese. También es de vital importancia que impronte el contacto piel a piel con su madre, su olor, su voz, su imagen, su temperatura, todos esos factores predisponen el inicio de una lactancia materna exitosa.
  • El uso precoz o inmediato de pezoneras de silicón suele retrasar el aprendizaje del bebé a mamar correctamente e impide el moldeamiento del pezón. Las pezoneras pueden ser un aliado para lactar con pezones planos o invertidos, pero no el primer o único recurso.
  • El establecer horarios estrictos para amamantar solo favorecen la ingurgitación del seno. Una mama con pezón plano ingurgitada se convierte en una pelota, no hay por donde agarrarse a mamar, además de ser físicamente molesta y puede derivar en mastitis. Es ideal prevenirla ofreciendo el pecho al bebé a libre demanda, dando masajes circulares en el seno, usando fomentos calientes o agua caliente durante el baño.
  • Los comentarios y opiniones desalentadores por parte de familiares, visitas o profesionales de la salud que solo merman la confianza de la madre para estrenar su maternidad e intentar la lactancia.

La asistencia profesional en la primera toma de leche resulta importante, sobre todo si después del nacimiento la movilidad de la madre está reducida (por ejemplo si fue cesárea y está canalizada en alguno o ambos brazos, o si la analgesia y su efecto aún es muy presente, o si está muy débil como para sostener por sí misma al bebé, o si requiere apoyo emocional porque le da miedo iniciar la lactancia. Si el bebé se agarra bien la primera vez al pecho, lo más probable es que ya lo haga siempre bien.

Cómo amamantar sin problemas cuando se tienen pezones planos o invertidos

  • ¡Confía en tu capacidad para alimentar a tu hijo: la forma de tus pechos y pezones timen poco o nada que ver con la posibilidad de hacerlo!
  • Infórmate durante el embarazo acudiendo al grupo de apoyo a la lactancia más cercano a tu localidad o solicitando asesoría en lactancia materna.
  • Pide e intenta un inicio precoz de la lactancia materna durante las primeras horas inmediatas siguientes al nacimiento y aprovecha la etapa más reactiva del niño en el post-parto inmediato: las dos primeras horas.
  • Como casi todos los pezones protruyen como reflejo al contacto o al frío, es buena idea estimular el pezón rotándolo un poco o mojarlo con un poco de agua fría justo antes de mamar el bebé. Se puede probar también a succionar con un sacabuches o manipular manualmente.
  • Usa un top ajustado en el que puedas recortar un orificio en la tela a la altura de cada pezón para que ambos se vayan formando con el uso. 
  • Pide asistencia profesional y apoyo durante las primeras tomas después del nacimiento. Algunas sugerencias para la primera toma: 
    • Reclínate cómodamente, espalda y hombros relajados y con buen soporte, lo mismo que las pies apoyados y no colgados y acerca tu bebé a tu cuerpo, colócalo sobre ti boca abajo y permite que busque tu pecho.
    • A falta de pezón estimula con un dedo las comisuras de la boca del bebé para que la abra como si bostezara.
    • Apuntando el pezón hacia el paladar del bebé, aprovecha cuando el bebé busca el pecho o abre la boca para introducir  el pecho en su boca, sujetándolo por detrás de la areola.
    • Una vez el niño se ha agarrado, mantén la sujeción hasta que haya succionado un par de veces y se haya creado el vacío suficiente para que el pezón quede situado tras el paladar y el pecho no se escape.
    • Para estimular la habilidad de succión del bebé, puedes intentar comprimir el seno presionando con el índice y el pulgar por detrás de la areola para lograr sacar algunas gotas de calostro, que, al caer en la boca del bebé, provoquen que succione con mas interés.
    • Es importante no crear interferencias ofreciendo chupones, mamilas o pezoneras, ya que éstos le causan “confusión de succión”  y retrasan el momento en que mamarían bien por primera vez. En algunos casos incluso llegan a provocar el rechazo del pecho.
  • La mayoría de los casos no es necesario usar pezoneras, solo si no conseguimos que se agarre al pecho de ninguna manera pueden ser una solución temporal.
  • Mantente hidratada, descansada y relajada. 
  • carga a tu bebé lo mas posible y permite el contacto piel a piel. La lactancia materna es una decisión y una elección que va de la mano con lo que la naturaleza dispone como mejor y único para el bebé. La confianza y la seguridad en tu capacidad para alimentar y cuidar de tu bebé es lo que te lleva de la mano a lograrlo. Poner atención a tu consciencia corporal, a las respuestas que vienen de ti para cuidar de ti y de tu bebé y busca ayuda en caso de cualquier duda. Amamantar es un acto natural y fisiológico, mucho éxito.

 

Karla Lara

@KarlaDoula

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